Aclaraciones: volví más rápido de lo que esperaba! Con una nueva mini historia de Fairy Tail, estoy inspirada con esta pareja jeje. Son dos capítulos, supongo y espero no alargarme demasiado, subiré el próximo pronto, a penas pueda terminar los últimos detalles. Bueno los dejo leer, q lo disfruten! Y si quieren dejen sus comentarios. Saludos!

(Las comillas representarían a cuando los personajes se hablan a sí mismos en su cabeza)

LAZOS ROTOS

Lucy sonrió con orgullo y corrió hasta sus amigos, Gray, Erza y Natsu habían logrado vencer a sus enemigos, ella también había acabado con el que le correspondía. Estaba tan feliz de haber podido terminar esa espantosa tarea. Había sido cansadora, peligrosa y molesta, pero estaba completa, el orgullo y honor de Fairy Tail seguía en pie como siempre, sus magos habían cumplido una vez más. Vio que Erza la miraba sonriente, paso de largo por su lado y la saludo con la mano, Gray asintió cuando también lo pasó de largo, llegó junto a Natsu que estaba parado como si la esperara, se lanzó a sus brazos sin dudarlo y lo besó en los labios. Cualquiera podría haberle preguntado por qué lo hizo y ella no lo sabría, fue un acto reflejo, una necesidad que se había generado en su interior a medida que la batalla se hizo más intensa, algo que había pensado en un momento en que creyó que moriría, no quería morir sin besarlo, no sabía si lo amaba, sólo quería besarlo y saber qué se sentía. Su primer beso tenía que ser con Natsu, no había nadie más.

Se separó de él casi tan rápido como había llegado, roja de vergüenza. Natsu estaba estático, su sonrisa se había borrado y sólo mostraba incredulidad absoluta. La rubia le dio la espalda aún más avergonzada.

-Lo… ¡lo siento Natsu!... no sé porqué lo hice…

Él no le llegó a responder nada, los chicos llegaron para interrumpir tan incómodo momento, quizá alertados por la cara de Natsu, sabiendo que se venía algún tipo de problema o quizá una declaración. Pero nada pasó. Lucy se tapó el rostro, Erza quiso tocar su hombro pero ella se apartó y salió corriendo.

-¡Natsu idiota!

Gray golpeó a su amigo en la boca del estómago. Éste se arqueó quejándose.

-¿Por qué demonios hiciste eso pedazo de estúpido? –le replicó el pelirrosa.

-¿Cómo se te ocurre quedarte ahí parado sin decir o hacer nada?

-Natsu ve a buscar a Lucy de inmediato –sólo dijo Erza con su autoritaria forma de hablar.

-Es que yo… ¿Qué fue lo que pasó? ¿Por qué hizo eso? Se sintió… -se tocó los labios tratando de descifrar cómo se había sentido, qué fue eso que pasó por su cabeza en ese momento y qué había ocurrido con su corazón que se había acelerado más que en plena batalla.

-Demonios eres tan lento –se quejó Gray exasperado.

-Mira quien lo dice… -Erza lo miró con una leve sonrisa.

-Bue… no deberías hablar mucho tampoco… -contraatacó el morocho y se arrepintió casi instantáneamente, al recibir un impresionante golpe de Titania.

-¡Natsu! ¡Te di una orden! Mueve tus pies y ve a buscarla y más te vale que te disculpes por tu estúpido comportamiento o sabrás lo que es sentir verdadero dolor…

El pelirrosa no pareció escucharla, lo que fue peor, se sentó aún inmerso en sus propios pensamientos tocándose los labios y murmurando cosas que nadie comprendía.

-Será mejor que lo dejes así… -dijo Gray levantándose completamente dolorido y aún sin poder respirar bien.

-Mmm, bueno, ve por Lucy, me preocupa que se pierda en este lugar.

-¡Me acabas de dejar sin estómago! ¿No te preocupa eso?

-¡Tendrás algo menos si no comienzas a moverte!

-¡Si señora! –Gray salió corriendo en busca de la rubia y se perdió de su vista.

Erza miró a Natsu sentado en el suelo y suspiró. El amor era complicado y Lucy no se había enamorado de cualquier hombre. Jellal podía ser complicado a veces, pero entendía de sentimientos y sobre el amor. Natsu era buena persona, el problema era que tenía la capacidad emocional de un niño de diez años, nadie le había explicado nada en el pasado. Quizá ella debiera tomar el rol de madre y contarle… ¡Si eso haría! Apretó los puños con fuerza mientras los levantaba en alto con los ojos brillando con fervor. Haría de Natsu un hombre con todas las letras contándole lo que se necesitaba saber.

-Lucy… ¡Luuucyyyyy! –Gray llamaba cada vez más asustado. ¿En dónde se había metido?

-¡Gray! ¡Aquí! –era la voz de Happy, ahora que lo pensaba el gato no había estado después de que Lucy huyera, seguramente habría ido tras ella.

-Happy… Lucy… aquí están –se sintió mal al encontrar a su rubia amiga con los ojos rojos y llenos de lágrimas, ella trató de ocultarlo pero era tarde. Happy trataba de consolarla sin éxito- Lucy…

-¡¿Cómo pude hacer eso Gray?! –dijo la chica y volvió a largarse a llorar, esta vez en sus brazos.

-Tranquila… no pasa nada… es Natsu… tarda en caer, pero ya verás que entenderá… -¿entender? No necesitaba eso, necesitaba reaccionar y devolver los sentimientos de Lucy, corresponderle de una vez por todas.

