[.PINK LEMONADE.]

Prompt: Age gape/ diferencia de edad. [2/2]

-Post Boruto, canon verse.

Summary: era su oscura frustración, el no poder regresar el tiempo y vivir lo perdido. Era la vulnerabilidad de ella, y el egoísmo de él. No había otra salida. Mamakura x Sasuke shippuden.

NA: He aquí la segunda parte de la historia 03. Continuamos con Motel (son mis favs)

A mi entender este Sasuke shippuden tiene quince años, ¿o me equivoco?

Igual, lamento la demora, juro que cada semana abría el documento pero no podía avanzar. Y me prohibí escribir cualquier otra historia si no terminaba esta. No saben el nivel de mi frustración.

Lamento tanto la mala calidad… pero creo que me cohibí por la expectativa de muchos con esta historia Dx


.COMO AYER.

.


Sentir su piel sobre su piel,

Volvía a encontrar eso que había perdido.

En su cuerpo de miel,

Volvía a caer.

.

.

Desde hace tiempo que Sakura Uchiha no había tenido que estar en casa sola. Ahora que su hija era Genin, era normal que esta saliera a misiones por varios días, pero así mismo se volvió un constante la presencia de Sasuke, cuya misión había terminado hace ya unos meses. Él tomaba misiones breves o entrenaba con el hijo de Naruto, pero verle en casa al llegar era una imagen que aún le hacía sentirse soñada. Además, usualmente era Sakura quien estaba fuera de la casa la mayor parte de día debido a sus largas horas en el hospital. Y ese día pudo haber sido así, pero era bien sabido que la matriarca Uchiha era catalogada como una adicta al trabajo (demasiado intensa) que era prácticamente deber de Naruto el obligarle a tomar un descanso.

No es tal cual, ella murmuraba. No era del todo cierto que ella no deseara y agradeciera un día relajado para recobrar fuerzas, pero el deber siempre era primero. Por mucha paz que hubiera en ese tiempo, Sakura era necesitada en el lugar y era lo mínimo que ella debía hacer.

"Pero no hoy," murmuró con un suspiro. Quitando su calzado y dejándolo en la pequeña entrada. Hace no tanto que habían obtenido una nueva vivienda, dejando el apartamento que alquilaban debido al accidente con la última casa.

"Quizá paso tanto tiempo trabajando porque necesitamos donde vivir." Un tanto de sarcasmo en su voz, pero más preocupación, y pensamientos de préstamos y deudas le regresaron a la mente. Vaya manera de relajarse.

Caminó por el pasillo, y aunque su pequeña familia de tres no era precisamente una muy notoria a hacer mucho ruido, Sakura sabía que el silencio que bordeaba era en efecto porque no había alguien. Un vistazo al reloj más cercano. No era aún ni medio día. Otro rasgo de su esposo e hija era el increíble orden que ambos mantenían. No le dejaba mucho en que enfocarse. En un momento extraño, Sakura llegó a sentirse ajena al lugar. Se veía y sentía tan solitario e impersonal. Era un pensamiento ridículo; ese era su hogar... pero sin la presencia de su familia todo lucía más frío.

"Qué tontería. Debo estar más cansada de lo usual." Se encaminó hasta su habitación, decidiendo que tomar una siesta era lo que más se le apetecía. No se molestó en cambiar su ropa, simplemente tomó una frazada, se enredó en ella y recostó en la cama. Cerrando los ojos rápidamente y sintiendo como su respiración se acompasaba.


Pero no podía dormir. En su rostro, su nariz se arrugaba con desagrado y su frente se marcaba en líneas de disgusto. Más de una vez se removió en la cama, cambiando posiciones, contando mentalmente desde ovejas hasta reglamentos de sanidad, pero su consciencia se negaba a desaparecer y dejarle dormir.

No sabía cuánto tiempo había pasado, pero el fastidio y desesperación por querer descansar le hacía sentir como si fueran horas, cuando probablemente sólo eran minutos.

"Ugh," exasperada, se rindió. "Dudo mucho poder dormir."

Dejando un lado la frazada, pensó en otro tipo de relajación.

Quizá por su reciente mini vacación, quizá porque su bebé o marido no estaban en casa, que Sakura decidió distraer su mente en algo que le ayudara a relajarse y a olvidarse del frío que sentía en esa casa tan vacía.

De las muchas cosas que había adquirido de su maestra Tsunade –antigua Hokage– no sólo recaía en las habilidades medicinales, entrenamiento, gran fuerza y confianza, sino también en gustar de ese breve momento de desliz e imprudencia que el alcohol brindaba.

Pies descalzos haciendo un sonido sordo sobre la lisa madera del piso, un tarareo en sus labios y ojos verdes pasando de una repisa a otra hasta divisar su objetivo. Una sonrisa pícara en su rostro cuando en lugar de una tomó dos botellas de sake. Le avergonzaba un poco, pero era ella quien procuraba tener de reserva, Sasuke solía acompañarla de vez en vez, pero era Sakura meramente quien consumía las mencionadas.

