Disclaimer:
Los personajes de esta historia no son mios, son de la querida señora Meyer. Todo aquel personaje que no reconoscan son de mi propiedad.
— ¡Eres una tonta, Bella!
— Cállate— gruñí.
— ¿Enserio crees que me fijaria en ti? Tu si que tienes problemas.
— ¡Cállate!— grite con todas mis fuerzas.
Moví mis brazos con dureza. Y, en un parpadear de ojos, miles de millones de libros salieron volando en diversas direcciones. Me cubrí la cabeza con los brazos pero Edward no lo tuvo que hacer, ninguno de los libros lo tocaron y su bellos ojos azules se hicieron mas claros y brillantes. Cuando eso termino me quite lo brazos de la cabeza y mire el lugar. Las paginas de los libros caían libremente por el aire. Se había destrozado.
El chico me miro perplejo. Miro el caos que era capas de provocar. Yo seguía tratando de formular lo que había pasado, una adolescente no puede hacer eso. Mis marcas empezaron a punzar provocando un inmenso dolor, las gotas de sudor bajaban de mi frente hacia mis mejillas. Mis ojos ardían. Edward sonrió y chasqueo los dedos. Todo lo que antes había destrozado volvió a su lugar. Como si jamas hubiera sucedido.
Ahogue un grito. ¿Como lo hizo? Edward volvió a chasquear y el brazo que tenia su marca de nacimiento se incendio. Esta vez si grite, quise correr pero Edward movió su mano y hizo que todas las puertas se cerraran. Jalee con todas mis fuerza pero no podía abrirlas. Me di la vuelta y el estaba a unos cuantos pasos de mi, con la capucha de su suéter puesta no parecía el Edward que yo conocía.
— Entonces si eres— murmuro viéndome a los ojos.
— ¿Que eres?— le pregunte al chico que minutos atrás estaba en llamas, el solo sonrió— ¿Que eres?
— Mas bien, ¿que somos?— corrigió, miro mi cara de horror y esbozo una sonrisa, al parecer le divertia— Somos un clan que lleva miles y miles de años en la tierra, tu has oído sobre ello siempre, ¿o no, Bella? Te lo dicen mucho en la escuela...
— ¿Que eres?— gruñí interrumpiéndolo, sus juegos me tenían harta— ¡Dilo!
— Soy un brujo, Bella— dijo tranquilo mientras sonreía levemente, como si recordara algo— Somos brujos, o conjuradores para otros términos.
Entonces todo mi mundo se vino abajo. Todas las piezas del rompecabezas se acomodaron a la perfección. Todas las burlas eran ciertas. Era un monstruo, una bruja. Eso lo explicaba todo. Lo que ocurrió con el espejo, mis marcas de nacimiento, las cosas que se movían, todo lo que me había sucedido.
Una bruja. Una marginada. Una rara. Yo era todo aquello. Todo lo que no quería. Mis demonios me habían ganado, me habían consumido hasta transformarme en lo que ahora soy, una conjuradora. Y al parecer una muy poderosa y extraña.
Bien, este es el prologo de mi nueva historia que base en un sueño y en algo que me paso (larga historia), ojala les guste y espero sus RR. Gracias por leer.
Anna