-Pero es que… no sé qué va a entender… ¡Voy a perderlo! Perderé a mi mejor amigo… ¡Qué estúpida soy!

-No llores por favor… -¿por qué le pasaba eso a él? No soportaba ver a las mujeres llorar, allí debería estar Natsu, no él.

-¡Qué tonta!

Lucy siguió llorando una media hora más, para cuando volvieron con Erza y Natsu ya estaba un poco más calmada, aunque en su rostro se podía notar aún sus ojos rojos e hinchados y en sus mejillas, cubiertas por tierra a causa de la batalla, el camino que habían dejado las lágrimas. Gray suspiró con alivio al ver a sus otros amigos, su trabajo estaba por terminar. Se sentía más fatigado que luego de la batalla y la verdad no era nada bueno con las palabras de consuelo. El rostro de Natsu se notaba algo pálido, parecía como si estuviera muerto, Erza tenía una mano sobre su hombro y le hablaba sobre algo que Gray no llegaba a escuchar. Al verlos llegar, Natsu se levantó como un autómata y se dirigió a ellos.

-Gray… -dijo con voz monótona sin mirarlo- Lu… Lucy… -tragó saliva despacio, el morocho notaba su tensión, ¿qué le había estado diciendo Erza? ¿Lo habría amenazado? ¿Llegaría tan lejos esa mujer?- Lo… tú… yo… emmm…

La rubia se había puesto tan pálida como él sólo de escuchar su voz, lo miraba con los ojos abiertos de par en par, esperando lo que sea que tuviera que decirle.

-Lo… lo… lo…

-¿Necesitas que te golpee en la espalda para poder escupir lo que sea que vas a decir? –preguntó Gray irritado. ¿Acaso era estúpido en serio? ¿No notaba la tensión en el cuerpo de Lucy que aumentaba a cada segundo?

-Yo… bueno… ¡te perdono Lucy!

Gray sintió que el mundo se volvía en cámara lenta, vio que la boca de Erza se abría y hubiese jurado que si no fuera porque su mandíbula estaba unida al resto del su cráneo, ésta se hubiese caído hasta llegar al suelo. Vio a Happy golpearse la frente. Y vio a Lucy… ¡oh hubiese deseado no ver a Lucy! Tanto trabajo que le había costado calmarla… ¡Cómo podía ese idiota decir eso! El rostro de la chica se transformó, paso de blanco a rojo y las lágrimas volvieron a asomarse en sus ojos. Bajo la vista y asintió dando media vuelta y volviendo a desaparecer en el interior del bosque.

-¡Qué mil demonios te hagan trizas Natsu Dragneel! –gritó Gray saliendo nuevamente tras la rubia.

-Definitivamente eres estúpido –dijo Erza pasando por su lado para ir tras sus dos amigos.

Natsu miró a Happy, negaba con la cabeza en silencio, y también se fue volando. Se quedó allí solo, parado sin saber qué hacer. Fue lo primero que se le ocurrió, pero no lo que intentaba decir. Erza le contó cosas que estaban de más. Para ser una chica sabía demasiado sobre los hombres y lo que hacían con las mujeres. Quizá ella ya lo había hecho, pero no tenía por qué contarle eso, estuvo totalmente de más, eso era una conversación de padre e hijo, estaba seguro. ¿Por qué Makarov o alguno de sus compañeros no le habían hablado esas cosas? Podría hacer intentado responder mejor ante el acto de Lucy. ¿Le había dicho que la perdonaba? ¿Era estúpido? Bueno Erza le había dado la respuesta hacía unos segundos atrás, ¡pero Dios Erza! Fue su culpa, su conversación dejó su cerebro fuera de juego. No podría volver a mirarla a la cara después de todo lo que esa mujer le había dicho. ¿Y se suponía que tenía que hacer eso con Lucy? Lucy… era su mejor amiga… la persona en quien más confiaba, por alguna razón confiaba más en ella que en cualquier otro miembro del Gremio a pesar de conocerla desde hacía mucho menos. Dos años y medio habían pasado ya… mucho tiempo si, y muchas aventuras entre medio. Se dejó caer al suelo abatido. Eso le estaba doliendo más que cualquier golpe, aún tenía heridas de la reciente batalla y sin embargo ninguna le dolía tanto como el… corazón… había escuchado mil veces hablar a las chicas de amor, no terminaba de entenderlas ni le interesaba. Hasta Lissana le había dicho de chicos si quería que fuera su novia cuando crecieran. ¿Acaso esa chica se refería a hacer eso? Igneel nunca le habló de esas cosas, debió advertirle… esto era más complicado de lo que pensaba. Lucy… la había lastimado, lo vio en sus ojos cuando "la perdonó". Los labios de Lucy… eran tan suaves, tan cálidos, húmedos y deliciosos, mejor que cualquier fuego que haya comido. No había usado la lengua como le contó Erza. ¿Ella tampoco sabría esas cosas? ¿Erza le contaría también a ella todo eso? ¡No quería que esa mujer la corrompiera con esas cosas! Eran muy… adultas… ya eran adultos… ¿podía intentarlo con Lucy? Siempre decían que era muy hermosa, sabía que lo era y no le molestaba, varias veces pensó en verla sin ropa, pero sólo por curiosidad, supuestamente las mujeres eran diferentes que los hombres, quería saber en qué sentido. Erza no debió contarlo así. ¡Dioses! ¡Podría haberle mostrado! ¡Qué suerte que no hizo eso! ¡Esa mujer se había pasado! Suspiró. ¿A dónde se habían ido todos? ¿Desde cuándo estaba allí sentado? Mejor los buscaba así regresaban a casa, tenía mucho para pensar y esa vez no iría a lo de Lucy… no… difícilmente pudiera volver a mirar a Lucy a los ojos, había cometido algo demasiado estúpido.