Hey, su trabajo era estresante y agotador, suponía que tenía merecido un poco de sake de vez en vez.

Pero hoy se sentía con suficientes ganas para más de una ronda.

El tarareo continuó incluso ante los tragos. De hecho incrementó. Demasiado cómoda en la sala, botellas en el piso y pequeño vaso que tan rápido como era vaciado le vertía más líquido. De principio no sentía mucha diferencia, pero conforme la botella se iba vaciando la ligereza en su mente le abordaba y el tarareo se hacía incoherente. Una sonrisa complaciente en su rostro, ojos verdes un tanto desenfocados y parpados amenazando con pesar aún más.

El calor irradiaba desde dentro, y Sakura pudo por fin sentir su cuerpo relajarse.

Era un hecho tan poco común el embriagarse, más aun sola. Pudo haber llamado a Ino y salir con ella y al menos compartir la bebida o algún chisme, pero sinceramente no se sentía en modo para siquiera llamarle.

Sakura sólo había deseado llegar a casa y estar rodeada de su familia.

Sin darse cuenta su línea de pensamiento se tornó un poco deprimente. Entre farfullé de "estoy sola" hasta disculpas a sus padres por no haber sido la mejor de las hijas y como el karma se lo cobraba ahora con su hija tan independiente, y de como le habría gustado tener más de un retoño.

Así, ebria, medio llorica y ojos verdes que poco enfocaban, fue la imagen que Sasuke encontró, además de algo cómica. Inesperada y tan fuera de lugar, su independiente esposa de fuerte carácter gimoteando en el piso con botellas de sake que el hombre sospechaba estaban vacías, recitando palabras de soledad, mejillas rojas y aspecto desordenado.

Sakura no le escuchó llegar, o quizá pasó de fondo en su mente algo distorsionada del presente. De cualquier manera, cuando Sasuke se acercó a ella, lento y con voz baja, ella no respingó ni se sorprendió. Como si para ella su esposo hubiera estado ahí desde el principio.

Sasuke tomó su rostro con su única mano, acunó su mejilla roja manchada de lagrimas silenciosas, y ella, por un instante, cerró los ojos y disfrutó del tacto. Como si fueran años que no se tocara, ella inspiró y cuando sus ojos verdes, opacos y lejanos de la realidad se abrieron, ella llamó por él.

"Sasuke-kun,"

"Estás hecha un desastre." Dijo para sí, algo preocupado por la situación. No le gustaba ver llorar a Sakura, incluso si fuera por estar ebria. Pero eso no se igualaba con el golpe que sintió cuando ella continuó hablando,

"¿Por qué?" Su propia mano en la de él, como aferrándose a sus dedos. "¿Por qué tuviste que irte?"

Sasuke tragó pesado, como si de arena en su boca se tratara, y es que algo que jamás podría ser erradicado de él era la culpabilidad de haber dejado a su familia. Merecía el reclamo, sin embargo Sakura nunca antes lo había mencionado, ella una mártir que no quería hacer sentir peor a su marido, aunque fuera merecido. Pero aun así, el que ella lo hiciera ahora-

"¿Por qué nos abandonaste?"

Dolía.

El hombre abrió su boca e intentó de recitar el diálogo que se encargó de quemar en su memoria; era mi deber. Era necesario. Fue por ti y Sarada. Era lo que-

"Naruto y yo- Naruto y yo sufrimos tanto. Kakashi-sensei también. Sasuke-kun, no debiste irte-"

Y sus brazos alrededor de su cuello, atrayéndolo hasta ella, asegurando que no se volviera a escapar de sus agarre. Sasuke estaba estupefacto y confuso. Los sollozos de su esposa se hicieron más fuertes junto con el agarre de la misma, pero el Uchiha no dijo cosa alguna, aun algo mudo.

No, Sakura no estaba triste por la ausencia de él durante parte del crecimiento de su hija, no-

"Sasuke-kun, regresa con nosotros, por favor. La venganza... el odio nunca te traerá nada bueno, yo-"

La mente de su esposa y su tristeza iba años más atrás de lo esperado.


Él observaba sus facciones, apacibles y a pesar de su intento de limpiar su rostro, el rastro de lágrimas quedó ahí. Sakura Uchiha estaba durmiendo, ignorante de los conflictos internos de su esposo.

Sasuke había tardado un poco en convencer a su esposa de soltarle y dejarle ayudarla a levantarse del piso. El vaso de agua que le obligó a tomarse, y luego llevarla hasta su recamara. Él tuvo que recostarse con ella, esperar a que su consciencia se fuera y que descansara.

Todo lo anterior había sido un lapso de confusión en la mente ebria de su esposa, y sin embargo a él le había calado muy hondo.

A pesar de los años de matrimonio, del tiempo de pareja de ellos e incluso en el tramo donde su relación era tan frágil como para apenas llamarle amistad, se había creado un acuerdo silencioso entre todos, –Naruto Kakashi y más involucrados– en que el tiempo en el que Sasuke pasó como ninja renegado no se tocaba. Al menos no era un tema del cual todos recordaban entre bebidas de té o bocadillos. No era que se fingiera que ese pasado oscuro y violento del aquel entonces Uchiha vengador no había existido, no. Pero encontraban de mal gusto el traer ese tema a bordo, al menos no era algo que a los demás les gustaba recordar.

