Sólo un notita de que todo lo que esta en itálicas pasó días antes de la primera "escena". Disfrútenlo.


"I'm walking fast through the traffic lights

Busy streets and busy lives

And all we know

Is touch and go

We are alone with our changing minds

We fall in love 'til it hurts or bleeds or fades in times"


Habían pasado un millón de días desde que Jim vio a Spock, y con cada minuto pasante, todos sus órganos se caían a pedacitos.

—Deja de ser tan exagerado, Jim. He visto órganos cayéndose en pedazos. No se ve tan bonito como suena—Bones burló cuando escuchó la analogía. No se escucha bonito, Jim pensó en contestar, pero lo único que quería hacer con su lengua ahora mismo era quemársela para dejar de hacer cosas estúpidas con esta.

Uhura lo había ayudado, tratando de conversar con él de diferentes temas, pero lo único que Jim podía pensar era: ¿Spock estará interesado en las Kardashian? ¿Se sentirá atraído a Kim o a Kourtney? ¿O Scott? Uhura después se burló de él por saber tanto de las Kardashians, y Jim logró sonreír genuinamente.

Jim miró a su alrededor: Uhura platicando con Chekov y Sulu, mientras Bones ignoraba profundamente todo el papeleo al lado de él, centrándose en su celular como si su vida dependiera de ello. Eran las 11:22 AM, y no había señales de Spock en ningún lado. Jim salió de su lugar habitual, y se sentó al lado de Bones, descansando su cabeza entre sus brazos.

—Humedad—Bones gruñó, moviendo su dedo rápidamente sobre su pantalla.

—Hace frío—Jim comenzó— ¿No tienes frío, Bones? ¿El hospital esta en Australia o algo así? ¿Por qué sólo traes un suéter?

Bones alzó una ceja, sin soltar la mirada de su móvil—Escúpelo, Kirk. Trataré de escuchar atentamente esta vez.

—No entiendo que pasó—Jim levantó su cabeza abruptamente— ¿No está atraído a mí, no está atraído a los hombres? Oh, Dios. Seguramente está casado.

—Jim—Bones interrumpió, frotándose la mitad de la cara con una mano frustrantemente— ¿Te besó?

— ¿Qué?

—Si respondió eso significa que tal vez estaba un poco atraído hacia ti. Matemáticas.

—Ha, ha, Bones. Muchas gracias—Jim volvió a tirar su cabeza en sus brazos.

—No estoy bromeando—Bones contestó—Si fuera heterosexual te hubiera vomitado en la boca, o algo así. Así que eso responde tus primeras preguntas. Sigue.

Bones hizo un gesto raro con su mano, así que Jim siguió—Me estoy muriendo, Bones. Quiero hablar con él sobre esto. Ni siquiera sé dónde encontrarlo.

Bones se encogió de hombros—Sólo dale tiempo, Jim. Vendrá acá eventualmente. Dudo que pueda sobrevivir de los cafés de McDonald's—Jim trató de ocultar una sonrisa al pensarlo, Spock ordenando 17 sobres de azúcar para contrarrestar lo amargo del café.

Jim pausó brevemente—Sólo... he tratado de no pensar en ello. Pero me está comiendo vivo.

—No pienses en ello—Bones dijo, guardando el celular en su bolsillo—Háblame sobre otras cosas. Que no sea de las Kardashian, por favor. Nyota me contó.

Jim sonrió débilmente, no sería tan malo tratar—Así que, Bones. ¿Hay alguna mujer en tu vida?

—Mejor háblame de Spock—Bones rodó sus ojos exageradamente—Preferiría escuch—

—Chicos, shh—Uhura interrumpió, mientras ella miraba intensamente a la televisión colgada en la esquina de la habitación.

«…—menta de nieve. La fuerte tormenta puede durar d horas, nuestros meteorólogos afirman, y puede generar una capa de nieve de mínimo 6 pulgadas. Será recomendable mantenerse en la oficina, casa, o refugio en dónde usted se encuentre, debido a la alta ca—» La pantalla se hizo negra.

Hubo un incómodo silencio.

— ¿La apagaron? —Bones preguntó.

—La electricidad—Sulu comenzó—Fue un honor conocerlos, chicos. Será un honor morir enterrado por la nieve al lado de ustedes.

— ¿Alguien sabe que hacer en caso de una tormenta de nieve? —Uhura preguntó, sentándose pesadamente en su silla.

Todos miraron a Chekov—No me miren a mí, crecí en Texas.

