A/N: Después de varios meses, al fin vuelvo a escribir un fic :DDD me encantó Yuri! On Ice y supe que tenía que escribir algo al respecto. Espero que les agrade!


Capítulo 1


"Yuri, tengo una pregunta," Victor le dijo al final del día, cuando ambos estaban descansando en el onsen.

Yuri estaba feliz. Quizá... demasiado feliz. Tal vez debido a que ganó la competencia contra el otro Yuri, o a que Victor se ha comportado como un padre orgulloso que consiente a su hijo —lo dejó comer un tazón de cerdo, ¡por Dios!—, o quizás... quizás las copas de vino que Victor insistió en que tomara con él influyeron un poco. Solo un poco.

"¿Qué pasa?"

Victor estaba muy cerca, acariciando su espalda. Normalmente Yuri se hubiese tensado ante el contacto; mas poco a poco ha llegado a acostumbrarse. Pero entonces, cuando Victor habló su voz fue baja y seductora, y Yuri no pudo evitar sonrojarse.

"¿En serio estabas pensando en tazones de cerdo cuando hiciste tu rutina de hoy?"

Yuri tembló como una hoja en otoño.

"P-pues sí, ¿en qué más pensaría?"

Victor rio.

"No sé... En mí, por ejemplo."

"¡V-Victor!" Yuri volteó, ruborizado; y accidentalmente se encuentró con la boca de Victor tan cerca que le costó trabajo respirar. Pero Victor sonrió y fue terriblemente atractivo, aun cuando lucía como que podía comérselo de un solo bocado.

—Y quizá esa era su intención—.

"Dime, Yuri... ¿Alguna vez has besado a alguien?" ronroneó Victor, acariciando el tembloroso labio inferior de Victor. Este último se quedó en blanco, completamente anonadado.

Victor exhaló sobre su boca y Yuri sintió como que se derretía. El ruso se acercó y Yuri cerró los ojos tiernamente, preparándose mentalmente.

El contacto fue suave. Apenas un roce, y Yuri ya sentía como que el corazón va a salírsele por la garganta. Los nervios a flor de piel, se estremeció cuando Victor pasó suavemente sus dedos por su piel mojada y se posó en su mejilla. Yuri fue incapaz de moverse y permitió que Victor lo moldeara a su gusto como si fuera arcilla, labio con labio. Entonces suspiró, lleno de ardor, y Victor aprovechó para ahondar el beso.

Yuri sintió como si en ese momento, Victor pudiese saborear hasta sus entrañas. Es imposible pensar cuando su lengua se introduce en su boca delicada pero pasionalmente. Victor sabía lo que hacía y Yuri se sintió mareado por tantas sensaciones invadiéndolo al mismo tiempo.

Se separó cuando el aire ya no le alcanzaba, cuando sintió que estaba a punto de desmayarse —no sabía si por la falta de oxígeno o por lo que Victor le provoca, o tal vez una mezcla de las dos.

Victor estaba sonriendo. El estómago de Yuri dio un vuelco y entonces entendió que lo había hecho todo mal.

"Y-yo..."

Se le hizo un nudo en la garganta. Sus labios temblaron y no supo qué hacer.

Victor se dio cuenta que algo estaba mal.

"¿Qué pasa?"

Yuri apretó los puños, tratando de calmarse. Se supone que yo... yo debería ser la dama que seduce al donjuán... y no de la otra manera.

Porque de seguro, si Victor supiera que lo tiene en sus manos pronto se aburriría de él. Porque no hay nada interesante o fuera de lo común que pueda capturarlo. Victor era un genio, un prodigio; y Yuri no era nada.

Completamente común...

"Yuri, ¿qué pasa?"

Yuri apoyó su cabeza en el pecho de Victor. No podía mirarlo a los ojos.

"Se supone... se supone que yo soy la mujer que debería seducirte," susurró en voz baja y entrecortada.

El pecho de Victor vibró cuando emitió una carcajada.

"Oh, ¡Yuri!" lo tomó de la barbilla, levantando su rostro, y besó sus párpados. "Está bien. ¿Cómo se supone que seduzcas a alguien, cuando nadie te ha seducido a ti antes?"

Yuri balbuceó y Victor lo silenció con un beso rápido. "Déjamelo a mí esta vez. Por hoy, yo seré Eros."