Porque esa época fue fría, sangrienta y dolorosa.

Incluso ahora, recordar ese ayer punzaba.

El lamento por las malas obras y los resultados... las tantas oportunidades perdidas a cambio de una idea errónea. El pasado que jamás se recuperaría.

Sasuke sabía que el ayer no podía cambiarse, y aunque así fuera no debería de hacerlo. Porque para bien o para mal, el presente era fruto del pasado. La paz que los shinobi disfrutaban ahora era una que se logró por tanto bache de lo ocurrido, por cada paso correcto y malas decisiones.

Y sin embargo,

¿Por qué nos abandonaste?

Sasuke no podía ignorar esos pensamientos nostálgicos de "qué si" o "si hubiera"

Porque amaba a su esposa e hija. Amó a su hermano y familia, pero sin embargo...

El poder de haberse dado cuenta antes de la verdad, de haberse quedado en la aldea como Sakura le había rogado esa noche de viento y luna...

El haber aceptado el amor incondicional que ella le daba y la paz que su mejor amigo ofrecía.

Agridulce. Sueños rotos que no cabían en el presente.

De alguna manera, el que su esposa hubiera traído a tema su época de renegado estaba despertando fantasmas que el patriarca Uchiha hubiera preferido no recordar.


Era su nombre dicho de manera tan lenta, como espesa miel acariciando su piel, provocando partes de ella que no eran adecuadas nombrar.
Era su nombre pronunciado por él, su voz baja llamándole.

Era la melancolía de los recuerdos, de cómo ese ayer que creía haber superado le aclamaba de entre sueños y fantasías.

Ojos verdes -desenfocados al principio- fijos en la silueta del hombre que le rodeaba, distinguía sus características conocidas; su cabello negro, su piel clara y sus profundos ojos –como abismos de negrura.

Sakura parpadeó unas cuantas veces, aun viendo como ese rostro joven frente a ella usaban una máscara de despreocupación, y sus impasibles ojos oscuros le observaban a detalle, como si ella fuera lo más curioso en ese momento.

Y de apoco que Sakura Uchiha entendió que la imagen ante ella no era un recuerdo de sus sueños.

Aspiró fuerte y contuvo el aire cuando esa mano delgada –aun así más grande que la propia– se acercó a su rostro. Su tacto era gélido, áspero, y esto le hizo respingar. No por la temperatura, sino porque ese chico traído de sus recuerdos era tangible, no una ilusión.

"Q-qué..." sus propias palabras se atoraban, incrédula de lo que veía, lo que podía sentir. Del joven que sin importarle el arrebato de la mujer aseguró su agarre en el rostro de ella e inclinaba su cuerpo sobre el de ella. "¿Sasuke-kun?"

Una ilusión. Debía de serlo. O seguía soñando.

Y es el sentir de otra mano en su hombro, lo que le hizo abrió sus ojos muy grande y Sakura se alejó del toque. Necesitaba espacio para entender de que iba todo, y porque con esto estaba demasiado segura de que no era una simple ilusión.

"Sakura." ¿En qué momento se había él acercado tanto? Su velocidad se mantenía, no importaba la edad.

"¡Querido! ¿Por qué estás... así...?"

Y Sakura tuvo que reprimir un escalofrío cuando ese par de ojos negros le miraron, rostro ceñudo. Pero ahora ella le conocía mejor que nadie, y sabía que esa reacción le era dada cuando Sasuke le veía molesto –más bien avergonzado– ante un tema, o explicar algo que le parecía exasperante.

Pero Sakura no aceptó el tratamiento de silencio, como solía dar Sasuke, y un poco más recuperada fue ahora ella la que se acercó –aun un tanto impactada, no por la hazaña, eran ninjas y el poder ocular de su marido era uno sin igual, pero en su momento había creído se trataba de un clon sombra, sin embargo era real; era su marido proyectado en el cuerpo de su versión adolescente.

Finos rasgos y barbilla fuerte, ojos de un solo color tan negro y tan profundo. Frente descubierta y mechones negros en ambos lados de su rostro mientras su cabello se levantaba en la parte trasera de su cabeza. Su cuerpo era joven, músculos marcados, pero más sutiles que aquellos a los que ella estaba muy acostumbrada, y su vestimenta reveladora dejando en vista su pecho, pero fue otra cosa la que llamó su atención.

Sakura no pensó que su movimiento fue muy precipitado, pero sus manos estaban en la piel de él, en su hombro, jalando un poco el cuello de esa camisa abierta, y dejando ver lo que no esperaba.

En la conjuntara de su cuello y hombro, como tinta negra del mismo infierno, el sello maldito.

"¿Sakura?" llamó él, incluso su voz era menos profunda, menos madura...

Y todo fue un balde de agua fría para Sakura.