—Esto es genial—Jim sonrió—Que día tan genial pasaremos. ¿Cómo puede ser mejor?

Todo volvió a caer en silencio cuando la pequeña campana de la puerta resonó por el lugar, mostrando a una alta figura, cubierta por cientos de sacos, bufandas, y otros tipos de cosas para mantener el calor.

Le tomó un rato a Jim para reconocer que era Spock.

Jim estaba considerando reservar una fecha para su funeral pronto.


Carol miró el reloj frente a ella, sus párpados forzándose a sí mismos a caerse por el aburrimiento. Los martes eran días lentos en el negocio, incluso si las festividades estaban a la vuelta de la esquina. Se centró en mirar las manchas en el mostrador, y estaba a punto de tomar un trapo para limpiarlo cuando la campanilla de la tienda sonó.

—Buenos días—Carol sonrió mientras el hombre acercaba lentamente—Bienvenido a La Repostería de Chapel, ¿en qué puedo ayudarle?

—Yo…—El hombre siguió— ¿Qué me recomienda para, eh, disculpas?

Oh. Era uno de esos—Bueno, pues…—Carol sacó uno de los menús rápidamente—Tenemos unos cupcakes que contienen almendras, fresa, y una pizca de vainilla. ¿O busca algo más especial? Si es así, podemos esperar a Chapel.

—No, eso es adecuado—El hombre contestó.

Carol asintió, sacó los cupcakes del mostrador y se los entregó al cliente—Serían $15 dólares—El hombre le entregó el dinero, Carol su recibo, y se retiró. El resto del día siguió siendo lento.

X

Los miércoles eran diferentes. Eran días ocupados, por razones aun no reconocibles, y Carol trataba de no pegarse al suelo con clavos frente a los mismos clientes molestos e indecisos.

Por eso se encontró feliz cuando el mismo hombre del martes era el siguiente en la fila. Le entregó el recibo al último cliente (Una mamá que de alguna manera balanceaba a sus dos hijos, hablando por el celular y sacando el dinero de su bolso) y recibió a El Hombre con una sonrisa.

—Bienvenido a La Repostería de Chapel, ¿en qué puedo servirle?

—Estoy buscando algo diferente—El Hombre comentó—Una recomendación sería perfecta.

—Oh, okay—Carol sonrió—Tenemos un pastel de rollo de durazno. Es prácticamente lo único que he comido por el último mes. Espero que ahora funcione.

El Hombre asintió amablemente. Carol se apuró para tomar el rollo y colocar la tapa de plástico con el logo del local arriba de él, y siguieron la rutina: El entregó el dinero ($20 dólares esta vez), ella el recibo, y Carol siguió su día peleando con clientes que no sabían si querían algo simple o elegante.

X

Los jueves eran raros. Estaban atascados por la tarde, pero en la mañana solo cuatro o cinco clientes entraban, y por consecuencia, Carol se la pasaba la mayoría de la mañana estudiando para sus clases de improvisación.

—Roxie Hart es el papel que todos quieren, Carol—Carol habló sola—Tienes que trabajar hasta morir para esto, nada de capítulos de Scandal, sólo concéntrate. No te gustará cuando alguien te lo quite, ¿no?

Tronó sus nudillos, y empezó con su siguiente línea—"Soy una estrella, y el público me adora y yo a ellos, y e—"

— ¿Disculpe?

El Hombre había entrado en el momento más perfecto. Carol no era usualmente muy exacta, pero ella podía recordar perfectamente que el sonido que hizo internamente (y quizás externamente) a eso era parecido a «ADKJGSAFJLK». Forzó una tos falsa, y rápidamente escondió los papeles debajo de la computadora.

—Bienvenido a la… La Repostería de Chapel, ¿en qué puedo ayudarle?

El Hombre ya estaba frente a ella, y se dio cuenta de que no estaba usando su usual abrigo y sombrero de invierno—Lo mismo de siempre—El Hombre sonrió (¡!) amablemente.

—Oh, ¿para la disculpa otra vez? —Carol giró para buscar una bolsa de papel para depositar la comida en la que había pensado, por lo que no observó la respuesta de El Hombre. Con las pinzas hecho el producto en la bolsa, selló la bolsa y se la entregó a El Hombre.

—Son galletitas de miel y avena—Carol dijo cuando El Hombre le entregó el dinero de la compra—No son mis favoritas, pero si tienen un sabor especial.

—Asumo que todo aquí tiene un sabor especial—El Hombre sonrió ligeramente.