Yuri apenas y tuvo tiempo de tomar aire cuando Victor volvió a atraparlo entre sus redes. Lo besó, dejándolo sin aire y Yuri se lo permitió porque Victor le ha quitado un gran peso de los hombros; y porque jamás, ni siquiera cuando fantaseaba con Yuko, se imaginó que besar a alguien se sintiera tan bien.

Estaba excitado. Victor también lo estaba, su rostro sonrojado era un indicador de ello. Entonces se puso de pie y lo tomó entre sus brazos sin ningún aviso.

Yuri exclamó, mas no forcejeó mucho. Aparte de ellos, la casa estaba en calma. Era tarde y a Yuri no le importó el rastro de agua que iban dejando por los oscuros pasillos hasta llegar a la habitación de Victor.

Lo tendió en la cama y se echó sobre él, acoplándose a su cuerpo desnudo perfectamente. Yuri se refugió en su calor, apretándose contra él. Victor movió sus caderas y tapó su boca cuando a Yuri se le escapó un gemido que podría despertar a los demás.

"Mira," dijo Victor. Su rostro estaba ligeramente sonrojado, pero además de eso no parecía mucho más alterado. "Y aprende."

Yuri cerró los ojos y asintió. La próxima vez le tocará a él, así que tiene que aprender lo más que pueda. Aunque era difícil, casi imposible concentrarse cuando Victor lo tomó entre sus manos y frotó la punta de su miembro mientras se desvivía llenándolo de besos en todo su rostro. Descendió poco a poco. Lamió su oreja y Yuri se retorció cuando una descarga eléctrica se dirigió hacia su entrepierna. Victor ronroneó complacido y besó su cuello, sus clavículas, su pecho desnudo que subía y bajaba con irregularidad. Yuri se convirtió en su lienzo donde dejaba marcas de deseo, marcas rojas y llamativas que lo hacían suspirar y que les dirían a los demás "Él es mío".

Se detuvo en sus pezones. Los saboreó con su lengua, besó su pecho y lo mordió un par de veces. Yuri se deshacía en sensaciones que jamás pudo haberse imaginado mientras Victor iba dejando su rastro cada vez más abajo, pasando por su ombligo y besando su abdomen. "Mi cerdito," murmuró, y Yuri no supo si reclamarle o morir de vergüenza mas no tuvo mucho tiempo para reparar en ello porque Victor siguió, masajeando sus ingles antes de separarlas y darles una que otra mordidita traviesa. Yuri se estremeció.

Para Victor, todo parecía un juego. Lucía como un niño chupando una paleta o cualquier otra golosina cuando exploró la longitud de Yuri. La mirada pícara de Victor y su risita coqueta que reverberó en la piel de Yuri y causó que otro escalofrío violentara su cuerpo. No sabía cuanto más iba a durar; y pareció que Victor lo notó y se separó de él con un sonido húmedo, pero antes de que siquiera pudiera pensar en recuperarse Victor le metió los dedos a la boca sin previo aviso. Los ojos de Yuri se acrecentaron ante la intromisión y casi se atragantó, mas se contuvo cuando se percató de la mirada de Victor.

¿Lo estaba probando?

Victor no dijo nada, solo se mantuvo escudriñándolo desde arriba. Yuri entendió y cerró los ojos, dejándose llevar. El sonido gutural que Victor emitió mientras succionaba sus dedos casi lleva a Yuri al límite.

Abrió los ojos. Victor lo miraba intensamente, lujurioso. Yuri volvió a cerrar los ojos y saboreó la piel de Victor, rozándola con su lengua hasta que este expulsó los dedos y se acercó para besarlo, mientras tocaba su piel dejando un rastro de la propia saliva de Yuri.

Yuri apretó los párpados y se entregó al beso, al menos hasta que sintió cuando Victor apretó su carnoso trasero y lo separó para un mejor acceso. Rompió el beso y trazó círculos antes de introducir cuidadosamente uno de sus dedos en la entrada de Yuri.

Yuri abrió los ojos como platos. Abrió la boca y jadeó, pero Victor fue lo suficientemente rápido como para silenciarlo con un beso antes de que pudiera transformarse en un grito.

"¿P-por qué... hiciste... e-eso?" Yuri susurró, la voz entrecortada y dolorida. Victor pegó su frente a la de Yuri, ambas perladas en sudor; y lo llenó de besos en las mejillas y las sienes.

"Shhh, shhh... es necesario."

"S-se siente... raro."

"Lo sé, cerdito. Resiste un poco más, ¿sí?"

Yuri jadeó.