-¿¡Que le contaste qué!? –Gray casi tropieza al escuchar a Erza. Corrían por el bosque tras Lucy que nuevamente se había perdido.

-Tuvimos ESA charla, si… pensé que él ya lo sabía. Se supone que tú lo sabes ¿o necesitas que hable contigo también? Juvia vive contigo… no me digas que aún…

-¡Cállate! –el rostro del morocho se puso más rojo que un tomate- ¡¿Cómo vas a hablar de cosas así tan a la ligera?!

-Somos adultos Gray, no deberías avergonzarte… ¿por qué Natsu no lo sabía?

-Gildartz una vez nos juntó a todos al llegar a los once años… y bueno nos dijo que quería tener una conversación muy importante con nosotros, para que nos volvamos hombres. Natsu saltó de la silla y le gritó que no le interesaba ser hombre, que sonaba aburrido y que mejor peleara con él, que esa vez si le ganaría… y bueno… Gildartz nos contó todo mientras Natsu yacía inconsciente a su lado por un golpe que le propinó…

-Que mal de su parte no haberle hablado. Las cosas habrían funcionado distinto quizá. Le diré a Gildartz que…

-Mejor deja el temita ahí Erza. Me parece que ya hiciste suficiente.

-¿A qué te refieres? Alguien tenía que decírselo.

-Sí… pero era mejor que lo hiciera un hombre y además en un momento más adecuado… tildaste a Natsu… con esa conversación… nosotros bueno… estuvimos unos días digiriendo todo. Los dibujos de Gildartz eran muy explícitos… demasiado… -Gray miraba el horizonte como perdido en sus propios recuerdos, los ojos muy abiertos y las mejillas cada vez más encendidas.

-Bueno ya está, es mejor encontrar a Lucy…

Erza se detuvo lo que hizo que Gray chocara con ella y cayera hacia atrás como si se hubiese estampado contra un muro. Titania se acercó lentamente. Lucy estaba sentada en una roca llorando nuevamente.

-Lu…

-Volvamos… volvamos a casa por favor Erza –le rogó Lucy con un sinfín de lágrimas corriendo por sus mejillas.

-Claro…

Llegaron a Fairy Tail después de un día de viaje en tren. Estaban cansados física y mentalmente. Ninguno de los cinco habló en todo el camino y cuando les preguntaron cómo les había ido, sólo respondió Erza con un seco "bien".

Lucy corrió hasta su casa, su refugio. No quería volver a salir de allí ni en mil años. Lloró durante unas horas más hasta que sintió que ya no tenía más lágrimas. Luego se fue a bañar y de ahí directo a la cama, dormir le haría bien, quizá en la mañana cuando despertara, podría descubrir que todo había sido una horrible pesadilla. Natsu estaría allí, saludándola y comiendo su comida, como siempre, con esa linda sonrisa en su rostro, todo sería perfecto de nuevo. Había arruinado la amistad que tenían, había roto el lazo y estaba segura de que nada volvería a ser igual.

Alguien golpeó su puerta muy temprano en la mañana. Se levantó algo adormilada y fue a abrir casi sin pensarlo, esperando encontrarse a Happy y Natsu. Pero quien estaba frente a ella era otra persona. Un muchacho de pelo rojo y ojos verdes, vestía un traje negro y la miró de arriba abajo. Lucy se dio cuenta muy tarde de que no era quien pensaba y que solo llevaba una remera puesta, por lo cual se podía ver su ropa interior inferior a la perfección. Roja de la vergüenza le cerró la puerta en la cara a su visitante.

-¡Oh Dios! ¡Perdón! –gritó tapándose el rostro y apoyando la espalda contra la puerta.

-Está bien –respondió el muchacho del otro lado- supongo que es muy temprano, Lucy-sama.

¿Lucy-sama? No la habían llamado así desde hacía mucho tiempo. Entreabrió un poco la puerta y miró al desconocido.

-¿Quién eres?

-Mi nombre es James Julenelle, hijo del príncipe Salwalu, un placer por fin volver a verla Lucy-sama.

-¡James! –abrió la puerta de par en par y se lanzó a los brazos del joven príncipe- ¡No te había reconocido! ¡Has crecido!

-Jajaja, tú también Lucy-sama.

-¡Deja de llamarme así! ¡Sabes que lo odio! Pasa por favor, deja que me cambie, haré un té.

-Está bien.

Un rato después los dos estaban hablando mientras tomaban té y comían unas tostadas recién hechas.

-Lamento la pérdida de tu padre Lucy, me puse muy mal al saberlo.

-Gracias…

-He venido para que cumplamos con sus planes.

Lucy lo miró sin entender.

-Lucy Hearthfilia, ¿te casarías con este humilde servidor? –preguntó el muchacho sin vueltas poniéndose de rodillas de pronto y tomando su mano.

Lucy se quedó paralizada, lo único que podía pensar era en Natsu y no sabía la razón.

-¿Qué?