—Bueno, sí, obviamente—Carol rió, El Hombre tomó el recibo y volvió a salir por la puerta.

.

Los viernes Carol salía temprano del trabajo, para "No convertirse en una muchacha con arrugas de estrés", según Janice. Los viernes también eran muy parecidos a los miércoles, solo más llenos. Los viernes también eran días tristes, ya que Carol no obtuvo el papel que quería, Janice canceló sus planes juntas, y su cliente favorito no apareció durante toda la mañana y noche.

Estaba a punto de cerrar cuando escuchó la puerta abrirse y se sorprendió al ver a El Hombre (que usualmente sólo hacía apariciones en la mañana). Carol ya estaba sospechando un poco sobre El Hombre, ya que nadie compra tantos postres para tantas disculpas (Al menos de que El Hombre era uno de esos que tenían cómo, 17 esposas y 28 hijos esparcidos por todo el país).

—Hola—Carol empezó, y justo cuando El Hombre abrió su boca para decir algo, ella siguió—No te preocupes, tengo lo que necesitas.

Carol ya lo tenía listo: Eran cuatro muffins de zanahoria y piña, ya guardados en su caja. Sacó el regalo y se lo entregó a El Hombre.

— ¿Trabajas muy tarde? —El Hombre preguntó, ya teniendo listo el dinero para la compra.

—Oh, los viernes usualmente no. Pero mi amada amiga canceló los planes, así que…—Carol se encogió de hombros, tomó el dinero ($10 dólares) y entregó el recibo—De hecho, ¿no te gustaría ir por, no sé, unos tragos? Estaba a punto de salir.

El Hombre claramente estaba sorprendido por la propuesta—Lo siento, yo no…

—Oh, no, es algo amistoso—Carol siguió—Francamente, eres uno de mis clientes favoritos.

El Hombre sonrió a esto—Estaré encantado.

—Genial—Carol exclamó—Sólo déjame tomar mi abrigo…

Carol se quitó el mandil y se colocó su abrigo encima de su blusa negra, tomó las llaves del negocio y se aseguró de que las luces estuvieran apagadas.

Salieron por la puerta después de haberla cerrado, y Carol rió incómodamente—Probablemente debería de saber tu nombre. El mío es Carol, pero de seguro ya lo sabes por mi etiqueta.

—Me llamo Spock—Spock contestó—Gusto en conocerte oficialmente, Carol.

Carol rió—Así que, conozco un bar a unas cuadras de aquí que no es caro y tienen música increíble, que no te dan ganas de darte un tiro.

Spock asintió, y caminaron hacía el bar "Rusty Hook" platicando un poco, sobre el día y el clima. Entraron al bar, donde Carol saludó al dueño Cupcake cálidamente (Apodado así por su rara obsesión con ellos). Encontraron una mesa, se quitaron sus abrigos, y ordenaron dos cervezas.

—No estás comprando todos los postres como método de disculpa—Carol comenzó—Y no me mires así. Estas comiendo por estrés, yo también lo hago.

Spock alzó una ceja a eso—Los compré con la intención de hacerlo—Spock contestó, tomando un trago de su botella—Pero todas las veces fallé en eso.

—Okay, los dos necesitamos hablar de nuestros problemas con alguien, claramente. Escúpelo—Carol dijo—Y luego yo te escupiré mis sentimientos después.

Spock hizo un sonido parecido a una risa, y alzó las cejas divertidamente—Conocí a… eh…

—Hay que usar apodos—Carol interrumpió—Así todos no sabrán que estamos hablando mal de las personas a sus espaldas.

Spock volvió a hacer el sonido raro—Conocí a... Victor hace algunas semanas, en un lugar que frecuento—Spock comenzó de nuevo.

Carol asintió—Pensaba que era apuesto. Y después de algunos días… me invitó a múltiples citas.

—Oh, eso es genial—Carol sonrió—Sigue con tu onda, Spock. ¿Y qué pasó?

—Dije que no, múltiples veces.

—Oh—Contestó Carol, y después de vario rato, siguió— ¿Por qué no? Responde solo si quieres.

Tomó aún mas rato para que Spock respondiera—Acababa de romper mi compromiso con mi prometida.

—Spock, lo siento mucho—Carol respondió— ¿Le contaste eso?

La atmósfera triste se levantó un poco—No lo hice. No me encontré lo suficientemente… fuerte para contarle eso—Spock respondió—Pero si acepte a salir con el después de unos días.