"Recuerda esto, cerdito," murmuró Victor mientras exploraba a Yuri e intentaba introducir un segundo dedo; "El amor siempre va acompañado por un poco de dolor."

Yuri se ocultó en el pecho de Victor. Mordió su hombro para reprimir un sonido, y Victor gimoteó de placer.

A pesar de que Yuri se retorcía y se ocultaba para controlar los ruidos que escapaban de sus labios, se comportó obedientemente y permitió que Victor lo preparara. Se sintió como una eternidad, hasta que al fin expulsó los dedos y lo besó hambrientamente. Yuri, sudado y exhausto, cedió al beso con facilidad. Se percató de que Victor estaba tocándose e intentó ayudarle —después de todo, era injusto que Victor estuviese haciendo todo el trabajo— mas este se lo impidió.

"No tienes qué hacerlo," susurró entre besos torpes, succiones de labios y suspiros.

"Hm... Q-quiero hacerlo," respondió Yuri con los ojos cerrados. Estaba demasiado avergonzado como para mirarle a los ojos. "Victor, quiero—"

"Shhh," lo acalló Victor, posando un dedo en sus labios y posteriormente besando su cuello. "Déjame complacerte esta vez. Quiero enseñarte todo mi Eros."

Yuri no pudo hacer más que gemir cuando sintió la erección de Victor rozar su entrada. Apretó los ojos —y volvió a abrirlos a su máxima capacidad al sentirse lleno de Victor.

Victor exhaló sobre su rostro. "¿E-estás bien?"

Yuri apretó los ojos. Un par de lágrimas rodaron por sus mejillas y mojaron la almohada. Se ocultó en el cuello de Victor una vez más y le clavó las uñas en la espalda al tiempo que asentía frenéticamente.

"S-sí—"

El beso de Victor fue superficial y salvaje, un choque de labios sin mucha forma y un asomo de su lengua. Comenzó a moverse dentro de Yuri y sintió como las uñas del último penetraban su piel.

Admiraba su valentía.

Lo tocó para distraerlo. Acarició su miembro hinchado y húmedo con brusquedad. Yuri se retorció en sus brazos y gimió.

El vaivén de las caderas de Victor aumentó su vigor, de la misma manera en que Yuri fue cediendo ante el placer conforme Victor lo exploraba más profunda y rápidamente. Se entregó por completo a la lujuria, a las sensaciones y necesidades de su cuerpo; y antes de que pudiera darse cuenta era él mismo quien se estaba acariciando porque Victor se había vuelto errante al verse invadido por su propio placer. La realidad se desdibujó y lo único que quedó fue el escalofrío que recorrió su espina dorsal y el abrumador blanco que estalló tras sus párpados.

Paraíso...

El varonil perfume de Victor fue lo único que registró en ese momento de culminación. Su grito inundó la boca de Victor de la misma manera en que Victor lo inundó con su esencia unos instantes más tarde.

Otro espasmo sacudió su cuerpo, y la mente de Yuri no pudo registrar nada más hasta que se encontró a sí mismo agotado y estupefacto, jadeando por aire como un pez fuera del agua.

Victor estaba a su lado, con la misma expresión medio atolondrada. Se veía tan guapo que Yuri pensó que podría llorar con tan solo verlo.

Los bordes de la realidad estaban difusos. Yuri apenas y registró cuando Victor tomó su mano y le besó los nudillos, causando que su débil corazón se revolcara en su pecho.

Victor sonrió y Yuri lo hizo de vuelta, antes de cerrar los ojos y caer profundamente dormido.


Yuri despertó, mas no abrió los ojos inmediatamente. En su mente todo estaba borroso, pero entonces recordó y sonrió.

Abrió los ojos, mariposas en el estómago. Esperaba encontrarse a Victor durmiendo, o quizá observándole; pero lo único que vio fue la almohada y un trozo de papel doblado perfectamente.

Su corazón se hundió.

Se sentó de un respingo. "¡Ow!" exclamó cuando sintió una punzada de dolor en su espalda baja. El calor le subió al rostro, y luego la decepción lo invadió porque realmente y por más patético que fuese, anhelaba despertar con Victor a su lado. El hecho de que lo hubiera dejado lo hace sentir como...

Ugh, Yuri no tenía tiempo para sentirse mal. Tomó el papel entre sus manos, tratando de frenar sus pensamientos. Una vez que habías estado deprimido era increíblemente fácil recaer, y eso era algo que no necesitaba en ese momento.

En el papel se leía la caligrafía perfecta y suave de Victor.