La imagen, su voz y ese sello.

Ella no se dio cuenta, ella no sintió las lágrimas caer y bajar por sus mejillas, no hasta que la mano que él había perdido hace años tocaba tan suavemente su mejilla y quitaba la humedad, que Sakura recayó en el hecho de que estaba llorando.

No, no lo había notado, porque ante su corazón una daga le atravesaba, porque ante sus ojos cristalinos sólo estaba Sasuke, y ese recuerdo del ayer.

El dolor en su pecho y la desolación que sintió hace ya tanto.

"Lo siento." Sorbió por la nariz, sus propias manos queriendo detener esas lágrimas.

Era ridículo que ella, Uchiha Sakura estuviera llorando por recordar el pasado.

Algo que ya había terminado, algo que ya no debería importar. No cuando Sasuke estaba ahí, de verdad. Cuando él correspondía su amor, cuando al fin estaban juntos y tenían una hija. Era ella una adulta, pero de repente volvía a sentir ese mismo dolor que cuando él partió.

"Perdona, últimamente he estado algo... emocional." Su rostro gacho, una sonrisa que no era del todo sincera, y su voz quebrándose en su última palabra. Se sentía tonta, idiota e inútil.

Basta, no regreses a eso.

"Esto no era mi intención." Su mano de regreso en su mejilla, sus ojos fijos en los de ella, y era ver esos ojos, ese rostro que en su memoria quedó grabado como un frío, salvaje, violento y despreocupado, cruel... pero esta imagen, ver a este Sasuke demostrar interés, preocupación, pena y verdadero afecto...

Por primera vez en esa desastrosa y nostálgica tarde, Sakura sonrió con verdadero agradecimiento.

Ella acercó su rostro hasta que sus frentes se tocaron. Sus ojos se conectaron y tantas emociones eran traspasadas. El sonrosado rostro de ella, alegre de verdad por algo tan simple de él.

Pero no era así, porque él se había tomado la molestia de transformarse, de mostrarse así ante ella.

"Gracias."

"Tch."

Ella rió, encantada por esta parte que su esposo le mostraba, eso que ella nunca pudo ver o disfrutar.

"¿Sabes?" Comentó unos latidos más tarde. Sus ojos verdes habían recorrido cada centímetro de su piel, cada facción y sombra, recordando y graban esta versión de su esposo.

"¿Hm?"

"Siempre fuiste muy apuesto." Un beso rápido en su frente, más maternal que otra cosa, y una enorme sonrisa en ella. Sasuke llevó su mano donde sus labios se habían impreso, gesto de fastidio en su cara y girando un poco su rostro, pero Sakura estaba casada con él, y sabía bien porque él hacía eso, pues un ligero sonrojo debía estar en sus mejillas.

"Era adorable."

"Deja de pensar eso." Le advirtió. Ella no era la única que conocía bastante bien a su pareja.

"No lo puedo evitar, eres tan galán, pero tan adorable." Quiso pinchar sus mejillas, pero Sasuke alejó su mano de un manotazo. Eso no le quitó la sonrisa a ella.

"Tan molesta." Ella le escuchó murmurar, pero no respondió, aún demasiado entusiasmada en esta versión de él. Con dulce nostalgia, le gustaría poder decirle a su yo-adolescente, que no esas lágrimas derramadas y sangre dejada, sudor, esfuerzo y sacrificio al final sí valió la pena. Que todo su esfuerzo se cumplía al saber que Sasuke, su esposo tenía una familia.

Para Sakura tocar a la versión adolescente de su esposo era una experiencia que en su ayer no pudo vivir.

Abrazarle, sentirle tan real.

"¿Sasuke-kun?" Estaba en bliss, nostálgica, aun con alcohol en su sistema pero corazón ligero, que ella le pidió sin mucho pensar, pero era un deseo de su viejo yo, y de verdad...

"¿Qué sucede?"

"Podría... ¿está bien si...?" Podía ver su rostro, y la expresión ante él fue capaz de quitarle el aire. La expectativa en ella mostrada con un sonrojo, ojos brillantes y anhelo verdadero. Era la mirada que ella siempre le daba cuando, silenciosamente, pedía por su atención, su afecto... una mirada que el Uchiha conocía tan bien de la intimidad de su matrimonio.

Él no esperó a que ella formulara la petición, así como tampoco se detuvo y cerró el espacio entre ellos al juntar sus bocas.

Era dolorosamente lento, suave al principio y cauteloso por parte de ella. Él también comenzó con reticencia, inseguro por tabúes que no deberían importar. Pero el creciente contacto avivó el calor que en él nació muchos minutos atrás. En ambos, el sentir que estaban realizando un anhelo del que no sabían estaban necesitados.

Para Sakura fue una sensación nueva. Era el mismo hombre que siempre amó, al que tantas veces antes había besado, pero esto era... diferente. Debía ser el pensamiento, el sentir como si el tiempo hubiera regresado y Sasuke tan joven- de verdad y no genjutsu– estuviera demostrando el afecto que la antigua Sakura tanto esperó.

