Bueno, aquí está el epílogo de esta historia y el último toque de gracia y romanticismo que le pude sacar a esta situación. No pidan más capítulos porque no tendría idea de que poner y si lograra poner algo sería realmente patético, sin gracia ni romance.
A todos lo que leyeron la historia completa, les agradezco de corazón y también agradezco sus reviews. Realmente me animan. Así que este epílogo va para todos ustedes.
Para mí quedó bien y agregué más Amuto, ya que en los capítulos anteriores se los negué u.u
Sin mas que decir, lo dejo comenzar con la lectura.
Epílogo
6 meses antes(aclaración: seis meses antes de la escena anterior, donde se ve a Hikari y Takuto con Sakura)
¿Dónde estaba? ¿Cuándo había llegado a este lugar? ¿Y por qué todas las personas lucían tan grandes?
- ¿Dónde estoy?- se preguntó, mirando todo a su alrededor, aún con una sensación de que ya había estado en este lugar- ¿Papá?- preguntó, cuando reconoció aquella cabellera azul, su padre estaba dándole la espalda- Papá- lo volvió a llamar.
Él parecía no escucharla, y ya comenzaba a alejarse. Ella se asustó de quedarse sola en aquel lugar desconocido y corrió hacia él. Entonces, cuando ya estaba cerca de él, se tropezó y se cayó al suelo. Entonces supo donde estaba.
Aquella maldita pesadilla, siempre la tenía. Durante años, desde que tenía seis años, que la soñaba. Las lágrimas cayeron por su rostro mientras se daba cuenta de aquello.
- Hikari, ¿Qué te pasó?- escuchó la voz de su padre preguntarle.
- Yo…me caí- le contestaba, como siempre.
Ella no entendía como a pesar de que sabía que era un sueño, no podía dejar de actuar como la primera vez que había soñado aquello. Era frustrante, estar conciente de lo que va a pasar y aun seguir esperando a que pase.
- Quiero a mamá- dijo con tristeza.
Tomando aire antes de mirar a su padre a los ojos, esos ojos que la mirarían con tristeza y compasión. Entonces él sonreiría débilmente y le diría "Hikari, sabes que mamá ya no está más con nosotros". A lo que ella volvería llorar de tristeza, para que su padre la abrazara y aún así no lograra consolarla.
Lo miró, y sus ojos la examinaban atentamente. La recorrió con la mirada, como asegurándose de que no estuviera golpeada y luego le sonrió dulcemente. Dejándola confundida ante el cambio en aquella rutina.
- Ya viene, fue a comprar algo- le aseguró con una sonrisa.
- ¿Hikari?- sintió una voz femenina llamarla- ¿Estas bien, tesoro? ¿Qué te pasó?
Esa… ¿esa era la voz de su madre? Siempre había soñado con escucharla, ya que solo tenía fotografías de ella. Cerró los ojos, sintiendo como una sonrisa le llegaba al rostro debido a la felicidad. Sin embargo, no podía evitar que la voz de su madre le sonara familiar.
- Hikari- sintió una mano delicada colocarse en su hombro y levantó la mirada.
Para encontrarse con una mujer de cabello rosa y ojos dorados, que reconoció como Amu. Así que no era mamá pensó. Amu la miró preocupada, y luego le pasó a su padre el pequeño de cabello azul que ella traía en brazos.
- Hikari, corazón, ¿estás bien?- se agachó a su altura, tocándole la frente con preocupación- ¿Qué te pasó?- le preguntó, haciéndola levantar.
- Me caí- le contestó ella, medio perdida debido a esta salida total a la rutina de aquel sueño.
- Pequeña- le dijo con ternura, dándole un beso suave en la frente- ¿Te golpeaste fuerte?
- No- ¿aquella cálida sensación en el fondo de su corazón era lo que todos los niños sentían ante los cariños de una madre?- No me golpee para nada.- la sonrisa maternal que le dio Amu la hizo sonreír a ella también.
- Bueno, entonces, volvamos a casa- dijo su padre, ofreciéndole su mano.
Ella le tomó la mano, y con la otra tomó la mano de Amu, sonriéndole. Amu le sonrió también, brindándole más alegría. Al fin tenía una mamá, talvez no fuera su verdadera mamá, pero la quería como una.
Siguieron caminando por el parque, dirigiéndose a la salida de ahí y ella miró al pequeño que iba sobre los hombros de su padre. Su cabello azul era igual al de su padre, pero sus ojos dorados eran tan brillantes como los de Amu, su madre. Él se volvió a verla, y ella le sonrió, él le respondió con una sonrisa inocente.
- Onee-chan- le dijo con dulzura, extendiendo una mano hacia ella.
- Con cuidado, Takuto. Te puedes caer si te mueves mucho- le advirtió su padre.
- Ahora no- le dijo ella a él- Jugamos en casa- él le sonrió alegre.
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Ella despertó con una sonrisa ese día, le alegraba haber superado aquella pesadilla. Se levantó, se preparó para salir y luego se dirigió a la cocina, a desayunar.
Todos los demás ya estaban allí. Su padre estaba sentado leyendo el periódico, con una taza de café humeante al lado, Amu estaba preparando tostadas mientras tarareaba una canción y Takuto estaba sentado en la mesa, mirando la taza de café con leche frente a él, obviamente todavía medio dormido.
- Buenos días- dijo ella, entrando.
- Buenos días- le contestó su padre.
- Buenos- bostezo- días.
- Buenos días, Hikari- la saludó Amu y se acercó a darle un beso en la mejilla- Siéntate, ya casi están las tostadas.
Se sentó al lado de Takuto, frente a la taza que Amu había dejado para ella. Takuto la miró sonriente, enarcó una ceja ante su inusual actitud y luego volvió a mirar su taza. Luego miró enojado a su padre.
- Papá ¿podrías no leer el periódico en la mesa mientras estamos desayunando?- le reclamó.
- Ni te molestes- le dijo ella- Le llevo diciendo lo mismo durante años y nunca lo ha hecho.
- Parece un anciano con esas costumbres- se burló él y ella se rió del chiste.
Su padre los miró por sobre el borde del periódico por unos segundos y luego volvió su atención al periódico.
- Tienen lápiz labial en la mejilla- comentó con tranquilidad.
Automáticamente, ella y Takuto comenzaron a refregarse la mejilla donde Amu los había besado esta mañana. ¡Que vergüenza! ¡¿Y si hubiera salido así de la casa?! Nada peor que tener 23 años y tener la marca de un beso de mamá en la mejilla.
- ¡Ikuto!- le reclamó Amu- Yo no tengo puesto lápiz labial, no les mientas- se pudo escuchar la risa de su padre.
- ¡Papá!- dijeron ella y Takuto al unísono, enojados.
Enojada, se miró la mano con la que supuestamente se había limpiado la cara y vio que no tenía nada. Era cierto, su padre los había engañados. Suspiró, preguntándose cuanto faltaban para las tostadas y cuando volvió a ver a Amu, vio que ella estaba sonrojada. Le extrañó aquello y notó que ella estaba mirando a su padre. Se levantó y por sobre la mesa bajó el periódico, que tapaba el rostro de su padre, para ver la sonrisa traviesa que él le dirigía a Amu. Así que esa era la razón de su sonrojo. Cerró los ojos y decidió que era mejor no preguntarse que había oculto tras esa sonrisa, solo por su bien mental. Soltó el periódico y dejó que volviera a tapar el rostro de su padre.
- ¿Qué fue eso?- le preguntó Takuto, cuando ella se volvió a sentar.
- No lo sé, y no quiero saberlo- declaró, él solo la miró confundido y luego se encogió de hombros.
Amu sirvió las tostadas y todos comenzaron a desayunar.
- Esta noche saldremos a cenar todos juntos- anunció su padre, a mitad del desayuno.
- ¿Salir a cenar? ¿Por qué?- preguntó Takuto.
- Lo sabrán en la cena- dijo Amu con misticismo, terminando con aquella charla.