Yuri,

Me enteré que Yurio se va de Japón. Está un poco deprimido, así que fui a verlo al aeropuerto.

Sale a la 1PM. Quizá todavía puedas alcanzarnos, cerdito dormilón :)

Pd. Te ves lindo cuando duermes ;)

Victor

Yuri se sintió ardoroso al terminar la nota. Pasó saliva y la dobló cuidadosamente para después guardarla en uno de sus cajones.

Miró la hora. Eran las 11:30. Si se apuraba, todavía podía alcanzar a llegar.


Yuri no entendía muy bien por qué se sentía de esa manera. No estaba para nada bien, y no quería volver a deprimirse... mas el simple hecho de que Victor lo hubiese dejado por ir a ver a Yurio lo llenaba de algo que no alcanzaba a definir. Una masa pesada en su estómago, un extraño nerviosismo que no se iba.

Yuri comprendía que Victor estuviese preocupado por el joven Yurio. Después de todo era solo un niño, impulsivo y acostumbrado a ganar. Era normal que reaccionara mal ante la derrota, y Yuri no podía culparlo —no cuando él se había deprimido por razones similares. Sabía que el nudo en su garganta era una reacción irracional —"Yurio es solo un muchacho, Victor no va a dejarte por él, solo está preocupado y tiene derecho a estarlo,"— se repetía a sí mismo para intentar disminuir su respuesta emocional, sin mucho efecto.

No obstante, su corazón se calmó en el momento en que distinguió la estilizada silueta de Victor en el aeropuerto. No pudo evitar sonreír, presa de un gran alivio y unas increíbles ganas de abrazarlo —inusual, tendría que guardárselo para después.

Caminó a paso apresurado, sintiendo cómo su corazón se desbocaba una vez más conforme se iba acercando. Victor hablaba con Yurio, quien lucía muy enojado; pero para Yuri, el quinceañero era solo un borrón en su visión porque todo lo que alcanzaba a percibir era Victor, Victor, Victor...

Se sentía como una persona nueva. ¿Acaso esto era lo que Eros realmente significaba? La emoción al ver una persona, las ganas de abrazarlo, besarlo y...

Yuri se contuvo antes de que sus pensamientos pudieran llegar más lejos.

"Hola," exclamó al alcanzar al dúo. Su voz jadeante por el esfuerzo físico sonaba extrañamente fresca.

"¡¿Tú?! ¡¿Qué haces aquí?!" se quejó Yurio. Yuri se sintió levemente intimidado por el muchacho —hasta que Victor, que estaba a su lado, volteó a verle. Entonces todo a su alrededor desapareció.

"Llegaste," Victor sonrió, encantador. Yuri sonrió de vuelta, sintiendo que le temblaban las rodillas.

Yurio enarcó una ceja, percibiendo la extraña e intensa atmósfera que rodeaba al par.

"Qué... ¿Qué mierda pasó entre ustedes dos?"

El mundo de Yuri se fue abajo. Miró a Yurio, horrorizado. ¿En verdad era tan obvio su enamoramiento por Victor?

Por alguna razón, lo invadió una vergüenza incomparable. Sintió ganas de vomitar y corrió al baño, dejando a ambos rusos perplejos y detrás de él.

Se encerró en una de las casetas y se recargó contra la pared. No entendía qué le pasaba, pero todo su cuerpo temblaba. Quería llorar, sobrecogido por un sentimiento que inundaba su pecho y le llegaba hasta la garganta, impidiéndole respirar adecuadamente.

Y entonces entendió.

"¿Yuri?" la voz de Victor le hizo pegar un respingo. Se limpió las lágrimas y sorbió la nariz.

"A-aquí," tartamudeó, abriendo la puerta. Victor enarcó las cejas y se acercó a él.

"¿Qué tienes?"

Gran error.

"Pasajeros del vuelo SE333 con destino a Moscú, favor de abordar en la sala—"

Yuri estampó sus labios contra los de Victor, asiéndose a su ropa y jalándolo dentro de la caseta. Victor gimió de sorpresa, mas pronto se recuperó y cerró la puerta, entregándose al beso con fervor hasta que algo salado y húmedo cayó en sus labios.

"¿Qué?" susurró, abriendo los ojos lentamente. Afuera escuchó pasos, a alguien azotar la puerta del baño. Sin dejar de mirar a Yuri, aplicó el seguro de la puerta de la caseta.