Estás aquí. Su mente nublándose en extasis, tan pérdida en el acto de la imagen frente a ella, que no había notado las diferentes reacciones de su cuerpo.

El beso terminó, y ella apoyó su rostro en el hombro de él, su nariz en contacto con su cuello, sus ojos cerrados y labios entreabiertos, soltando suspiros de alivio.

Ella sentía como si hubiera cumplido un sueño olvidado.

Sin embargo para Sasuke era un tanto diferente. Él no pasaba por alto las sensaciones que le abordaban. Era un tanto extraño, el calor en la urgencia que en él corría, como si además de la imagen que había adquirido, emociones y sentires se despertaran también. No le eran desconocidas, pero si un tanto desubicadas, porque no, no era realmente un adolescente como su imagen mostraba, y aun así...

Aun así pensamientos no adecuados y sensaciones calientes le llenaban la mente y distorsionaban el juicio.

Y es que Sakura era suave contra su cuerpo. Cálida y entregada.

Era su aliento rozar sobre la piel expuesta de su cuello. Eran esas manos amables alrededor de su cintura. Era el amor incondicional que de ella nunca se iba.

Era su cuerpo, bello y maduro presionado contra el de él, sin espacios entre ellos... la intimidad del susurro de su amor y el infinito agradecimiento de ella por algo tan poco que él daba.

Algo que Sasuke debió entregar muchos años antes.

Sus manos se cerraban sobre los brazos de ella, haciéndole quejarse por el inesperado dolor. Sakura despegó su rostro de donde descansaba, abriendo los ojos alarmada ante el súbito cambio en el joven a quien abrazaba. Verle a la cara, en un intento de saber el motivo por el cual el brusco agarre, no sirvió más que para dejarle con más dudas en la boca.

Dudas que no pudo formular ante el agresivo beso que le tomó desprevenida.

Ojos verdes abiertos en shock. Esas manos que habían sujetado amorosamente al chico –hombre, se recordó- ahora le empujaban fuera de ella, o al menos trataba de quitarlo de encima o darle espacio. Pero el sonido de él -como un gruñido, y la insistencia y fuerza de su cuerpo sobre el de ella aumentó.

Verle a la cara, en espera de saber... para luego quedar estática ante el enojo que su rostro joven mostraba, sharingan activado y furia corriendo en él, que se mostraban en esta versión joven de su esposo fue... súbita.

Un escalofrío, la advertencia de peligro en su mente resonaba pero su corazón necio se negaba, este era Sasuke, él jamás le dañaría.

"¿Cariño?" Y aun así su voz tembló, la inseguridad era palpable.

Al igual que la furia en esos ojos rojos, la tensión en su mandíbula y la fuerza del agarre en ella.

Sasuke no le dio espacio para seguir hablando, y atacó sus labios de nuevo. La atrajo hasta él, comandándole a sentarse sobre su regazo, envolviéndole en un agarre incluso más posesivo. Sus mano le estrujaba, queriendo acercar más su cuerpo y pegarlo al de él, pero Sakura sentía sus dedos clavarse sobre su ropa, su piel. El gemido de dolor fue sofocado por su boca, su legua y sus dientes. Él atacaba sus labios, llenaba su boca y succionaba su piel.

Ella cerraba los ojos, dolor, calor y excitación – Sakura no sabía ubicar que predominaba, pero era demasiado al punto de nublar su mente. Sus manos en sus hombros era insistentes, sus propios dedos clavándose en él pero para alejarlo o acercarle, ya no estaba segura.

"¿Por qué...?" logró suspirar ella, pero recibió silencio por parte de Sasuke, y su pregunta no fue respondida. Aunque la boca de él ya no estaba en su rostro, esta se dirigía más hacia abajo, e igual que con sus labios momentos antes, Sasuke atacaba la piel que le estuviera al alcance. Dedos delgados y fuertes en el cuello de su camisa, arrugando y arrastrando la tela hacia abajo, exponiendo su piel para luego continuar con sus besos en esta; en su cuello, clavícula... pecho. Sus dientes marcaban la piel, sus labios sanaban el dolor y todo era un aumento de calor.

La urgencia, la necesidad y la insatisfacción le movían también.

Y es cuando Sakura escucha el rasgar de ropa, su ropa, que sus ojos se vuelven a abrir y la nube de deseo se disipa de ella.

"¡¿Qué haces?! ¡Espera, yo no-!"

Con un golpe seco Sasuke empinó las manos de ella hacia ambos lados sobre su cabeza, inmovilizándola ahora sobre el colchón, evitando que le detuviera. Estaba sobre ella, rostro joven, frío odio y amanzánate. Sakura sentía la boca seca. Sentía que estaba en presencia de un a-

"¿No es esto lo que quieres? ¿Lo que siempre fantaseaste?" ella retuvo un escalofrío en su cuerpo cuando ese tono tan distante, calculador, salió de su boca delgada.