Takuto se levantó primero y se despidió para irse a la universidad. Ella fue la siguiente en levantarse, se fue a recoger su teléfono y sus llaves, de la casa y el auto, para salir con sus amigas. Cuando volvió a pasar por la cocina, vio que sus padres seguían allí, mirándose con ternura y su padre acariciaba el rostro de su madre.
- ¿Es que acaso ustedes no tienen un trabajo al que ir?- les dijo en burla. Su padre la miró con gracia.
- Violinista famoso, cuyos conciertos son cada tres meses y solo necesitan una semana de ensayo- dijo su padre, señalándose.
- Cantante internacional, en descanso de su última gira- continuó Amu.
- En respuesta a tu pregunta, no. No tenemos ningún trabajo al que ir- le dijo su padre con una sonrisa.
Ella se rió y se fue, dejándolos ser. No tenía caso, el que los dejara solos no iba a afectar en nada. ¿Qué podría pasar? Amu ya estaba embarazada, no había nada de que preocuparse.
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- Bueno, la razón por la que los trajimos a cenar fue…- dijo su madre con suavidad.
Él levantó la mirada de su plato y se volvió a verlos, recordando la razón por la que estaban allí. La observó y vio que ella tenía la cara roja, mientras que Ikuto, su padre, sonreía.
- Nosotros queríamos decirles a ustedes antes que a todos- dijo su padre.
- Nos vamos a casar- dijeron al unísono.
Él se quedó sorprendido por un momento y no hizo nada en absoluto. Hikari saltó de su silla y se fue a felicitarlos con un abrazo, diciendo cuan feliz que estaba de aquello. Por suerte, para cuando ella los soltó él ya volvió a reaccionar y les dirigió una sonrisa.
- Felicidades- les dijo con tranquilidad. Su madre lo miró preocupada.
- Cariño, ¿estas bien?- le preguntó- ¿Acaso la noticia te molestó?
- No, claro que no- se apresuró en decir- Para nada, solo estoy algo sorprendido- le aseguró con una sonrisa- Estoy realmente feliz por ustedes.
- ¿Seguro?- insistió.
- Completamente. De hecho me parece lo mejor, no podía permitir que siguieras viviendo en pecado más tiempo, yo no te crié así- dijo en burla, sacando una sonrisa de todos.
Él se rió y les mostró que no había nada de que preocuparse. Entonces Hikari se puso a hablar con ellos sobre la preparación de la boda y todo eso, él quedando a un lado de la conversación, por decisión propia.
Cuando estaban por volver a la casa, él se excusó, diciendo que tenía otras cosas que hacer y que volvería por su cuenta más tarde. Ninguno se extraño y se despidieron de él con una sonrisa. Él se quedó viéndolos, hasta que los perdió de vista y luego se dio la vuelta, comenzando a caminar con las manos en los bolsillos.
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- Creí que no vendrías.
- Tuve una cena a la que no podía faltar- explicó.
- Está bien, de todos no estoy reclamando- dijo con una sonrisa- ¿Y como está ella?
- Se va a casar- dijo en un susurro.
Estaba atento a cada gesto de su rostro, así que pudo ver la sorpresa de aquella noticia y también la tristeza que trató de ocultar rápidamente con una sonrisa. Como si no pudiera ver que esa era una sonrisa resignada.
- Me alegro mucho por ella- dijo luego de unos segundos.
- Papá…
- Debe de estar realmente emocionada con ello- le cortó él.
- Sí, ella y pap…Ikuto- corrigió- están realmente emocionados.
- Me alegro que ya no te cueste llamarlo papá- comentó.
- Lo lamento…
Bajó la cabeza con culpa. Tan fácil que había negado al hombre que lo crió y le dio su amor durante años, el hombre que era su padre.
- Él…Ikuto…no es mala persona. Y él realmente ama a mamá, lo que me hace imposible pensar mal hacia él. A ellos les hace felices ver que fácil me adapté…y, en cierta forma, a mí también. No sé si esto es a lo que se refieren con que la sangre es más espesa que el agua, pero simplemente la palabra sale de mis labios sin pensarla. Lo lamento.
Sintió su mano apoyándose en su hombro.
- Hey, todo está bien. Él realmente ama a tu mamá y estoy seguro que también te ama a ti. Esta bien que lo quieras, es tu verdadero padre.
- Tú también eres mi verdadero padre…
- Lo sé, y tú siempre serás mi hijo.
Lo abrazó, y él solo se dejó abrazar. Se quedaron en silencio.
- ¿Sabes? Ellos siempre tuvieron un amor algo explosivo. No en el mal sentido, pero según lo que ella me contó, era como si sus cuerpos no fueran suficientes para poder acumular todo el amor que ellos se tenían.
Ellos eran extremadamente demostrativos, pero él pensaba que era debido a los años que estuvieron separados.
- Ella me contó toda la historia. Probablemente fue un amor instantáneo, destinado a ser. Porque, desde la primera vez que sus caminos se cruzaron, luego no podían dejar de encontrarse el uno al otro, era como si el universo confabulara para mantenerlos juntos- él se rió suavemente- Era gracioso ver como tu madre se enojaba recordando sus bromas del pasado y sin embargo aún sonreía felizmente, con las mejillas sonrojadas.
- Pensé que ella estaría enojada con él, herida- confesó.
- Me lo contó mucho antes de que tú nacieras- aclaró- Cuando aún estaba esperando la vuelta de ese "neko hentai" del que ella estaba enamorada.
- ¿Neko Hentai?- preguntó, enarcando una ceja.
- Nunca lo quiso explicar y yo comencé a no querer saber de que hablaba.- se volvió a reír- Ella definitivamente será feliz a partir de ahora- dijo con una sonrisa- Así que tú también sé feliz, es lo único que siempre quise.
- Papá… Tú siempre serás mi papá- le dijo con seguridad.
Su padre le sonrió y lo despidió con la misma sonrisa.
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- Es la invitación a la boda- le entregó la carta- Es tú decisión, yo apoyaré lo que decides y mamá también.
- Lo pensaré.
- Recuerda, es tu decisión- le repitió, antes de retirarse.
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Un año y medio después
- Estás hermosa- le dijo Hikari, por milésima vez ese día.
- Gracias.
- De seguro mi papá se quedará babeando cuando te vea- le repitió ella.
- Exageras- le respondió, volviendo a sonrojarme como todas las veces que se lo decía.
- Yo creo que no. Estas muy hermosa, Amu- dijo Yaya, llegando al lado de Hikari y tomándole una foto.
- ¿Que te dije sobre las fotos Yaya?- le preguntó Rima tomando, con nada de delicadeza se podía ver, el hombro de Yaya.
- Pero…Rima-tan, yo no iba a mostrarle a nadie las fotos.
Ella obviamente iba a mostrárselas a alguien, desde que había usado el tan en el nombre de Rima, como hace años lo hacía y como lo hacía cada vez que sabía que estaba en problemas.
- Entonces no te importará que me lleve la cámara- Utau tomó la cámara de las manos de Yaya.
- Que sorpresa verte aquí Utau- comentó Rima, con nada de sorpresa- Pero me temo que la cámara me la quedo yo- tomó la cámara de las manos de Utau.
- ¿Es que no confías en mí?
- Desde que eres la encargada de ayudar a Ikuto a prepararse, no.
- Es cierto, Utau es una espía- dijo con dramatismo Yaya, apuntando hacia Utau.
- Perdón por eso, Utau- dijo ella, entre risas. Utau sonrió.
- Ya hasta me había olvidado de lo divertido que era pasarla junto a ustedes- dijo con una sonrisa- Pero Yaya tiene razón, son una espía del equipo Ikuto.
- Tía Utau- Hikari se golpeó la frente con su palma.
- Tranquila, onee-chan, yo soy de tu equipo- le dijo Ami, mientras entraba en la habitación, trayendo el velo en sus manos- Aunque también animo al equipo Ikuto.
- Otra traidora, y es de la familia- pronunció Rin, con igual dramatismo que su madre.
- Ese no fue un comentario gracioso- le retó Hikari.
- Ah, Hikari-chi, eres muy fría.