-Tu padre había arreglado que te ibas a casar con mi padre, sin embargo ha fallecido hace unos meses y desde ahí no dejé de pensar en que podríamos concretar ese compromiso, al fin y al cabo soy su heredero y me gustaría… aunque ahora no poseas ninguna fortuna deseo que cumplamos los deseos de tu padre, él fue una gran persona para mí y estoy seguro de que deseaba que su hija quedara en buenas manos y bien cuidada. Yo podría darte todo el cuidado que necesites y también cualquier bien que requieras o desees.

La chica no lo podía creer, el día anterior había estado llorando por amor y de pronto le caía un príncipe (literalmente) azul del cielo, aunque no el que ella deseaba. Sin embargo, ¿podía esperar a Natsu? ¿Serviría de algo? Natsu era inocente y muy niño, quizá nunca cambiara, quizá nunca hubiera una oportunidad para ellos. Y si lo pensaba mejor, la actitud de Natsu en el tren cuando volvían daba a entender que no quería ni mirarla.

-Debo pensarlo James, esto es muy pronto, ni siquiera nos conocemos.

-¡Claro que sí! Yo sigo siendo el mismo chico que conociste de niña, nada más que me he vuelto hombre.

-Soy una maga… de Fairy Tail… me gusta mi trabajo… la vida de comodidades no es lo mío.

-Entonces puedes seguir siendo una maga, te permitiré hacer lo que desees, mi querida y hermosa Lucy… yo… yo también soy mago… lo aprendí luego de ese día que me dijiste que querías ser maga. Mira –el muchacho se levantó y haciendo una serie de movimientos con las manos hizo que de sus dedos saliera agua que recorrió la habitación y se depositó en un vaso frente a la rubia.

-Agua… puedes controlar el agua…

-Un mago de agua sí, eso soy…

-Como Juvia… "su" elemento opuesto.

-¿El elemento opuesto de quién?

-Nada, no me hagas caso James.

-¿Por qué no salimos y me muestras la ciudad? Me gustaría conocer ese gremio al que perteneces también. He oído hablar de Fairy Tail, es más, gracias a su fama he sabido de ti y donde encontrarte, eres muy reconocida ahora Lucy.

-Fairy Tail… mi hogar… donde él está… -susurró tan bajo que el príncipe no pudo oírla.

-Lucy… se por el problema que estás pasando, si vienes conmigo, podremos solucionarlo. Lo prometo.

Lucy abrió los ojos grandes y miró a James. Lo sabía, ¿cómo podía saberlo?, pero por otro lado, ¿cómo no saberlo?, es un príncipe y tiene todos los recursos para enterarse de cosas así y estaba usando eso para atarla. Ya lo entendía, James había dicho que era igual a cuando eran pequeños y era cierto, al verla la primera vez se había obsesionado con ella y aún seguía igual, lo que era peor, utilizaría cualquier medio a su alcance para obtener lo que quería, un príncipe mimado a quien nadie le negaba nada eso había sido y aún lo era. Los ojos se le llenaron de lágrimas, ¿tenía opción?

Natsu miraba su vaso algo pensativo, no sabía qué hacer para solucionar las cosas. Deseaba poder volver el tiempo atrás, pero ¿hacia dónde retroceder? ¿Al momento antes de que Lucy lo besara o al momento en que cometió la estupidez de perdonarla? Se seguía odiando por decir algo tan… suspiró, no tenía palabras para explicarlo. Él no solía pensar tanto, ¿qué le pasaba?

Obviamente todo el gremio estaba enterado ya, Happy se había encargado de contarlo, su amigo estaba muy enojado y lo acusó frente a todos a gritos a penas Lucy se fue. Varios se quejaron, Gajeel lo golpeó, Laxus se tomó la cabeza renegando "¿Cómo pudiste perder una oportunidad de tener a Lucy?" le preguntó el rubio, lo cual lo sorprendió porque Laxus nunca había parecido mostrar demasiado interés en Lucy. Notó que varios también lo criticaban de esa forma y se dio cuenta que su amiga era más popular de lo que creía. Estaba consciente de la belleza de la rubia, pero nunca imaginó que fuera tan evidente para tantos de sus compañeros. Apretó el vaso hasta rajarlo. ¿Qué se pensaban esos idiotas? ¡Lucy no era para ninguno de ellos! No la conocían, no sabían nada de ella. Él pudo haber sido tonto en ese momento, pero conocía muchas cosas de Lucy, sus gustos, lo que no le gustaba, lo que la entristecía, sabía cómo hacerla enojar y sobre todo sabía cómo hacerla sonreír.

-Natsu, no te tortures, aún puedes remediar las cosas, sólo debes hablar con ella –levantó la vista al escuchar la suave y melodiosa voz de Mirajane, quizá una de las pocas personas que no lo juzgó.

-Si supiera qué decir sería más fácil.

-Jajaja, ahí no puedo ayudarte, las palabras deben salir de tu corazón y expresar lo que él sienta, nada más.

-Pero Mira… no sé lo que siento… es complicado… Lucy es mi mejor amiga…

-Si sólo la consideras tu amiga, debes aclararlo con ella.

-¿Sólo la considero mi amiga? –se preguntó más para sí mismo que para Mirajane.

-Natsu, esto de los sentimientos por una mujer quizá sea nuevo para tu cabeza, pero dudo que sea nuevo para tu corazón, sólo deben sentirlo, la respuesta está allí –le tocó el pecho donde se encontraba su corazón con un dedo.