"Yo no-"

"Con tus ilusiones de amor, incluso antes... a pesar de todo tú siempre has querido esto. Pero no puedo volver en el tiempo y cambiar-" calló momentáneamente, negando con su cabeza. "Nada puede ser cambiado."

El dolor e impotencia en sus palabras eran enmascarados con el frío tono.

Y Sakura entendió; Sasuke se arrepentía de muchas cosas. E incluso así, -e incluso si pudieran volver al pasado no podían cambiar las cosas.

Pero se equivocaba, ella no quería eso, ella no-

"No te atrevas." Amenazó él, mandíbula apretada y fiereza en su voz, consciente de la línea de pensamiento de ella. "Esto es algo que quiero darte... y vas a tomarlo."

Soltó sus muñecas, pero la advertencia estaba en sus ojos, indicándole a ella dejar de luchar. Sus manos fueron rápidas, bruscas y de un momento a otro estaban abriendo por completo la blusa roja de la mujer. El coloreo en el rostro de la mujer aumentó y el gemido que acalló con su mano cuando las toscas manos del chico fueron hacia el busto aun cubierto por un sencillo sostén.

Sasuke sentía, palpaba el agarrotamiento de la mujer, quien luchaba contra el juicio de "lo correcto y decente" ante los deseos y necesidades de su propio cuerpo. Pero la confusión que su toque creaba en su mente más la frustración iban ganando, él sabía.

No pienses, no sientas que es incorrecto. Simplemente acepta vivir lo que te arrebaté.

Sus caricias más bien parecían estruje, la brusquedad con la que le sujetaba,

Ah!"

Y el arrebato con el que la boca de Sasuke besaba su piel. Sakura notó el dolor, como pellizco, cuando el joven estiró de ese sostén, tratando de liberar los pezones que resguardaba.

"Sakura..."

Su pecho se movía rápido, sus ojos le miraban con cautela, pero Sasuke pudo divisar el deseo en ellos, el cómo su juicio iba, una vez más, deslizándose lejos mientras sus manos se posaron sobre su pecho. Cómo sus dedos recorrían la redondez que el sostén dejaba a la vista, que levantaba y ofrecía. Y cómo esos mismos dedos rozaron la copa, bajándole por completo de manera tan lenta y delicada, tan diferente de su toque anterior.

Poco a poco la protección se iba, y más piel era ofrecida para su deleite... hasta que les divisó; pezones rosas, delicados y deliciosos. Con sus pulgares rozó superficialmente sobre los mismos, logrando una ligera firmeza en ellos. Él miraba directamente su pecho, y es cuando al tocarle que escuchó el breve gemido abandonar la boca de la mujer, es en ese momento que su mirada vuelve al rostro de ella.

Enrojecida, avergonzada, pero con un deseo tan palpable, Uchiha Sakura mordía su labio, sin dejar de verle.

Y eso era la única confirmación que el joven necesitaba.

Siendo él, podía tomar y hacer lo que quisiera con el cuerpo de ella... su esposa era, después de todo, sólo suya.

Conocía su cuerpo, sabía complacerle.

Y la situación actual, el conocimiento de eso, le daba un extra de ego a Sasuke. Una adrenalina ante su propia ira canalizada en frustración sexual, el conocimiento del poder que tenía de ese cuerpo a su completa merced.

Su boca regresó a la de ella, y el beso fue dominante, húmedo y brusco. Sakura sentía sus labios hinchados, siendo atacados tan cruelmente, pero eso pasó a segundo plano cuando sintió una mano pesada en su vientre, recorriendo la superficie hasta sus pantalones y dentro de los mismos.

Ella no pudo evitar respingar y romper el beso cuando esos dedos delgados entraron en contacto de su intimidad,

Estaba siendo atacada de manera tan inesperada,

"Hn-no.. cariño, espera..." pero su petición fue ignorada, y ella misma volvió a morder sus labios al sentir sus largos y rugosos dedos deslizarse por sus labios bajos, mojada, acalorada y necesitada, así podía sentirse.

Mientras tanto Sasuke sostenía su vista en el rostro de ella. Sakura siempre le provocaba los instintos más bajos, verle contraerse de placer, remordimiento y siendo cegada por la pura y carnal necesidad... sentía dentro de sí ese oscuro placer sádico del cual creía haber sido despejado.

Pero estar en ese cuerpo, en esa imagen y mil recuerdos saltando a la memoria, con esta mujer -la chica que siempre se ofreció a él- abriendo sus boca entre gimoteos y ver sus ojos cristalizados, tan expuesta y a su merced...

Era como si el cambio, el genjustsu, no fuera sólo imagen. Como si su propia mente y sentires se proyectara su yo del pasado. Sentía su entrecejo contraerse ante el pensamiento, uno que le hizo detenerse en sus movimientos, pero que pasó de largo y fue expulsado por completo de sí cuando el cuerpo bajo el suyo se removió, cuando la pierna de ella se estiró brevemente y su muslo hizo contacto con su entrepierna. Sasuke siseó un poco, tomado por sorpresa ante el inocente contacto.

Uno que tuvo un efecto del todo contrario.