- No, es que a ella le gusta regañarte- comentó Ami, mientras comenzaba a colocarle el velo, con la ayuda de su madre.
- Como la mayoría de nosotros- agregó Nadeshiko.
- Nade-tan- volvió a dramatizar Rin. Provocando que todas se rían.
Se escuchó un golpe en la puerta y luego una cabellera azul se coló por la puerta. Hikari, Ami, Nadeshiko y Rin saltaron delante de ella, impidiéndole la vista.
- Vaya, si que está lleno aquí- sintió la voz de Takuto decir.
- Ah, eras tú Takuto- escuchó a Hikari decir- Nos diste un susto, idiota.
- ¿Idiota? ¿Y ahora porque?
- ¿Para que entras así? Pensamos que eras papá- le reclamó ella.
- Papá ya está en el gran salón junto al ministro, al igual que los demás invitados- le replicó Takuto- No hay forma de que él pudiera venir para aquí.
- Ah, cierto, a eso venía- dijo Utau- Me había olvidado. Venía a decirles que Ikuto ya estaba listo y estaba yendo hacia el salón. Que se apuraran.
- Eres una pésima mensajera- le dijo Rima.
- ¿Eh? ¿A que viene eso?
- A que eres una pésima mensajera.
- Tú…
- Chicas, lo único que le falta a Amu es que le termine de colocar el velo- anunció su madre- Todas ustedes pueden ir yendo, yo y Takuto quedaremos con Amu.
Ellas asintieron y se fueron retirando una por una de la habitación. Takuto, llegó junto a ella y le tomó la mano, sonriéndole.
- ¿Ansiosa?- le preguntó, ella asintió- Debes haber estado esperando esto por mucho tiempo.
- Creo que tu abuela es la que lleva más tiempo esperando- su madre se rió.
- Puedes apostar a eso. Llevo esperando por esto por treinta años, desde que los encontré a ti y a Ikuto-kun saliendo del baño juntos.
Takuto había estado tomando un vaso de agua en ese momento y terminó tirando todo, casi mojándola.
- Con cuidado, Takuto-kun. El vestido de Amu-chan es muy delicado y no puede ser mojado con nada, ni siquiera agua. Lo arruinaría y no hay tiempo a esperar que se seque.
- ¿Saliendo del baño juntos?- preguntó Takuto- ¿Hace treinta años?
- Si, ella lo había estado escondiendo en su cuarto por tres días, sin que sospechara nada y al final los descubrí, así que terminaron contándomelo todo.
- Espera, ¿Cuánto tenias en ese entonces? ¿Once, doce años?- dijo mirándola con sorpresa- ¿Qué hacías en el baño con mi papá?
- Bañarse- contestó su madre tranquila.
Ella se sonrojó. Su madre no había agregado el juntos, pero ella sabía que eso era lo que pasaba por la mente de Takuto. Su cara de incredulidad lo delataba.
- Guau- susurró- Escuchando eso, no me sorprende lo rápido que quedó embarazada. Me sorprende el hecho de que tenía más de veinte años cuando yo nací. Papá realmente es un pervertido.
Sintió su cara hervir ante el comentario de su hijo. Su mente había llegado más lejos de lo que ella se había imaginado que llegaría. Si, cuando uno contaba aquello, sonaba mal, pero nada malo había pasado esos días.
- No, no es lo que piensas- se apresuró a explicarle a Takuto- Solo lo dejé quedarse en casa porque él no tenía ningún lugar donde quedarse y lo del baño, bueno, yo solo estaba allí para disimular el hecho de que alguien lo esté usando.
Él la miró, parpadeó unos segundos, en incredulidad, y luego suspiró aliviado.
- Gracias a dios, me preocupé. Sabiendo eso y papá contándome que lo llamabas Neko Hentai- iba a llegar roja al altar a este paso.
- Él… él te lo contó- dijo con vergüenza.
- No él, papá, Souta- le aclaró Takuto, ella entendió.
- Ah, él- sonrió ligeramente, recordando a Souta, su mejor amigo- Que pena que no pudiera venir- dijo con tristeza, ella realmente lo quería allí. Pero no iba a forzarlo, sabía que él la amaba, y siempre lamentó no poder devolverle ese amor.
- Era su decisión.
- Claro que lo era, y lo que él decida está bien por mí.
Volvieron a golpear la puerta y Takuto fue a atender.
- Hoy es tu día- le recordó su madre- Todos están felices por ti, incluso Souta, así que tú tienes que estar feliz por ti y por ellos ¿de acuerdo?
- De acuerdo- dijo mirando su reflejo en el espejo- Lo haré.
- Estoy realmente feliz- le confesó su madre- Hace tiempo que no te veía tan segura sobre algo- dijo con una sonrisa- Así que te doy un empujoncito más. No tengas miedo, no hay forma de que esto salga mal. Solo mira a Takuto, mira a Sakura, a Hikari, todo lo que hacen ustedes es perfecto.
Perfecto, definitivamente esa palabra le traía recuerdos.
- Realmente se esforzaron en hacer que todo fuera perfecto- comentó Ikuto, una vez que Takuto y Hikari se habían ido.
- Pusieron demasiado esfuerzo en esto como para despreciárselo- Ikuto la miró fijamente, con aquellos ojos zafiros que daban vuelta su mundo.
- Tú realmente no quieres estar aquí- comentó él, sonando herido.
- No es eso- contestó ella, débilmente.
Entonces, si no era eso ¿qué era? ¿Qué quería? La verdad sea dicha, en cuanto los había visto allí, ella había sentido deseos de correr. Allí estaban Hikari e Ikuto juntos, una bomba de culpa golpeaba su cuerpo cada vez que los veía.
Pensaba en Hikari, cuantas noches no había deseado a Ikuto a su lado, y muchas veces había sido tentada por la idea, justificándose diciendo que ella lo había amado primero, que su madre solo era una oportunista. Noches de locura, que ahora la quemaban mientras veía cual era la realidad y la soledad a la que ella había deseado condenar a Hikari. Querer quitarle a la única persona que cuida de ella, a la única persona que le quedaba para llamar familia. A una pequeña niña que no tenía culpa de nada y que sin embargo había sufrido como nadie.
Miraba a Ikuto y su corazón se estrujaba. Recordaba gritarle que lo amaba, allá en su adolescencia y luego correrlo, gritarle que se fuera, llamarle mentiroso. Todo porque no quería mostrarse débil, porque no quería que él la viera llorar. Pensaba en la falta de rencor que había en la mirada de Ikuto cuando se volvieron a ver después de años, y eso que él tenía razones para tenerle rencor, a diferencia de ella. Culpa, culpa tenía que sentir. Una culpa que no sintió cuando vio a Ikuto dispuesto completamente a dar la sangre para su hijo, y una culpa que ni cruzó por su mente, mientras veía la sonrisa apacible que Ikuto le dirigía a Takuto, obviamente conciente de que era su hijo.
Huir, había querido huir en cuanto los vio. Lo intentó, pero Takuto la paró y ella comenzó a dudar en ese instante, tirando su mano por instinto. Entonces, él la había soltado y había quedado sin saber que hacer, con su mano colgando allí. Su cobardía le ganó e intentó seguir con su huída y entonces un contacto que la electrizó totalmente, eliminó el deseo de huída al instante. Miró aquellos ojos zafiro, viendo el mismo amor que hace años y sintiendo su corazón latir fuerte debido aquella revelación. Ella no había tenido opción a partir de ese instante, haría lo que sea que Ikuto le indicara hacer, iría a su ritmo, como siempre había sido. Él la llevó a la mesa de reunión de los guardianes, elegantemente decorada para la ocasión, y ella vagamente escuchó aquella melodía que había cantado junto a Ikuto hacía tantos años ya.
Así es como había llegado a donde estaba en ese instante, con Ikuto mirándola y esperando el resto de su respuesta. ¿Qué era lo que quería? ¿A dónde quería llegar?
- Quiero ser egoísta- dijo con sinceridad- Quiero sentirme igual que aquellos años- le confesó- Quiero sentirme feliz y emocionada por mi primer amor. Quiero sentirme afortunada que él me ame igual que yo. Solo…solo quiero ser feliz como en aquellos tiempos- ya no lo miraba, avergonzada de su confesión.