-Erza me contó unas cosas que… yo… no sé qué debo hacer… se supone que Lucy y yo…

-Jajajaja esta Erza, es demasiado brusca… es una forma de expresar el amor entre parejas Natsu, al igual que un beso.

-Nadie nunca me había besado… ¿A Lucy le pasaría igual? ¿Sería su primera vez también?

-No lo sé, Lucy es grande, tiene veinte años ya, y es tan linda… no creo que no haya estado rodeada de candidatos… hasta aquí mismo hay muchos que miran a Lucy…

-¡No quiero oír eso! –su respuesta fue repentina y hasta cargada de ira, miró de reojo a Laxus y al resto de sus compañeros luego.

-Jajajaja ¡estás celoso! Lucy tiene un admirador mucho más cerca que cualquiera de los que se encuentran aquí, hasta más de lo que tú podrías estar…

-Loki… -cerró los puños con fuerza, ¿por qué se sentía así? ¿Qué le pasaba? Nunca había pensado en ellos de esa forma, quería luchar con todos porque quería demostrar que era el mejor, pero nunca pensó que quisiera golpear a sus amigos por alguien más, por una mujer… no sólo una mujer, por Lucy, quien era su mejor amiga- ¿qué me pasa Mira? No entiendo…

-Son celos Natsu, sólo que esta vez son por Lucy y no porque sean más poderosos o algo así.

-Celos… pero yo… nunca lo sentí… nunca…

-Ah, mira, hablando de Lucy…

Natsu se dio vuelta para mirar hacia la puerta y allí estaba ella. Tenía una mirada extraña, la había visto en otros momentos, era cuando se sentía triste y trataba de verse bien. La vio sonreír y saludar a los que se le acercaron. No se dio cuenta de que venía acompañada hasta que Mira le preguntó por el chico que estaba a su lado. Oyó a Cana decir que era un espécimen masculino de lo más sexy y vio a Erza ¡asentir!

-Les presento a James Julenelle, es príncipe… y es… mi prometido…

El corazón de Natsu le golpeó muy fuerte en el pecho, se paró de pronto y caminó hacia ellos. Observó al pelirrojo de ojos verdes, sonreía y saludaba a todos muy amablemente. La mayoría se mostró sorprendido, miraron a Natsu y trataron de no decir demasiado para no incomodar a nadie, también se sorprendieron cuando Lucy contó que era un mago que controlaba el agua.

-Posees el mismo poder que Juvia –dijo la mujer aplaudiendo entusiasmada.

Gray estaba a su lado y miraba a James con el ceño fruncido. Dirigió una mirada a Natsu, éste seguía caminando lentamente a ellos. Gray lo detuvo.

-Cuida tu boca, no lo arruines.

Natsu miró a su amigo quien retrocedió al instante, cuando Natsu se mostraba así, más valía no cruzarse en su camino.

-Lucy… -el gremio entero se quedó en silencio y hasta pareció aguantar la respiración- ¿podemos hablar?

La chica lo miró sólo por un segundo y apartó la vista enseguida asintiendo.

-Claro… -su respuesta sonó tímida y hasta algo temerosa, Natsu notó que la rubia estaba temblando.

Salieron afuera, caminaron un poco para alejarse y se metieron entre unos árboles. Natsu guiaba a su amiga quien estaba callada y miraba el suelo fijamente.

-¿Acaso estabas jugando conmigo? –dijo deteniéndose bruscamente y mirándola enojado.

-¿De qué hablas? –la pregunta la tomó por sorpresa.

-Lo que hiciste… ¿por qué lo hiciste? ¿Qué significó eso si ahora vienes con un novio salido de la nada?

Lucy por fin se atrevió a mirarlo a los ojos. El Natsu que conocía estaba allí, pero tenía una cierta furia rodeándolo y además se veía más alto, más intimidante, cuando estaba serio parecía tan maduro que ella se sentía una niña. Ahora la observaba así, como si fuera una chiquilla mimada que quería todo lo que veía, y él un hombre adulto que tenía intenciones de hacerla entrar en razón a como diera lugar.

-No salió de la nada, lo conocí de pequeña… y lo hice porque…

-¡Pensé que éramos amigos! ¡Pensé conocerte! ¡Nunca creí que fueras ese tipo de chicas! ¡No puedo creer que haya sido tan idiota! Está bien que no entendiera lo que hiciste al principio, tampoco sabía todo eso de lo que me habló Erza, soy bastante lento a veces, ¡pero esto es demasiado! ¡Tengo corazón como todos! ¿Lo sabías?, quiero saber el por qué, ¡exijo una respuesta ahora mismo Lucy Heartfilia!

La había llamado por su nombre y apellido, tenía que estar verdaderamente enojado, no creía recordar que él la hubiese llamado así en algún momento, siempre fue Lucy, sólo Lucy, y le encantaba ser sólo Lucy, porque esa chica no tenía cargas, y tenía una gran familia, una hermosa, fuerte, inquebrantable familia y el mejor de los amigos.

-No jugaba contigo… sólo que tu reacción me hizo darme cuenta, que sólo me aprecias como amiga, y está bien Natsu. Con respecto a James, estaba prometida con su padre, y ahora falleció, me buscó para poder hacer realidad un deseo de mi padre y creo que no es mala idea.

-¡Tú perteneces a Fairy Tail! ¡Tu familia está aquí! ¡Cuando te cases con ese tipo te irás y nos dejarás!