Dejó de pensar, y simplemente acató a lo que su cuerpo pedía.

No palabras amorosas o gestos románticos, su boca alrededor de su pezón, succionando, mordiendo y logrando evocar sonidos -quejas, gemidos- de la abusada boca de la mujer, mientras una mano sujetaba su cintura, manteniéndola a su control, y la otra seguía trabajando entre sus labios vaginales, moviéndose entre ellos, bordeando la entrada de ella y recorriendo, tocando deliberadamente cierto punto- ahí se detuvo, dedo medio acariciando y haciendo presión sobre su clítoris.

Sasuke podía sentir el tensar de ese cuerpo, como ella alejaba su rostro del de él para tomar aire, pues los suministros y atenciones del joven en su cuerpo estaban siendo demasiado para tolerar.

Sus pantalones de pronto demasiado apretados para él, pero la verdad era la creciente tensión de su miembro. Necesitaba adentrarse en ella, moverse contra ella y fundirse por completo. El deseo que tenía por Sakura estaba siendo uno bastante agonizante. Quería tomarla, clavar sus dedos en su piel, marcarla y hacerle gritar su nombre con cada penetración en ella.

"Ahuu-auch," es el quejido de ella que le hace a él retirarse de su pecho. Puede ver su saliva adornar sus pezones, la piel rosa y crema siendo coloreadas en un tono más rojo por su intento de marcarla.

"Sasuke-"

El joven Uchiha tomó su mano bruscamente y la dirigió hasta sus pantalones. Ahí, con esa larga prenda purpura sobre los pantalones, y aun con esta tela extra, ella podía sentir su erección empujar contra la misma. El aire escapó de ella.

Pasar saliva le fue difícil, pero poco tiempo le dio él para asimilar su acción. Era obvio o que él necesitaba.

E iba a tomarlo.

De nuevo el aire se fue de ella cuando Sasuke le empuja contra la cama. Su rostro contra la colcha, sus manos cerca de su rostro, brevemente desorientada, hasta que las manos de él pasan a su abdomen, levantando sus caderas. Sasuke estaba detrás de ella, encima... él de verdad iba a-

"Ah!," sus manos rápidamente sujetaron las telas bajo ella, y su rostro incrédulo, -excitado y acalorado, girando un poco hasta que pudo divisar detrás de sí, que Sasuke había bajado de tirón los pantalones de ella junto con su ropa interior.

Sakura sentía su boca abierta, incapaz de articular- no sabía si una negativa saldría... o bien ruegos y gemidos.

Pero era la imagen tras de ella que le hacía acallar. Era ver a Sasuke de dieciséis años mirarle con deseo mientras subía su larga blusa roja sobre su espalda, apilándola ahí, despejando sus nalgas y exponiéndole a él. Era ver a Sasuke de dieciséis años, ninja renegado, cegado por el odio y el frío rostro mostrando lujuria, sharingan activado y cuyas manos deshacían el nudo de aquel lazo purpura que mantenía esa tela sobre sus caderas y pantalones. Le vio caer, y vio la misma acción hacia los mencionados pantalones.

Era ver al Sasuke que por años fue su tormento y anhelo, con su miembro descubierto, pensionándose detrás de ella- sentirlo, mano dura en su cadera y la otra sujetando ese miembro, moviéndose sobre él, apretando y liberando la tensión que había acumulado.

Eran sus ojos rojos cargados de deseo carnal, sabía que él no se contendría.

Y ese pensar le hizo sentir más calor.

"Levanta un poco más las caderas." Su voz baja retumbaba en la piel de ella, y con el calor quemando cada nervio de su cuerpo, Sakura hizo como le pidió. Ambos seguían medios vestidos del abdomen para arriba- ella su larga blusa roja que exponía su vientre ahora abierta y hasta su espalda, y en él esa camisa blanca que dejaba ver su pecho y abdomen, además de los protectores como mangas en sus brazos, y todo eso no importaban porque ambos exponían las partes del cuerpo necesarias para el acto que comenzaban.

"Aauffg-!" Un suspiro mezclado con dolor, una exclamación y excitación cuando de una sola estocada Sasuke le penetró. Las manos de ella sosteniendo las sabanas, queriendo mantener la consciencia, rostro enterrándose en las mismas, mientras el joven detrás de ella entraba hondo, sacaba su miembro y repetía el proceso. Sakura le sentía, palpitante e hinchado, sus paredes vaginales algo apretadas alrededor- aunque sabía lo que sucedería, y la excitación y humedad estaban, no habían sido lo suficiente para prepárarla por completo en dicha intrusión.

Las penetraciones fueron demasiado rápidas, demasiado violentas, no hubo un juego previo que le hiciera estar completamente preparada, y ese era un motivo del repentino dolor y estreches. Y sin embargo él ya estaba dentro de ella, obligándole a expandirse y aceptarlo.

Fue doloroso al principio, pero ella ya sentía las ondas calientes del placer con cada penetración.
"Aah!- Mhmm.."

"Hnm" él apretaba con fuerza sus dientes, siendo tomado por el placer.