Sintió algo suave acariciar su mano y cuando miró se encontró con una rosa allí, sostenida por Ikuto.
- Muy bien- dijo con delicadeza- Será como quieras- dijo mientras se levantaba y llegaba a su lado- Seamos egoístas juntos- la dulzura desbordaba su voz mientras colocaba la rosa en su cabello- Yo deseo lo mismo que tú- se acercó a ella y la besó en la frente.
"Tonto Ikuto, al parecer perdiste tu toque con los años" pensó mientras él se separaba de ella. Tomándolo por sorpresa, colocó sus manos en su rostro y juntó sus labios. Besándolo como había soñado por años, con la misma pasión y amor que la primera vez que se besaron.
Perfecto. Los chicos se habían esforzado en hacer que todo aquello fuera perfecto, pero lo que ellos no sabían, era que, para ella, con solo estar junto a Ikuto, todo era perfecto.
- Estar junto a Ikuto, es lo que hace todo perfecto- comentó, de vuelta en la realidad.
Le sorprendió que su madre no comentara nada y abrió los ojos, ella no estaba allí.
- ¿Mamá?- preguntó, sorprendida.
- Se fue hace un rato, junto con Takuto. Te veías tan feliz en tu ensoñación que no quisieron interrumpirte- le contestó una voz familiar. Ella se volvió a verlo, sorprendida- Espero que no te moleste que haya cambiado de lugares con Takuto, pero sentí que es mi deber entregar a la novia.
- Claro que no- sonrió.
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La vergüenza que sentía en esos momentos, era enorme, Amu realmente era una muy buena manipuladora. Que truco sucio pedirle que lo hiciera, cuando ella estaba embarazada. Sabía que ella no tenía corazón para decirle que no a una mujer embarazada y esa era la razón por la que estaba pasando la vergüenza de su vida. Y lo peor era que esto quedaría grabado.
Sonrió ante las cámaras que la apuntaban y siguió caminando. Esparciendo los pétalos de rosa por toda la alfombra, hasta llegar donde estaba su papá, que la miraba con gracia y apenas podía contener las risas. Y su tío Kukai era otra cosa, él apenas podía evitar que se escucharan sus risas en todo el hotel. Ella sonrió una vez más y se fue a sentar.
- No puedo creer que fui la niña de los pétalos- comentó con enojo, sentándose al lado de su abuela, que traía a Sakura en sus brazos.
- No seas así, Hikari-chan, te veías muy hermosa.
- Me veía ridícula- replicó- Tengo veinticuatro años, no tengo edad para estar haciendo esto. Incluso los hijos de tía Ami están grandes para esto.
- ¿Me estás llamando vieja?- se burló su tía. Ella se rió.
- Sigue sin ser justo. ¿Por qué yo tengo que tirar los pétalos y Takuto entrega a la novia?
- Takuto no va a entregar a la novia- comentó su abuela.
- ¿No?- preguntó, confundida.
Se preguntó si su abuelo había querido entregarla. Pero no, su abuelo, estaba justo allí, sentado al lado de su abuela. Si no era Takuto o su abuelo ¿entonces quien? Todos se volvieron a ver a la entrada y vio como Tsukasa se reía a todo pulmón, apuntando sin discreción a la entrada. Ella volteó y le fue difícil aguantar la risa. Allí venía entrando Takuto, o como lo llamaría a partir de ahora, el niño de los anillos. Su discreta corbata gris, había sido cambiada por esas especies de pañuelos blancos y llenos de volados que se usaban en el pasado, que suelen hacer usar a los niños que llevan los anillos.
- Nunca pararé de reír a partir de ahora- dijo cuando Takuto pasaba a su lado.
Takuto hizo una mueca y fue a entregar los anillos, para ir a sentarse en la fila al lado de la de ella, junto a su abuela. Rápidamente se sacó el pañuelo y su abuela le entregó la corbata que llevaba antes y luego terminaba colocándosela ella, provocando que Takuto se sonrojara por los tratos.
La marcha comenzó a sonar y todos se voltearon a ver la novia. Ella se quedó sorprendida, allí en la entrada y del brazo de Amu…estaba Souta.
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No iba a mentir, se quedó sorprendido cuando la vio allí, del brazo de Souta, e incluso admitía, que había tenido un poco de miedo. Tenía miedo de perderla de nuevo, y estaba seguro que esta vez sería aún más difícil que la pasada. Sintió el golpe en la espalda, de parte de Kukai y miró a Amu, que lo miraba atenta, pero con una sonrisa en el rostro. Se tranquilizó y le sonrió de vuelta. El miedo lo había invadido por unos momentos, pero ahora volvía a sentir la gran alegría de saber que había llegado este día, el día que se había prometido le daría a Amu. La traería frente al altar y le brindaría esa promesa de amor eterno que ella se merecía. Esa clase de amor que él estaba dispuesto a darle, la clase de amor que sentía por ella.
La marcha nupcial continuó, mientras Amu caminaba al altar, a una velocidad insoportablemente lenta. Casi le daban deseos de correr hacia ella, tomarla en brazos y traerla frente al altar. Y lo haría, si no supiera que en vez de una sonrisa por parte de Amu, recibiría una mirada enojada y que lo golpearía con su ramo por arruinar el momento, para seguido escuchar los reclamos de Hikari junto a Utau por ser tan idiota de arruinar la ceremonia.
Finalmente llegó, y Souta le entregó la mano de Amu.
- Cuídala bien- le dijo, con una sonrisa.
- Tranquilo, está en buenas manos- le aseguró- La cuidaré mejor que tú.
- Te diría que apostemos, pero no quiero dejarte en vergüenza- él se rió- Sean muy felices, todos nosotros ya hicimos nuestra parte, ahora es su turno de vivir su amor- colocó su mano sobre las manos de él y Amu.
- Muchas gracias, Souta- dijo Amu.
- Te lo agradezco mucho- confesó- Por cuidarla- miró a Amu con una sonrisa- y por cuidar de Takuto. Sé que no hubiera sido lo mismo sin ti alrededor, por eso estoy agradecido.
- Ah, mierda. Él va a ganar la apuesta ¿verdad?- dijo Souta, en burla, mirando a Amu.
- Tranquilo, yo siempre animare por el equipo Souta.
- Bueno, no los entretengo más. ¡Cáselos de una vez, padre! O puede que sea el mismo novio el que se robe a la novia.
Todos en la iglesia se rieron, inclusive él, sabiendo que Souta había podido adivinar lo que pensaba perfectamente.
El momento decisivo llegó y era su turno de responder.
- Si acepto- dijo firmemente- Si, incluso hasta después de la muerte. Ella es mi ángel y de nadie más- le sonrió a Amu, quien se sonrojo hasta el nacimiento del cabello. Un sonrojo que era tan obvio hasta detrás del velo.
- Entiendo- dijo el ministro, aclarándose la garganta. Volvió a pronunciar la misma pregunta que le había hecho a él.
- Acepto- dijo Amu de manera simple- Yo sé que ni la muerte podrá separarnos- le susurró, para que solo él la escuchara.
- Entonces, en ese caso. Los declaro marido y mujer. Puede besar a la novia.
- Ya era hora- dijo en burla, retirando el velo del rostro de Amu. Tomó su rostro y acercó sus labios, lo suficiente como para sentir su aliento, pero sin rozarse- Te amo.
La besó y los aplausos comenzaron a sonar. Ellos se separaron y se sonrieron.
- Yo también te amo- le dijo Amu, besándolo y él feliz lo aceptó.
Caminaron por la alfombra, bañados por arroz y a la salida los esperaban los chicos. Hikari traía a Sakura en los brazos, Takuto a un lado de ellas. Él se acercó y tomó a Sakura, para luego abrazar a Hikari, mientras Amu hacía lo mismo con Takuto.
- Felicidades por su matrimonio- dijeron Hikari y Takuto al unísono, separándose de ellos.