-Si… -James le había dicho que podía seguir con la magia, y ella pensaba hacerlo, pero no en el mismo gremio al que perteneciera Natsu.

-¿Acaso ese tipo te obligó? ¡Lo puedo vencer con los ojos cerrados!

-En absoluto… -la realidad es que no le había dejado muchas opciones- lo hago porque quiero, es hora de que me case y él es el mejor candidato que podría conseguir.

-¿Y por qué tienes esa cara de desdichada? La ocultas tras una sonrisa, pero te conozco Lucy, sé que no estás feliz.

"Sí… me conoces demasiado bien para mi desgracia, puedes leerme como un libro abierto, aunque nunca leíste la parte en que te amaba"

-Estoy muy feliz, no veía a James en años, de niña me había gustado y es príncipe, es todo lo que una chica podría desear.

-Tú no eres ese tipo de chica ¿recuerdas? No quisiste seguir con esa farsa de ser una niña rica.

-Pues es lo que soy, por mucho que intente negarlo, eso es lo que soy, y en mi interior lo deseaba. No puedo vivir como una chica pobre, no soy fuerte, tengo miedo la mayoría de las veces, y no sirvo de mucho en las batallas. Lo intenté, pero no puedo ser Lucy de Fairy Tail.

-Mi… lo que dije… no sabía qué decir en ese momento… Lucy… -tenía que hacerla cambiar de opinión, pero ¿qué podía decirle? ¿Qué sentía en realidad?

-Natsu, estoy bien, ya pasó, fui una tonta, no debía hacer eso, en realidad quería probar algo y ya lo hice.

-¿Probar algo?

"Debes terminar esto ahora mismo Lucy, apúrate, si sigues mucho tiempo más vas a flaquear y no puedes" se dijo a sí misma.

-Si… si sentía admiración por ti únicamente o era algo más. Y resulta que sólo era admiración. Así que felicidades, estás libre de tu carga. No me hiciste sentir mal, porque no sentí nada al besarte, no me rompiste el corazón así que tranquilo. No fuerces algo que no existe.

-Lucy… no me estás escuchando…

-Debo volver con mi prometido o pensará que me pasó algo.

-¡Lucy!

Natsu la siguió y cuando salieron de entre los árboles y llegaron a las puertas del gremio el chico la alcanzó y la tomó de la muñeca.

-No entiendes…

-¡Ey! ¡¿Qué pasa aquí?!

Varios miembros de Fairy Tail habían salido junto con James que miraba a Natsu con recelo.

-Lucy, cariño, ¿te está molestando? ¿Quién es?

-No me molesta –miró a Natsu un segundo y se soltó de su agarre yendo hacia su prometido, vio los ojos de sus compañeros y amigos, nadie entendía mucho, ojalá pudiera explicar sus razones, no tenía salida, "lo siento tanto chicos, soy tan tonta"- y no te preocupes… no es nadie…

Ese fue un golpe demasiado fuerte para Natsu. Los demás miraron a Lucy sorprendidos, algunos con reproche. Puede que el pelirrosa hubiera actuado mal, pero no era mal tipo, no podía tratarlo así, de esa forma tan horrible, los entendía, pero no había más nada por hacer. Cualquier cosa que Natsu le dijera no podía ayudarla ahora.

-Lucy… -Happy era el que la miraba con mayor tristeza.

-Luego de mi casamiento, dejaré el gremio –anunció- vine a avisarles que en una semana tenemos fiesta chicos, están todos invitados.

Nadie dijo nada, era demasiado en muy poco tiempo. Hasta Makarov había salido y la miraba con cierto enojo, como un padre mira a un hijo cuando está haciendo algo mal. Miró de reojo hacia donde estaba Natsu, se había quedado quieto en su lugar, Gray se había acercado a él, lo mismo que Wendy y Gajeel, los tres lo miraban preocupados, el pelirrosa sólo tenía ojos para ella. Vio unas lágrimas que se asomaban en sus ojos, y al instante lo vio cambiar de actitud, frunció el ceño, se limpió las lágrimas, y dando media vuelta se fue.

-Supongo que debo felicitarte Lucy –dijo Erza extendiendo una mano para estrechar la de la rubia, un acto tan frío- no podré asistir, tengo cosas que hacer. Te deseo lo mejor, que seas… muy feliz.

-Erza-chan… nuestra amiga se casa, tenemos que darle nuestro apoyo… -dijo Levi sonriendo levemente.

-Oh, no sabía que era mi amiga, sólo es un miembro del gremio que casi conozco.

Lucy se sintió golpeada de nuevo, Erza dio media vuelta y se fue. No tardaron en irse ellos también. James le dijo que estaba bastante decepcionado, por las cosas que le había dicho Lucy el gremio parecía maravilloso, pero sólo vio caras tristes y enojadas.

-Pasó algo entre ese chico del pelo rosa y tú –no sonó como pregunta, más bien una afirmación, era demasiado obvio y muy estúpido tratar de ocultarlo.

-Sí… pero ya terminó.

-¿Lo amas?

-No.

-¿Por qué dijiste que no era nadie?

-Porque ya no lo es. Dejemos de hablar de Natsu por favor ¿sí?

Al otro día su prometido dijo que volvía a su casa para arreglar todo y que volvería en cuatro días. Ella sólo debía buscar un vestido adecuado y un salón grande. Se casarían en la catedral de Magnolia obviamente.

-Gray… ¿me harías el honor de llevarme al altar? –le preguntó la chica a su amigo a penas la dejó pasar a su casa.