— ¿Y qué pasó? —Carol preguntó.

—Me besó.

Carol parpadeó.

—Y entré en pánico.

Carol parpadeó de nuevo—Bueno, yo siempre entro en pánico cuando me besan de sorpresa.

—Y lo besé a él.

Carol tomó un trago a su cerveza— ¿Y qué dijo?

—Entre en pánico de nuevo, y me aparté—Spock dijo, mirando a la cerveza media llena en sus manos, frunciendo el ceño—Y no lo he visto desde que todo eso pasó.

Wow. Carol entendió la señal de que Spock no iba a hablar más del asunto, así que tomo otro largo trago de su cerveza y empezó—Me mudé aquí cuando tenía 20 para ser actriz. Incluso dejé la universidad para hacerlo.

Su compañero asintió, y Carol siguió su historia—Estoy en clases de teatro o improvisación, y el maestro empezó una producción de Chicago—Carol explicó—Y yo, como cualquier actriz, quiero el papel de Roxie Hart. Estaba loca por el papel. De hecho, estaba ensayando las líneas cuando entraste a la repostería.

—Cuestioné tu salud en ese momento—Spock sonrió.

—Sí, yo también—Carol rió—Bueno, imagínate mi reacción cuando me entero de que alguien más obtiene el papel. Y adivina que obtengo yo.

Spock alzó su ceja de nuevo— ¡Prisionera #2! Ni siquiera prisionera número uno. Dos, Spock. El número oficial de los perdedores—Carol exclamó—Estuve enojada por el resto del día. La mitad de los clientes irán a quejarse con Chapel sobre la rubia tonta que hizo referencias a Chicago con tono amargado durante todo su turno.

—Mudarme aquí, dejar de estudiar en la universidad. Tal vez esto de la actuación no resulta. Sólo pienso que todo es un error, la vida es miserable y nada importa. —Carol dijo—Esto de contarle cosas inadecuadas a extraños me divierte.

—Desahogarte con alguien que no te juzga es divertido, lo admito—Spock dijo, con tono humoroso—Todos en la oficina siguen viéndome con compasión después del asunto del compromiso, pero nunca he hablado sobre ello con un conocido mío.

— ¿En qué trabajas, de todos modos? —Carol rió—Has comido postres carísimos por 4 días consecutivos.

Carol se divirtió mucho con Spock, y aprendió muchas cosas sobre él: Era algún tipo de administrador, no le gustaba la comida salada, estudió en Berkeley, ha salido con un total de dos personas en su vida, tenía el sentido del humor más oscuro y Pestañea-Y-Piérdetelo que había visto, y, obviamente, estuvo comprometido. El, por consecuencia, aprendió muchas sobre ella: Se graduó de la preparatoria con notas perfectas, su película favorita es Encantada, una vez conoció a Mariah Carey, y Lindsay Lohan fue su vecina cuando era pequeña.

Eran las 12:15 PM cuando el bar empezó a vaciarse y decidieron irse. Estaban en la acera cuando Spock empezó a hablar.

—No te rindas, Carol—Spock dijo—Eres una persona de muchos talentos. No pienses en abandonar lo que quieres.

—Y yo pienso que deberías de hablar con él—Carol contestó—No sé si estés listo para salir con alguien, pero debe de estar preguntándose qué pasó cada momento de su día. Sólo… acláraselo.

—Seguiré tu consejo—Spock sonrió esa sonrisa pequeñísima de nuevo—Buenas noches, Carol. Espero volver a hacer esto algún día.

—Yo también lo espero, míster Spock—Carol se despidió, y luego apuntó con su dedo a Spock—Y ni se te ocurra pasar mañana por otro "regalo de disculpa"

Spock alzó una ceja, y los dos siguieron sus caminos hacia sus casas.


Al ver la cara de Jim (Y de todos) cuando entró, Spock se arrepintió al instante.

Hacía frío, la posibilidad de que se quedarían atrapados durante 10 horas en el local era de 88%, y Spock moriría una muerte lenta por desesperación.


HOLA. Ya se que duré como 22 años (¡Referencia de Taylor!) en actualizar y lo siento pero aquí esta. Esta medio cortito pero espero que les guste. He estado muy ocupada con todo eso de que Taylor sacó el vídeo de Wildest Dreams y me la he pasado llorando las últimas 6 semanas gracias a esto pero ya volví, se los juro.

P.D: Si entendiste la referencia de Rusty Hook te amo y cásate conmigo por favor.