Sakura balbuceó cosas in entendibles y luego se rió. Él y Amu se rieron, le dieron un beso en cada mejilla.
- Tratamos de que pudiera decir al menos una palabra, pero no logramos nada- comentó Hikari.
- Fueron meses intentando y creo que por decirle tantas palabras a la vez, no terminó diciendo ninguna- dijo Takuto.
- Están en lo correcto- les dijo, abrazando a Sakura.
- ¿Quieren ver como se hace?- les preguntó Amu. Ellos asintieron, curiosos.
- Está bien- dijo él- Sakura- ella volvió su atención a él- ¿Quiénes son ellos?- le preguntó, señalando a Hikari y Takuto.
- Onee-chan…Onii-chan- dijo Sakura, luego sonrió y estiró los brazos hacia Amu.
- ¿C…Cómo?- exclamó Hikari.
- ¿Ella puede decir eso? ¿En serio? ¿Cómo nunca lo dijo cuando estuvo con nosotros?
- La presionaron demasiado- les dijo Amu, recibiendo a Sakura- Tienen que hacerlo como un juego, no como una lección. Es demasiado pequeña para entender del todo.
- Mama- dijo Sakura, riendo en la oreja de Amu.
- Si, Mama. Mama quiere mucho a Sakura- la abrazó.
- Papa- volvió a decir.
- Si, Papa también quiere mucho a Sakura- le aseguró Amu, él se acercó a darle un beso en la frente a su pequeña.
- Derrotados por una bebe de un año- dijo Hikari en voz baja.
- Que vergüenza- agregó Takuto.
Los demás que habían salido para ese instante, se rieron de los comentarios de los chicos. Les volvieron a tirar arroz y ellos comenzaron a dirigirse al salón donde iba a ser la recepción, dentro del mismo hotel.
La fiesta comenzó y todo era alegría. Llegó el momento del brindis, y el momento del brindis de Kukai.
- Recuerdo cuando recién me di cuenta de que algo pasaba entre ellos. Ese día, Utau y Amu estaban peleando- lo miró detenidamente, no se atrevería a hablar de eso ¿o si?- En esos tiempos, Utau estaba perdidamente enamorada de su hermano y de hecho ella lo¡ah!- dijo, y el vio como Utau quitaba el puño del estomago de Kukai, él sonrió- En fin, él simplemente no puede mantener las manos alejadas de ella- dijo, con algo de esfuerzo debido al golpe, que él sabía debía de haber sido fuerte- Sakura es una prueba de ello, solo fue cuestión de que Amu se descuidara y…¡ah! ¡Mi pie goleador!- exclamó con dolor- Felicidades Amu e Ikuto, les deseo lo mejor- dijo, antes de sentarse y comenzar a quejarse del dolor.
Daiki y Tsukasa aplaudían entre risas, pronto Tadase con Nagihiko se les unieron, logrando que todos aplaudieran. Él se rió, aplaudiendo también. En parte era cierto, aunque era Amu la que no podía mantener las manos lejos de él.
- Supongo que es momento del adiós- le dijo, parado en el umbral de la puerta.
- Así parece- le contestó Amu, evitando su mirada.
- Adiós- se acercó y la besó, tomándola por sorpresa. Pero ella pronto la superó y le correspondió el beso, sorprendiéndolo cuando enredo sus manos detrás de su cuello.
- ¿En serio tienes que irte?- él parpadeó, ¿estaba sugiriendo lo que él estaba pensando?
- Bueno…- ella se pegó a él y supo que ella estaba sugiriendo lo que él pensaba- ¿Estás segura?- le dijo con seriedad- Me vuelves a decir que sí y no podré controlarme- le advirtió- Así que piénsalo bien.
Ella pareció pensárselo bien, sin dejar de acariciar su cuello, lo que tendría que parar si no quería que él hiciera lo que su instinto le indicaba, sin importarle lo que ella respondiera. Ella siguió pensándoselo, y él tomo aire, para luego besar su frente.
- Está bien, princesa- le aseguró- Te veré luego. Adiós- se despidió.
Ella no dijo nada y él se volteó, para irse. Entonces, cuando puso un pie fuera, sintió los brazos de Amu rodearlo. Ella estaba temblando.
- No te vayas. ¡¿Por qué no insistes?!- le reclamó- Yo quiero que te quedes- lo abrazó más fuerte.
Colocó sus manos sobre las de ella, y suspiró.
- Solo di lo que quieres- le dijo- A veces hasta para mi es difícil saber que es lo que quieres, en especial si llevo mucho tiempo sin verte- le confesó, sabiendo a que situaciones se refería con no insistir.
- Quiero…quiero que te quedes conmigo. Como antes, dormir juntos.
- Entonces así será- le dijo, haciendo que lo soltara y brindándole una sonrisa.
Amu le sonrió con la misma inocencia de siempre, haciendo acelerar su corazón. Era volver a aquellos tiempos, completamente. A los brazos de aquella niña que lo había rescatado de su prisión, y que lo ayudó a ver más allá de sí mismo, conocerse mejor a él mismo. La nostalgia y los viejos recuerdos lo invadieron, mientras ella lo guiaba a la habitación.
- Tú siempre tuviste las camas más cómodas- comentó, tirándose sobre la cama. Buscando su enojo, como aquellos tiempos.
- Y tú siempre serás como un gato- le replicó ella, él le sonrió. Ella se fue a tomar su camisón del armario y se dirigió a lo que él suponía era el baño.
- Tal vez hayan pasado muchos años, pero ya lo vi todo ¿sabes? No hay necesidad de que te vayas a cambiar al baño.
Eso hizo que Amu se parara y se volviera a verlo, con la cara roja, obviamente avergonzada. Vio como le temblaban las manos, que estaban hechas puño, cerraba los ojos y se preparaba para gritar. 3, 2, 1…
- ¡Neko Hentai!- ahí estaba. Él sonrió, como solía hacer, y eso solo la enojó más.
Azotó la puerta cuando entró y aún cuando salió, se podía ver su sonrojo. Él le abrió los brazos, invitándola a entrar y ella solo lo miró detenidamente.
- ¿Piensas dormir así?- le preguntó. Él se miró a si mismo.
- No tengo ropa con la cual cambiarme- explicó.
- Al menos quítate el saco y el chaleco- comentó, sentándose en el borde de la cama.
- Está bien- hizo como ella ordenó- Ahora, ¿vienes?
- No recuerdo nunca que yo entrara con alegría, menos cuando estabas tú en la cama.
- Te amo- le dijo, evitando el juego- Ya no soy un mentiroso, ¿me crees ahora?
- Ikuto idiota- dijo antes de acostarse y darle la espalda. Él la abrazó por detrás- Suéltame- le dijo.
- Esto es lo que tú querías- le recordó- Aparte, me gusta estar cerca de mi bolsa caliente- la abrazó más fuerte.
Ella terminó dándose vuelta y colocó sus manos en su cuello.
- Supongo que si es lo que pedí- le dio una sonrisa tímida- Te a…te am…te aaaa…no importa- terminó susurrando.
- Te amo- la besó en la frente- ¿Quieres hacer otra apuesta?- le propuso- Lograre que te enamores de mí de nuevo antes de la siguiente primavera.
Ella sonrió suavemente. Sus manos seguían en su cuello, dándole escalofríos cuando se iban más allá de los límites del cuello. Entonces, en un momento, bajaron más de lo necesario y comenzaron a desabotonar su camisa.
- Esa camisa, se ve muy incomoda. ¿Es posible que puedas dormir con eso encima?- siguió desabotonándola.
- A… ¿Amu?- la llamó, y ella lo ignoró, para sacarle su camisa.
Y así, una a una cada una de sus ropas.
Claro, era más fácil decir que él era el pervertido de los dos, cuando Amu le ganaba con creces. Pero, una vez más, él prefería que para los demás ella siga pareciendo la inocente Amu y solo él pudiera ver ese lado de ella.
Le tomó la mano a la mujer de su vida, la madre de sus hijos y ahora su esposa.
- Te amo- le volvió a decir. Ella le sonrió.
- Te amo, Ikuto.