-Claro Lucy –respondió él, había notado que fue el que menos la había juzgado.

-¿Me vas a contar ahora por qué lo haces?

-Porque quiero casarme con él, por supuesto.

-No soy tonto Lucy…

-Quizá algún día te enteres. Pero no es necesario. Las cosas son así y así serán.

-No vas a contarme nada porque temes que no te deje casarte ¿no?

-Sí.

-¿Y quién dice que te dejaré ahora que has confirmado mis sospechas en parte?

-Sabes el dolor que siento. No lo sentiste porque tu amor es correspondido, pero sabes que duele. Necesito alejarme para siempre, ésta es mi oportunidad.

-Demonios Lucy, lo de Natsu…

-Fue un error. Gray por favor, necesito que confíes en mí.

-Está bien.

-Erza me odia… igual que él…

-A Erza sólo le da bronca que seas tan boba, y él jamás te odiará, en realidad…

-Ojalá me perdonen algún día. Amé pertenecer a Fairy Tail –la rubia se asomó a la ventana y miró en dirección a donde estaba el gremio- nunca olvidaré todo lo que aprendí allí.

Gray la observó en silencio, las palabras no eran su fuerte y no había mucho que pudiera hacer, la vio demasiado decidida y cuando Lucy estaba así, era imposible hacerla cambiar de parecer. "Ojalá no te arrepientas de lo que haces" pensó, aunque no pudo decirlo. La rubia se fue luego de un rato. Gray cerró los ojos lentamente mientras suspiraba.

-Supongo que escuchaste.

-Sí… ¿qué quieres hacer Gray? –Gajeel apareció a sus espaldas, también estaba Juvia.

-Tenemos que saber la verdad. Ella es tan terca que no nos la dirá, y Natsu es tan idiota que seguro estará refunfuñando por meses hasta darse cuenta de su error.

-¿Quieres que investigue?

-Por favor, yo no puedo dejar la ciudad, tengo una novia que entregar…

-No tienes que decirlo dos veces, le pediré ayuda a alguno de los chicos para cubrir más terreno.

-Que no sea nadie muy cercano o sospechará, Lucy es bastante lista.

-Lo sé.

Lucy salió de la casa de Gray sintiéndose más desgraciada que nunca. ¿Por qué las cosas tuvieron que pasar así? No podía culpar a su padre, pero quizá debió haber sido más cuidadoso. Suspiró, no había nada que hacer.

Esa misma tarde se reunió con Levi, Juvia, Wendy, Mirajane y Cana para decidir qué vestido usaría. Luego de tres horas eligieron un hermoso vestido, simple pero perfecto.

-¿Y el peinado?

-Cáncer se encargará.

-¡Tienes razón! Tienes peluquero particular jajaja –rió Mira.

-Si… -Lucy no podía sonreír, le costaba mover los músculos de su rostro, como si el peso del dolor los hubiera convertido en roca.

-Ey, levanta el ánimo, que vas a casarte con el príncipe más guapo que vi en mi vida –le dijo Cana colocándole una mano en el hombro.

-Sí, je –lo intentó y creyó que un asomo de sonrisa se pudo vislumbrar. Sus amigas se miraron entre sí.

-Lu-chan, ¿enserio estás segura?, ¿te está obligando o algo? –preguntó Levi.

-Lo mataremos si es así, seguro Natsu le da una buena paliza –dijo Cana levantando el puño.

El solo escuchar su nombre la hizo palidecer, que horrible mirada que le había mostrado, que triste se sintió. ¿Cómo fue tan cruel de decirle esas cosas?, ¿pero qué opción tenía? Natsu no hubiese permitido que se casara, ¿o sí? ¿Natsu pelearía por ella? Bueno, eso es obvio que sí, lo había hecho muchas veces, pero no lo haría porque la amara, sino más bien como amigo para protegerla. Y ella no quería que la considerara su amiga, quería que la considerara algo más. Lamentablemente eso ya no era relevante.

-Todo está bien, nadie me obliga.

-Sólo esperamos que sepas lo que haces Lu-chan –dijo Levi mostrándose muy preocupada y tomando su mano con ternura.

-Sé que parece precipitado y loco, pero ya lo entenderán, no deben preocuparse. Yo estaré bien.

Al volver a su casa Lucy se tiró sobre su cama y comenzó a llorar. Había soportado toda la tarde y ya no más, ahora que estaba sola mostraría su debilidad.

-No creo que sepas lo que haces si lloras así –Loki había abierto la puerta como siempre, y como siempre estaba allí para cuidarla.

-Tú sabes por lo que estoy pasando, es la única salida Loki.

-No, podrías haberle contado a los chicos, ellos te ayudarían.

-Sabes que no, es demasiado, no puedo pedirles eso y además ya no hay tiempo. Soy una adulta, debo aprender a hacerme cargo de mis propios problemas y no siempre cargar a los demás con ellos para poder estar bien.

-Lucy…

-Por favor, no necesito que me sigan juzgando, solo quiero… sólo quiero que me abraces Loki, es lo único que necesito ahora.

-Claro mi ama, haré lo que ordenes.

El espíritu celestial sonrió y la abrazó mientras ella volvía a llorar con más fuerza aún.

-Lo amas, no sigas negándolo.

-El amor no me liberará.

-Natsu siempre ha hecho cosas que se considerarían milagrosas.