"Creo que... creo que te amo," Yuri dijo con los ojos muy abiertos, brillantes por las lágrimas. Lucía como una persona diferente, como si hubiese crecido un par de años. Su mirada seguía manteniendo cierta inocencia, pero había perdido ese toque ingenuo y ligeramente infantil. Y todo gracias a lo que Victor había hecho —el Eros que le había mostrado.

Victor abrió los ojos más grande de lo normal. Sus labios se separaron en el afán de darle una respuesta, cuando de pronto alguien forcejeó con la puerta y golpeó la caseta, haciendo que la pareja diera un respingo.

"Última llamada para los pasajeros del vuelo SE333—"

"¡HEY! ¡HEY! ¡¿QUÉ ESTÁN HACIENDO USTEDES DOS?!" La voz de Yurio era estruendosa y llena de furia. "¡SALGAN DE AHÍ! ¡SALGAN!"

Victor y Yuri se quejaron pasmados, mirándose mutuamente.

"Última llamada—"

Yurio gritó, y luego salió corriendo.

Todo quedó en paz.

Yuri se aclaró la garganta.

"Deberíamos irnos," susurró, separándose un poco de Victor con el afán de abrir la puerta. "Yurio se va a molestar—"

Victor lo jaló, atrayéndolo de nuevo hacia sí.

"Ya está molesto," dijo antes de besar a Yuri una vez más.


Yurio no despegó la vista de la ventanilla del avión desde el despegue. La luz indirecta del sol, la belleza de las nubes doradas, la inmensidad del panorama... lo ayudaban a olvidar sus problemas, aunque fuera un poco.

Si tan solo... Victor me quisiera a ...

...Al menos hasta que su visión se tornara borrosa y Yurio ya no pudiera ver debido al llanto.


Yuri no podía creer lo doloroso que le resultó tener que soltar la mano de Victor cuando salieron del baño. Lo comprendía, sí, que no podían andar en público mostrando su amor. Uno nunca sabía cuando había fanáticos o paparazzis cercanos. Pero eso no cambiaba el hecho de que no quería apartarse de él. Había escuchado de ello: el enamoramiento, la primera fase donde todo era ideal y no podías despegarte de esa persona ni un minuto.

Jamás imaginó que fuera cierto. Jamás imaginó que sentiría tanto.

El avión de Yurio ya había despegado. Alcanzaron a observar el momento en el que dejaba la tierra y comenzaba su trayecto hacia el cielo. Victor agitó la mano, a pesar de que fuese obvio que Yurio no alcanzaría a verlos desde la distancia.

Victor suspiró, serio.

"Bien," dijo cuando el avión se perdió en la distancia. "Deberíamos de ir a comer un par de tazones de cerdo."

Yuri parpadeó ante la sonrisa de Victor.

"Pero... el Grand Prix, no debería comer eso tan seguido o—"

"Vamos, solo por hoy, ¿sí? Tómalo como tu último descanso antes del entrenamiento intensivo. ¿Qué opinas?"

Opino... que no me puedo resistir a tu sonrisa.

Yuri sonrió con las mejillas rosadas.

"B-bueno. Está bien."

La sonrisa de Victor se amplió. Se dio la media vuelta para irse y por instinto, Yuri intentó tomar su mano. Sintió una corriente eléctrica y luego una punzada en el estómago cuando Victor apartó la mano como si el roce lo quemara.

Volteó a verlo serio, con los ojos muy abiertos. Yuri no estaba seguro de cuál debía ser su expresión en ese momento.

"Lo siento," se disculparon al unísono. "Yuri, no pongas esa cara," añadió Victor. "Sabes perfectamente que no podemos hacer eso en público."

¿Era su imaginación, o Victor estaba molesto?

Su mandíbula estaba muy tensa.

Yuri agachó la cabeza como un cachorro regañado y asintió.

Se sentía terrible.

"Lo siento, Victor. Fue sin querer."

Victor exhaló y posó una mano sobre su hombro. Yuri levantó la mirada, esperanzado.

"Anda, vamos por unos tazones de cerdo."

Y Yuri se dio cuenta de lo fácil que Victor podía hacerlo feliz una vez más.


A/N: La canción "Starving" de Hailee Steinfield y Zedd describe perfectamente el cambio que quería representar en Yuri después de su despertar sexual gracias a Victor. No quise poner frases porque luego es algo molesto, pero la menciono por si a alguien le interesa escucharla o leer la letra.

No se olviden de decirme que pensaron del fic! :)