Su vida no podía ir mejor de lo que iba en ese momento. Tenía a sus hijos, a su familia y amigos. Pero lo más importante, tenía a Amu a su lado, ofreciéndole su mano para tomar y seguirla a donde quiera que ella fuera.
Tachan!
Así como se lo imaginan. Esta historia acaba de llegar a su fin.
Sé que el final quedó medio pobre y con poco romance. Pero puse mal los tiempos en la historia y me jugó en contra. Debí haber puesto el punto de vista de Amu al final, era mucho más dulce y lleno de cariño, pero no podía hacerlo. Todo por culpa de Souta -.-
¡Souta! Ya te hice casarte con Amu ¡¿que más quieres?! ¡¿Por qué me arruinas la posibilidad de dejar un buen final en la historia?! Souta es un desagradecido. No solo le di la oportunidad de casarce con la mujer que amaba, sino también le di la posibilidad de criar a su hijo, evite que Takuto dejara de verlo como padre y aún a pesar de todo eso, lo hice quedar genial con todo su discurso al entregar a Amu. Y así es como me lo agradece... jodiéndome mi final de historia u.u Lo que me hace sentir peor es el hecho de que Souta es un personaje creado por mi, lo que significa que creo personajes que son desagradecidos :O. ¡Nunca podré crear una buena heroína para mis historias! (se va a llorar en una esquina).
Puse un poco de Hikari y Takuto en este epílogo, porque me pareció necesario. Simplemente no era realista que todo se arreglara tan rápido, por más bonito que pareciera. Así que mostré un poco de la tristeza de Hikari debido a la ausencia de su madre y porque es que ella prefirió quedar como hija de Ikuto antes que como su hermana menor. También noté lo fácil que Takuto comenzó a llamar papá a Ikuto, pero no había que olvidar que solo hace meses le sonreía con cariño a Souta. Por lo que me decidí a meterme un poco en sus zapatos y esa es la mejor explicación que le pude encontrar.
El brindis de Kukai, espero que les haya causado tanta gracia como me causó a mí. La verdad, me inspiré en el brindis de Chandler en la segunda boda de Ross. No copié nada, pero la idea de hacer una broma en el brindis fue lo que me inspiró a escribir eso. Lo único que puede que haya copiado sería la última frase, y no la copié exactamente. Chandler dice "Congratulations, Ross and Emily" de manera aburrida, mostrando lo típico de la frase. Kukai dice algo distinto y él lo dice de manera sincera, pero rápida debido a que tenía que atender a su cuerpo maltratado por Utau xD.
Ah, y espero que les haya gustado el recuerdo contado por Ikuto. Por fin una variante a la historia, siendo Amu la que se aprovecha del "inocente" de Ikuto xD Bromeo, sé que Ikuto nunca podría ser inocente, sino no sería el Ikuto que todo el mundo quiere.
Espero que les haya gustado. Y una vez más les agradezco a todos por leer mi historia.
PD: Para tí, que te quedaste leyendo hasta el final de mi laaaarga nota de autora, aquí tienes un especial de bonus que hice para su entretenimiento.
- ¿Es algo en el agua de la casa Tsukiyomi? ¿O simplemente es la convivencia lo que los hizo a todos tan dados a los chistes sexuales?- le preguntó Takuto, sentándose a su lado y mirando a donde su tío Kukai se sobaba el estomago debido al dolor.
- Es genética y tú también posees el gen- se burló.
- Te creería si no fuera porque la abuela no es así, y de que el tío Kukai no es un Tsukiyomi.
- Nerd- le replicó- Es…
- Nos llaman- la cortó él. Señalándole a su padre, que les hacia señas de que se acercaran- ¿Vamos, onee-chan?
La forma en que lo había dicho le recordó a aquel sueño e hizo que la sangre se dirigiera a su rostro, junto con una sonrisa.
- No tienes un fetiche de hermana mayor como tía Utau ¿verdad?- le preguntó, mientras se dirigían a la mesa de sus padres.
- ¿Qué?- la miró confundido y tardó en entender a que se refería- ¡No!- se apresuró a asegurar cuando se dio cuenta- ¡Para nada! Solo estaba bromeando.
- Está bien- aseguró- Solo comprobaba.
- Dios, Hikari, deberías saber que ya tengo dueña- ella se paró ante aquello.
- ¿En serio?- eso era sorprendente.
- Si, Nadeshiko- le dijo Takuto, con una sonrisa.
- ¿La chica "equipo Amuto"?
- Ella- le dio una sonrisa- Desde que éramos pequeños.
Ella se quedó pensando en eso mientras posaba para las fotos junto a sus padres. Recordaba perfectamente el día que la había conocido.
Cuando Sakura tenía seis meses, habían decidido hacer una gran reunión por su nacimiento y de paso querían que Hikari conociera a los demás miembros de ese grupo grande. Así, en una de las fincas de los terrenos Fujisaki, se habían reunido todos y comenzaron a presentarse.
Estaban los gemelos y hermanos menores de Rin. La pequeña niña, hermana de Sanai, y finalmente estaba Nadeshiko, la hermana mayor de ellos dos. Recién la conocía, debido a que Nadeshiko viajaba haciendo danza japonesa. Le pareció una chica muy delicada y femenina. Diferenciable de sus hermanos por el cabello morado que poseía, y esos ojos claros que parecían brillar. Era bastante educada y tenía un tono de voz muy femenino, tranquilizador.
En un momento, antes de que la comida este hecha, Yaya logró dejar a su abuelo y Souta a cargo de vigilar la comida, para obligar a los demás a participar de una competencia. Ella no se negó, en lo absoluto. Iba a aplastar a los demás en su competencia. Lo que la sorprendió, es ver como todos comenzaban a sacar remeras con sus nombres bordados, como acostumbrados a estas competencias.
- ¿Qué hacen?- le preguntó a Takuto.
- Se identifican como equipo- le contestó- Cada familia es uno, y nosotros somos el equipo Amu.
- Ah…
Cuando Sanai se dio la vuelta, dándole la espalda, notó que tenía bordado "Equipo Rimahiko" en la parte de atrás de su remera.
- ¿Rimahiko?
- La familia de Rima y Nagihiko- le aclaró Takuto.
Esperen. Rimahiko. Kutau. Hikami. Kaiya. Taduto. ¡Todos esos eran una mezcla de los nombres de los padres!
- Que raras costumbres- comentó. Takuto se rió.
- Te tendrás que adaptar- le dijo.
- Aquí están las remeras- Amu le entregó una remera- Aunque faltará una, siempre fuimos tres y no tengo otra.
- Yo me retiro- dijo- Vigilaré la comida con el abuelo y Souta.
- Eso no será necesario, Hikari- dijo Nadeshiko, apareciendo y tomándola del brazo- Aquí tenemos remeras apropiadas para ustedes cuatro.
Les entregó un bolso, del que sacaron remeras blancas, con sus nombres bordados y con la distintiva "Equipo Amuto" en la espalda.
- ¿Amuto?
- Esto se está volviendo repetitivo ¿sabes?- le soltó Takuto- Es obvio que es Equipo Amuto, por…espera, ¿Amuto?
- Amuto. Amu e Ikuto- le contestó Nadeshiko con una sonrisa.
- Pero…pero dijeron que la mezcla de nombres eran para las parejas de guardianes. El equipo de Tadase tampoco tenía mezcla- Tsukasa, en burla, le dio la espalda. Haciendo que notara el "Equipo Taduto" en la parte de atrás de su remera- ¿Por qué ahora?- preguntó al final, resignado.
- La verdad es…que ninguno de nosotros queríamos ver escrito "Equipo Soutamu" en ninguna parte- siguió contestando Nadeshiko, con una sonrisa. Ella ya ni se molestaba en hablar, estaba totalmente perdida- Todos apoyamos al equipo Amuto- los demás asintieron, dándole la razón.
- Umm…gracias chicos- se quejó Souta.
- Estuve casada con él por diez años ¿saben?- se quejó Amu- Pudieron haber dicho algo si no les agradaba.
