Disclaimer: Naruto y todos los personajes que lo conforman pertenecen a Masashi Kishimoto, por otro lado la historia aquí presentada es mía.


Promesas por cumplir

Capítulo IV

Sasuke Uchiha no planeaba hacer grandes cambios, pero la verdad es que tampoco podía recibir a su futura esposa como una mascota, en la medida de lo posible debía hacerla sentir como lo que sería. El departamento que habitaba no serviría para ser su hogar, por lo que se había dirigido con el Hokage es decir, su antiguo sensei para comunicarle que haría uso de su antigua casa en el barrio Uchiha. Volver ahí no sería fácil, pero tenía sentido que ese fuese su hogar después de su matrimonio.

No esperaba que le fuera devuelto en tan buenas condiciones, aunque seguramente después de la masacre se encargaron de limpiar lo necesario y al estar tan alejado del centro de la aldea sobrevivió a los diferentes ataque que esta había sufrido. Así que cuando él fue a inspeccionarlo solo tuvo que lidiar con las diferentes emociones que lo estaban invadiendo, sabía que sería complicado pero no imagino cuánto.

La mansión no necesitaba grandes arreglos para ser habitada, pudo haber pagado a algunos ninjas la misión que sería clasificada como D o C, pero no quería más personas en su antiguo hogar así que decidió hacerlas él. Suficiente tenía con compartirla en un futuro cercano con una Hyuga como para encima darle la oportunidad a algunos genins de husmear en ella. Antes de lo planeado y luchando contra los recuerdos en su mayoría malos que lo embargaban todo quedó listo y disponible.

Decidió realizar su propia mudanza y comenzar a establecerse incluso antes de su boda, por eso en ese momento se encontraba ahí. Intentado pasar el tiempo ya que no sería llamado a misión pronto por sus próximas nupcias las cuales serían al día siguiente, a su manera estaba disfrutando de estar ahí. Tanto como se puede disfrutar el lugar donde su clan entero fue masacrado claro está. Pero a fin de cuentas no le quedaba más que adaptarse, no viviría en ningún otro lado de la aldea. Los Uchihas pertenecían al barrio Uchiha y respetaría esa tradición tanto como estaba respetando la palabra de su padre que lo había metido en el embrollo en el que se encontraba.

Estaba por quedarse dormido cuando sus dos amigos se acercaban a su hogar, estar alerta era algo innato en él. Pero al reconocer su presencia ya que no se esforzaron en ocultarla reconoció que ya se habían tardado en visitarlo, en realidad se le había hecho extraño que no se hubieran ofrecido a ayudar con las reparaciones, pero tal vez era su manera de demostrarle que lo dejarían llevar a su ritmo el dolor que pudiera sentir. Jamás aceptaría públicamente cuanto le costó hacerlo, cuanto le estaba constando hacerlo pero también tenía claro que a ellos, principalmente al Uzumaki no necesitaba decirles que aún sufría por lo sucedido.

Pudo haberse parado a abrir antes de que tocaran la puerta de su hogar, pero esperó hasta que lo hicieron para ir atenderlos. Se imaginaba que llegarían para invitarlo a comer pero en lugar de eso los observo cargando recipientes de comida, específicamente de ramen, ya que parecía ser lo único que su rubio amigo consumía.

— ¡Teme! trajimos comida —dijo Naruto haciendo notar lo obvio.

—Hola Sasuke-Kun... —saludó suavemente la pelirrosa.

—Hump...

No le respondió realmente a ninguno de los dos pero se hizo a un lado para dejarlos entrar, sabía que Naruto no estaba de acuerdo con lo que él había decidido pero a su extraña manera lo apoyaba, y de su amiga no esperaba mucho solo quería que no le reclamará decisiones que a su parecer no le concernían. Él les había comunicado lo que planeaba por respeto a la amistad y lealtad que le habían mostrado en sus peores momentos pero no estaba dispuesto a que cuestionaran sus decisiones, al final de cuentas eran solo suyas.

Entraron y se dispusieron a comer sin mencionar la próxima boda, era un acuerdo silencioso en el que disfrutarían la comida como solteros sin preocupaciones solo sonriendo y peleando como acostumbraban. Ser miembros del equipo siete los había unido de tal manera que no necesitaban expresar lo que planeaban, solo lo hacían.

Cuando su velada terminó la despedida iba a complicarse puesto que no solo debían decirse te veo después... El rubio como entendiendo que la situación de su amiga era más complicada que la suya pues se imaginaba querría hablar con el Uchiha a solas, se despidió de ellos diciendo que debía ir a comprar unas cosas antes de llegar a su hogar. Lo miraron salirse con una sonrisa en el rostro como si la tensión entre la Haruno y el pelinegro no fueran tan palpable como lo era.