-No, esta vez no puedo pedirle más. Pero sí hay algo que debo pedirte, no… es más bien una orden… -Loki la observó en silencio y con seriedad- te ordeno que no cuentes nada. Tienes prohibido hablar sobre mi problema.

-Sí, mi ama.

-Gracias…

Pasaron los días más rápido de lo que hubiese deseado e imaginado. Faltaban horas para su boda y a pesar de ser todo perfecto, gracias al poder del príncipe, no podía sentirse peor. Lloró mientras se duchaba y luego no pudo contener las lágrimas mientras cáncer la peinaba. Loki estuvo a su lado todo el día, su silenciosa presencia le daba algo de fuerza. Había cumplido su orden a pesar de que parecía no agradarle en absoluto. Sus amigas estaban también allí, para darle un fuerte abrazo. El día anterior habían hecho una fiesta de despedida en el gremio. Fue la fiesta más triste a la que asistió, la mayoría lloraron y ella no fue la excepción. Eran su familia e iba a abandonarlos para siempre, porque por mucho que dijera que iría a visitarlos no hablaba con la verdad. Natsu fue el único que no se presentó y tampoco parecía que iba a ir a la ceremonia. No podía culparlo, las últimas palabras que le dedicó habían sido demasiado crueles. Ya no le haría más daño, su mejor amigo no tenía que preocuparse, pronto olvidaría a Lucy Heartfilia para siempre. Erza apareció justo en el momento en que terminaban de maquillarla.

-Erza…

-Lucy –su amiga corrió a abrazarla con la fuerza que la caracterizaba, Lucy pensó que la partiría en mil trozos- lo siento si te hice sentir mal amiga. Me dolió que hablaras así, pero supongo que no puedo juzgarte, el amor duele.

¡Y cómo dolía! Casi hace que vuelva a llorar. Pero se resistió y la abrazó nuevamente.

-Ya es hora Lucy –Gray estaba en la puerta con una leve sonrisa en el rostro. Se había puesto un traje que le quedaba a la perfección y seguramente haría suspirar a muchas chicas en el camino al altar. Chicas que luego sufrirían el odio de Juvia.

-Sí, vamos –respondió la rubia asintiendo y juntando todas sus fuerzas. Era Lucy de Fairy Tail, tenía que tener la mirada firme, la espalda recta y la decisión en su caminar, su orgullo y el de su familia estaba en juego.

Natsu jugaba con sus llamas mientras seguía pensando en su amiga. Hasta Happy había ido a ese estúpido casamiento. Él no iba a hacer eso, no luego de haber sido tratado como basura por esa mujer.

-¡Natsu! –Gajeel se veía agitado, cosa rara en él.

-¿Qué haces aquí? Deberías estar en…

-No, estuve buscando información con Laxus, ya sabíamos con Gray que algo andaba mal. Lucy… su padre la dejó con una terrible deuda Natsu, al parecer estuvo intentando saldarla todos estos años pero no lo logró, a fin de mes se le vencía, iban a encerrarla de por vida por ello…

-¿A qué quieres llegar? –la información no terminaba de procesarse en su cabeza, estaba en otra parte, con otra persona y no quería pensar.

-¡Eres lento! –lo de siempre, parecía que a todo el mundo le encantaba resaltar eso de él- ¡por eso se casa con el príncipe! Me juego el pellejo de que ese infeliz le dijo que pagaría sus deudas si se casaba con él. Lucy no tenía más remedio, era casarse o vivir encerrada por siempre.

-¡Si será tonta esa mujer! ¿Por qué nunca dijo nada? ¡Podríamos haberla ayudado! ¡Demonios!

Salió corriendo, Gajeel lo seguía al principio pero luego lo dejó atrás, creyó escuchar que le decía algo pero no sabía qué, ni le importaba. Lucy iba a casarse en la catedral de Magnolia, si se apuraba podría detener toda esa locura, sería como esa tonta película que le hizo ver una vez esa mujer, esa que al final el protagonista irrumpe en el casamiento de la mujer que amaba en el momento justo y todos terminan felices. ¿La mujer que amaba?, bueno ya no era momento para seguir negándolo ¿no? Estaba encendido, rompería la cara de ese estúpido príncipe por ser un maldito manipulador y por meterse con quien no le pertenecía.

Llegó a la catedral y se detuvo ante las puertas, respiró profundo juntando aire para pegar el grito más fuerte que le hayan oído y abrió las puertas de una patada. El grito se le atragantó a mitad de camino. El lugar estaba vacío, sólo quedaban unas personas limpiando que lo miraron por un segundo y luego continuaron su labor. Cayó al suelo de rodillas. ¿Tarde? ¿Había llegado tarde?

-Traté de decirte… -Gajeel llegó a su lado y puso una mano sobre su hombro- ya terminó. Laxus vino lo más rápido que pudo al enterarnos pero la ceremonia ya había terminado. Me buscó y me lo dijo para que te avisara. Así sabes la verdad... no es que ella…

-No tienes que explicarme, soy lento, no tonto… -apretó los puños con fuerza- ella no renegó de todos, la obligaron a hacerlo –se paró, el fuego lo rodeaba, Gajeel tuvo que retirar su mano antes de terminar con serias lesiones. Nunca había visto a Natsu tan enojado, parecía haber crecido como si se tratara de un verdadero dragón en llamas.

-¿Qué vas a hacer? Ya es tarde.

-Pues Lucy será viuda más pronto de lo que aceptó ese casamiento. Llévame donde viven.