- No es que no nos agradara, Amu-chan- intervino Nagihiko, colocando una mano sobre el hombro de Nadeshiko- Nos agrada Souta-kun- volvieron a asentir- Solo preferimos verte junto a Ikuto, te ves muchas veces más feliz.
- Gracias por el apoyo todos estos años- les dijo su padre- Yo también prefiero verla junto a mi- le sonrió a Amu, logrando que se sonrojara.
La tomó por la cintura y la besó con pasión, lo que la avergonzaba hasta lo más profundo del alma. Y lo mismo parecía que le pasaba a Takuto.
- Ah, a pesar de que recién me entero que es mi padre- se tapó los ojos, lo que le pareció una buena idea.
- A pesar de que no es mi verdadera madre…
- ¡Es tan vergonzoso!- gritaron al unísono. Y se pudieron escuchar las risas de los demás.
Si, ese día fue uno de los que más vergüenza pasó a manos de su padre. Ella siempre se había creído con suerte, ya que su padre no la había hecho pasar vergüenza como la mayoría de los padres solían hacer pasar a sus hijos, y parecía que ahora la iba a avergonzar por todos esos años que no.
Bueno, si su padre se iba a dedicar a hacerla avergonzar, ¿a quien tendría que dedicarse a avergonzar ella? La respuesta le llegó bastante rápido.
- Ustedes hacen una linda pareja- les comentó a Takuto y Nadeshiko, que se estaban sacando una foto juntos.
Takuto tuvo su cara roja en un instante, igual que Nadeshiko y él se le quedó viendo con rabia, sabiendo que eso había sido a propósito.
- Ahora que lo dices, tienes razón- comentó Amu- Recuerdo que cuando eran pequeños se la pasaban tomados de las manos, y se veían adorables.
- Mamá- dijo avergonzado Takuto- No sigas.
- ¿Quién se veía adorable?- intervino Rin- Rin es la más adorable de todas- declaró.
- Claro que lo eres, Rin-chan. Solo decíamos que Nadeshiko y Takuto hacen una linda pareja- Rin se volvió a verlos detenidamente.
- ¡Es cierto!- gritó, su cara se puso roja por alguna razón- Rin lo lamenta por haber interrumpido aquellas veces- les dijo a ellos.
- No, no…Rin- dijo Nadeshiko, tratando de callarla.
- Rin no sabía que ustedes estaban por besarse- dijo, al parecer no escuchaba lo que le decían- Rin no sabía que ustedes eran pareja.
- Rin, calla- le ordenó Takuto.
- Rin también lamenta haber corrido a Takuto del cuarto de Nade-tan cuando lo encontró allí. Rin no sabía que Nade-tan sabía que Takuto estaba allí cuando ella se estaba bañando.
Oh. Por. Dios. Ella nunca se hubiera imaginado todo lo que pasó entre ellos y, sinceramente, estaba haciendo un gran esfuerzo por no doblarse de la risa ante lo que Rin decía. Adoraba a esa chica. Solo Rin podía hacer que una simple broma a Takuto terminara en algo épico. No solo lo estaban escuchando ellos. Como estaban tomando las fotos conmemorativas, y Rin hablaba bastante alto, todos los del grupo podían escucharla, incluidos los padres de Nadeshiko.
- Guau- dijo Tadase- Él realmente es como tú, Ikuto- dijo en burla- Lo que lo haría aún más gracioso sería que haya entrado por el balcón.
- Tadase- lo llamó Nagihiko- Hazme el favor de reírte recién cuando sea tu hija la que recibe esa clase de visitas.
- No me mires así- le dijo Tadase- Todo es culpa de Ikuto.
- ¿Cómo se supone que es mi culpa?- preguntó su padre- Eso pasó mucho antes de que él siquiera me conociera.
- ¿De quien crees que lo heredó?- replicó Rima
- Uh, Oh- dijo Rin- Realmente lo empeoré todo ¿no?
- Si- le dijo ella y simplemente liberó toda la risa que venía conteniendo.
Takuto la miró con rabia.
- Realmente te detesto- eso solo la hizo reír más.
- Lo- risa- sé- más risa. Simplemente no podía contenerse.
- Prepárate para la venganza- le advirtió.
- Dame tu mejor golpe- le dijo con una sonrisa. Alegre ante la competencia.
Y luego de que el instante de competencia terminó, volvió a reír sin control.
¿Alguien más que lo grite conmigo? ¡Te adoro Nadeshiko! jajajjajajaj uno realmente puede llegar amar a Nadeshiko por lo que hizo. ¡Levanten las manos quienes apoyan al Equipo Amuto! (levanta las manos, la cabeza, los pies, hace que su perro se pare en dos patas para que demuestre que el también apoya el amuto xD).Dios, realmente estoy loca.
Espero que nadie se haya enojado con que Nadeshiko se haya llevado a Takuto. A mi en cierta manera me enoja. Verán, en un primer momento, cuando pensaba en quien iba a ser el amor de la infancia de Takuto, pensé en Rin. En serio, fue casi instantaneo, fue como "Takuto necesita una chica que sea su pareja" (medio microsegundo después) "Rin". Pero luego pensé, "ella es cuatro años menor que él" (un microsegundo después) "Él realmente es igual a Ikuto". Me había dado cuenta que, sin pensarlo realmente, había hecho a Takuto realmente parecido a Ikuto, pero a la vez me pareció que ustedes iban a pensar que lo hice a propósito y que casi forcé a que Takuto fuera igual a Ikuto. Así que terminé cambiando a Rin por Nadeshiko, aunque mi instinto de escritora haya quedado traicionado u.u
Pero bueno, que se le va a hacer, la historia ya está así. Y por suerte logré que Rin también tuviera atención. No sé porque, pero la adoro. Es simplemente graciosa, en especial cuando salta de su "Yaya mode" a su "Kairi mode". Es realmente gracioso verla cambiar tan rápidamente.
Hikari llamando a Takuto nerd jajajaja. Lo siento, simplemente tuve que ponerlo, aunque no iba mucho con la historia. Es una referencia a TFS y DBZ abridge, y uno de los diálogos más graciosos de la serie.
Guau, si que quedó larga esta aclaración. No fue mi intención jajajja :P
Para compensar, otro bonus. ¡ Disfrútenlo!
Estaba junto a la barra de bebidas, charlando con sus amigas que habían venido de Francia a verla y de paso asistir a la boda.
- Aún no puedo creer que tu padre se esté casando- comentó Josette- En cierta forma, me había hecho a la idea de que siempre lo vería solo, es sorprendente que decidiera casarse a esta edad.
- Ya sabes que dicen que para el amor no hay edad. Pero, en su caso, sería que el amor no conoce de años o distancia.
- Si…bastante loca la historia que nos contaste. Lamentamos no haber estado aquí para ti cuando te enteraste de eso- se disculpó.
- No importa, en serio. Estaba mi abuela, y pasar tiempo con Takuto realmente me ayudo.
- Cierto, tú "hermano menor"- dijo Nadine- Me tuve que resignar con tú padre, pero tu hermano es igual de apuesto que tú padre.
Ella le dirigió una mirada enojada, no le gustaba para nada el tono que Nadine había usado al hablar de Takuto. Nadine se volvió a verla, notando su mirada y se largó a reír.
- Era un chiste- le aclaró- En parte- la volvió a mirar mal- Tranquila, no me mates- se burló- Prometo no acercarme a tu pequeño hermano menor ¿de acuerdo?
- Así está mejor.
- Pero si él se acerca…
- Nadine…- le advirtió.
- Obviamente le diré que no. Tú realmente no me dejas terminar las frases.
Josette se rió de ambas y le dio un trago a su bebida. Ella también estuvo por tomar de la suya, pero notó que ya no tenía. Estuvo a punto de pedir otra, pero el barman directamente le entregó una.
- La especialidad de la casa- le dijo el barman- Se la pidió el hombre de allá- señaló a un hombre castaño sentado en una de las mesas y el hombre levantó la copa hacia ella.
Ella sonrió y articulo los labios, diciendo gracias. Volvió junto a sus amigas, que la miraban fijamente, y ella sabía que nada bueno vendría de eso.