Ya en la puerta la pelirrosa se acercó a su amigo de manera lenta con muchas dudas en su cabeza.

—No te cases Sasuke-kun —dijo ella con voz suplicante, no había buen comienzo para esa conversación y ser directa era lo único que se le ocurría.

—Ya hablamos de eso Sakura, está decidido.

—P-pero no puedes casarte, yo te a...

—No cambiaré de parecer, lo sabes —respondió él sin dejarla terminar de hablar, podía notar como la voz comenzaba a quebrársele y no quería prolongar una conversación que no los llevaría a ningún lado.

—Sasuke-kun... —dijo ya sin poder contener las lágrimas que comenzaban a resbalar por sus mejillas.

—Buenas noches Sakura —cortó él dándole a entender que debía retirarse.

Sakura solo pudo darse la vuelta para comenzar a correr hacía su hogar, no podía creer que él ni siquiera estuviera dispuesto a escucharla, aunque en realidad siempre había sido así. Toda su vida había tenido que lidiar con esa actitud de Sasuke y nunca se había rendido pues estaba segura que solo ella podía salvarlo de la oscuridad que lo rodeaba. El pelinegro por su parte la vió alejarse sin la menor intención de detenerla puesto que ese amor que ella le profesaba con el paso del tiempo parecía más una obsesión y berrinche del cual ella no podía desprenderse.

๑.๑.๑

Hinata estaba siendo acompañada por sus compañeros de equipo, ese último día antes de su boda se había dedicado a hacer las cosas normales que le correspondían. Se había reunido con sus amigos para entrenar y le habían insistido en ir a cenar, estaba tan ensimismada que tomo su ofrecimiento como algo sin importancia pero la realidad es que sus compañeros estaban realmente preocupados por ella y pensaban que las ojeras que ahora acompañaban su rostro eran obviamente producto de la angustia y la depresión en la que seguro se había sumido por lo que le esperaba.

Kiba consideró conveniente verla comer un poco pues estaba casi seguro que ella no habría probado bocado por voluntad propia en esos últimos días, nadie les había dicho aquello pero la conocían lo suficiente como para estar seguros. Shino como siempre en un silencio cómplice apoyo lo que su ruidoso amigo estaba haciendo.

Estaban por llegar al complejo Hyuga para dejarla en las puertas de su hogar, aunque tenían más la sensación de estarla guiando a una cárcel en la que le esperaba una terrible tortura.

—Aún podemos escapar —dijo Kiba queriendo bromear pero sonando muy enserio.

—N-No es necesario K-Kiba-kun... —respondió con su voz suave en la podían notar su tristeza.

— ¿Segura? A mí no me importa y a Akamaru tampoco, somos muy rápidos —dijo con confianza seguido de los ladridos del ninken que secundaba lo que su amo estaba proponiendo.

—Nosotros apoyaremos lo que decidas Hinata, eso hacen los compañeros —dijo Shino mostrando de esa manera su apoyo.

—N-No se preocupen... De-debo hacer esto... —dijo intentando sonar segura para no angustiarlos, lo que menos quería era meterlos en problemas.

—Deberías querer, si él te hace algo lo mataremos —agregó el Inuzuka con un gruñido.

—Estaremos para lo que necesites, ahora debes descansar un poco —apoyó Shino sin negar la amenaza que Kiba había hecho.

—L-Lo intentaré, U-Uchiha-san... él no... todo e-estará bien —contestó intentado tranquilizarlos.

Entro a su hogar para dirigirse a su habitación para llorar como lo había estado haciendo todas esas semanas. Al menos había estado intentando controlarse durante el día pero en las noches le era inevitable sentirse miserable por su próximo destino. Las lágrimas salían en contra de su voluntad, era la forma en la que su alma se permitía consolarse. Como si le fuera posible sacar un poco del dolor que la estaba agobiando. Llorar hasta quedarse dormida era la única forma en la que lograba conciliar el sueño. Ese último día como Hinata Hyuga nos sería la excepción.

No sabía que le esperaba como una mujer casada, pero no dejaría en vergüenza a su clan si eso era lo único que les quedaba para obtener un poco de ella haría ese último sacrificio. De todas formas el amor de su vida parecía no notarla, hubiese esperado que el rubio apareciera diciendo lo mucho que la amaba y rogándole que no se casara pero ese era un deseo imposible. No sucedería y no le quedaba más que admitir que jamás hubo posibilidad de ello.


Contestaré los mensajes por PM pero les agradezco a todo los que me ha dejado uno, de verdad es muy lindo leerles: ¡Gracias infinitas!

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También a Dano es un amigo adorado que le dió una leída rápida ya que con el poco tiempo que tengo no quería subir un desastre. No desesperen ya llegará mi desastroso lemon.

Gracias por leer. Veramy

1O.O8.2O17