- ¿Qué fue eso?- preguntó Nadine.
- Nada, el tipo ese pidió un trago para mí y yo lo acepté.
- Eso fue definitivamente…
- Nada- la cortó- no fue nada.
Que mal para ella que, momentos después, Nadeshiko viniera a hablar con ellas y ese hombre decidiera acercarse a hablarle.
- Espero que te haya gustado la bebida- le dijo con una sonrisa, en ese rostro que debía admitir que era bastante apuesto- Sin duda eres la más hermosa niña de los pétalos que haya visto- le volvió a sonreír seductoramente y se retiró.
Ella se sonrojó ligeramente y murmuró un gracias. Las demás se le quedaron mirando con caras cómplices.
- ¿Qué fue lo que le dijo?- le preguntó Josette a Nadeshiko, sabiendo que Hikari no le iba a contestar. Y que Nadeshiko podía hablar en francés y japonés.
- Le dijo que fue una hermosa niña de los pétalos- contestó Nadeshiko con una sonrisa burlona. ¿Acaso ella se estaba vengando por lo de antes?
- ¿En serio?- preguntó Josette, con una sonrisa.
- Eso definitivamente fue…- comenzó a decir Nadine.
- No- la intentó cortar- No, no, no.
- …fue coqueteo. Bien Hikari- la felicitó- Incluso aquí sigues siendo la femme fatale que eras en Francia.
- Basta…
- A él realmente le atraes, es obvio. A pesar de que fuiste la niña de los pétalos- insistió Nadeshiko, realmente estaba dispuesta a vengarse- dijo que te veías hermosa.
- Eh, eso no es justo. Yo también creo que se veía hermosa como la niña de los pétalos- se quejó Tsukasa, entrando en la conversación.
¿De donde había salido? Y más importante ¿desde cuando él sabía hablar en francés?
- Si, ok. Te creemos- le dijo Josette- Pero no es lo mismo.
- ¿Por qué no?
- Porque eres el mejor amigo de su casi hermano menor. Que tú le digas que está hermosa no cuenta- le aclaró Nadine.
- Yo no lo diría de manera tan ruda, pero ellas tienen razón Tsukasa- agregó Nadeshiko.
- Sigo sin entender porque…
- Porque eres el mejor amigo de Takuto. Aparte de que tienes cuatro años menos que yo- le dijo ella.
- Si, si ella considerara lo que tú dijiste, sería como decir que está interesada en ti. Y que esté interesada en ti, teniendo en cuenta la edad y la similitud de las actitudes entre ustedes dos…
- Sería como si estuviera interesada en Takuto- dijo ella.
- Y eso sería asqueroso, ya que es su hermano menor- terminó Josette.
- No tenían porque decir que sería asqueroso- se quejó él- Podrían haber usado otra palabra.
- Lo siento, no quise decirlo así- Tsukasa se comenzó a ir y ella lo siguió- Tsukasa- lo llamó, y él siguió caminando- Tsukasa, por favor. Lo siento, en serio- él se paró y se volvió a verla. Ya habían llegado a uno de los pasillos
Se comenzó a acercar a ella y se paró al frente. Ella levantó la cabeza, ¿Cuándo Tsukasa había crecido tanto? No recordaba tener que levantar tanto la mirada para poder verlo a los ojos.
- Creciste- comentó, aún sorprendida.
- Probablemente es mi ultimo estirón- dijo él con gracia- Hikari- le dijo seriamente- Takuto y yo podemos ser amigos, pero no somos iguales. Nos diferenciamos en muchas cosas…
- Lo sé, lo siento. Sé que te ofendí, no quise decirlo de esa manera, yo…- él colocó un dedo en sus labios, haciendo que se callara.
- Y la mayor cosa en la que nos diferenciamos…- dijo con voz grave- Es que él no desea hacer esto, y esto es lo que yo más deseo- susurró en su oído.
Entonces tomó su rostro entre sus manos y lo acercó al suyo, juntando sus labios.
¡¿Qué?! Fue lo que su mente gritó en ese instante. ¿En serio era Tsukasa quien la estaba besando? ¿En serio era él el que la estaba haciendo sentir mariposas en el estomago?
No. Esto no podía estar pasando. ¡Ella no tenía que estar haciendo eso! ¡Ella no tenía que estar sintiendo eso! Ese que la había besado era Tsukasa, el mejor amigo de Takuto, el que ella llamaba pequeño Tsukasa.
Se soltó de él y le dio una cachetada. Él corrió el rostro ante eso y ocultó sus ojos detrás de su cabello rubio.
- Hikari…- la llamó.
- ¡No vuelvas a hacer eso!- le gritó- No lo vuelvas a hacer en tu vida- murmuró.
- Eso es algo que no puedo cumplir- le dijo tranquilamente.
- Te obligaré a cumplirlo- le replicó y tomó aire- Yo me voy, no me sigas.
- Hikari- la volvió a llamar, y esta vez cuando lo miró, sus ojos ya no estaban tapados.
Pero ella deseó que hubieran estado tapados. La mirada que le dio, mandó un escalofrío por todo su cuerpo. Movió los labios y ella entendió perfectamente lo que dijo, a pesar de que no salió una sola palabra de su boca.
Nos vemos dentro de unos años ¿De qué estaba hablando? ¿Se iba a otro lugar por años? Por ella estaba bien, no quería estar cerca de él en esos momentos. Tampoco quería estar frente a él por más tiempo. Salió corriendo de allí, volviendo al salón y tratando de ocultar su nerviosismo.
Su tristeza. Muy en el fondo, ella admitía que estaba triste ante la idea de que Tsukasa se iba por años. Cerró los ojos y se regañó mentalmente, ella no era así. Ella era ruda, era una ganadora y no flaqueaba ante nada. ¿Él se iba por años y quería verla al volver? Está bien, ella aceptaba, iría a verlo y le demostraría que no tenía miedo de él. No se dejaría vencer, ni por Tsukasa, ni por nadie.
En ese momento, Tsukasa entraba en el salón y la buscaba con la mirada. La encontró y ella movió los labios, sin decir nada. Estaré esperando para verte fue lo que dijo, sonriendo ante la competencia. Takuto se rió y le "habló" de vuelta. Estoy seguro que lo harás le dijo con una sonrisa ganadora y ella solo sonrió de vuelta. Claro, como si ella fuera a perder. Ella ganaría, no había duda.
Y aquí está el romance para nuestra valiente heroína.
Me imaginé que ella se merecía alguien que la desafiara y le brindara la competencia que amaba. Y así, Tsukasa llegó al rescate.
La verdad es que la idea de un romance entre ellos me rondaba por la cabeza desde que hice la escena con Takashi Amakawa(quien, por si no se dieron cuenta, era el Tsukasa del futuro. Usando el camino de las estrellas, igual que Tadase, para volver a ver a aquella chica que le gustaba). Al comienzo fue algo como que él se quedara para estar junto a ella, en ese momento, pero luego decidí volverlo a su lugar. Pero no me rendí con la idea de romance e intenté de crear la chispa entre ella y Tsukasa. Y vaya que hubo chispa.
Era obvio que ella no lo iba a aceptar de una. Pero ella no puede resistir una competencia o desafío, y su voluntad contra la de Tsukasa es un desafío. Ella aún no se da cuenta de lo que pasa, solo está concentrada en la competencia. Pero Tsukasa lo sabe y esa es la razón que ríe, la razón por la que dice aquello. Él sabe que no se irá a ninguna parte y sabe que ella lo estará esperando, porque está seguro de que logrará enamorarla.
O al menos eso es lo que él piensa. Ni yo, que soy la autora, sé lo que pasará. Solo el destinó lo dirá, lo único cierto es que hay romance, pero no sé si habrá amor.
Con eso, finalmente, me despido. Muchas gracias por leer cada una de mis largas aclaraciones y llegar hasta aquí. No, no hay otro bonus, no sigas queriendo bajar la pantalla jajaj :P
¡Fin de la historia! ¡Nos vemos en la próxima!