El joven se movía con furia, su pelvis golpeaba el trasero de ella con cada movimiento, y Sakura sentía su cuerpo ser empujado con cada golpe de él, pero poco podía quejarse porque sentía como le llenaba a un punto tan profundo y exquisito que su mente era vapor y sus gemidos de placer agrietaban su garganta. Su boca contra la cama, ahogaba los gimoteos y gemidos, su nombre entremezclado con exclamaciones incoherentes. Sentía la humedad y calor en su piel, sus ojos fuertemente cerrados y el completo mando de él ante ella.

Por primera vez en mucho tiempo Sakura se sentía vulnerable y dominada totalmente por su esposo. La manera violenta en que sus manos sujetaban sus caderas y sus brazos, sabía que quedaría marcada con moretes ahí donde sus dedos se clavaban.

Una mezcla entre grito y gemido de su boca salió cuando esas mismas manos sujetaron su cabello, jalando su cabeza hacia atrás. Luego sintió sus dedos en su boca, entre-abriéndola y arriesgándose a ser mordido. La fuerza de su agarre era brutal, pero por una incongruente razón a Sakura no hacía más que reducirla en una mezcla de ruegos y excitación.

Sasuke movió su boca hasta que le probó de nuevo. Entre palabras obscenas y crudas él golpeaba más fuerte su pelvis contra su trasero, su miembro penetrándola tan fuerte que la mente de Sakura registraba vagamente como su cuerpo se acalambraba y se doblaba ante él.

Ella se sentía débil, dominada y tan mojada. Su primer orgasmo llegó igual de violento que las acciones del chico, sentía como sus extremidades se agarrotaban y su cabeza se despejaba, el calor en su vientre reventaba y no reconocía sus propios gemidos, aun con esto él no le daba tiempo de siquiera recuperar el aire, sus penetraciones seguían, cada vez más fuertes y descontroladas, casi desesperado.

Sasuke no se reconocía. No reconocía este hambriento, violento y urgente sentir; la necesidad de romperla a ella, de llegar tan profundo en ella, de hacerla retorcer y lastimarla. Estaba mal, Sakura era su suave y amorosa esposa, pero Sasuke no podía detenerse.

Le sentía temblar, podía ver el sudor y enrojecimiento es su piel expuesta. Su cabello desordenado, y su boca abrirse y cerrarse entre respiraciones irregulares. Luego sus parpados se mueven y ese par de ojos verdes, bordeados de lágrimas, poco lucidos dirigidos a él y dándole a saber que su mente seguía turbia.

"Sakura..." su rostro descansando sobre su columna, besos sutiles hasta llegar a su hombro. Él murmuraba su nombre con urgencia, ella regresaba a su mente, registrando lo sucedido resintiendo la incomodidad del dolor. Así también sentía ese par de manos merodear por su cuerpo de nuevo,

"¿Sasuke-kun?" Su voz temblorosa, ronca, más por su reciente orgasmo que otra cosa.

Era el rubor en su rostro, su piel húmeda y sus ojos pecaminosos. Luego fue su nombre dicho tan frágil por ella, como antes, que la imagen que le remplazó -ella con la misma expresión, misma posición pero en diferente época. Sasuke podía ver a su yo joven en la misma situación, y la frustración de no haber podido haberle tenido desde antes le llenó de nuevo.

Sakura volvió a quejarse de dolor al sentir sus manos tomarle de manera hosca, y el golpe en su espalda cuando Sasuke le volteó, espalda al colchón y pecho hacia él. Sasuke le volvía a rodear, estar sobre ella pero ahora Sakura podía ver claramente su imagen, sin tener que retorcer su cuello o rostro.

Y aun así era doloroso.

"Sasuk-" él le calló, dedos bruscos moviéndose entre sus labios vaginales y su clítoris, le hizo respingar, quejarse -su cuerpo estaba maltratado y demasiado sensible aun-

Su rostro se acercó tanto al de ella, que no podía ver otra cosa más que su joven rostro, frustración, enojo... ese sharingan activado, amenazante.

"Aun no termino contigo."

"Aahgghn..!" que Sasuke vuelve a adentrarse en ella. Manos separando más sus piernas y cuerpo acomodándose entre el de ella.

Sakura llevó sus manos a los hombros del chico, su brazos, lo que sea para sostenerse, ella sentía caer de un precipicio, sentía que entre más penetraciones de él en su interior, más le reduciría en vapor. Sujetarse de él era no caer en el abismo y perderse.

Su camisa blanca se deslizaba de sus hombros, dejando al descubierto y a su alcance su cuerpo tonificado y cubierto de sudor, pero sus ojos verdes se enfocaron en ese sello negro, en ese maldito sello.

"Hn, parece que te desconectas por momentos." Un mano en el vientre de ella, donde ya sentía la presión del calor formarse de nuevo, su acto sólo lo aumentaba, mientras su pelvis chocaba más con sus muslos, el aliento de él era igual que el de ella; desesperado e irregular. Sakura podía ver el sudor perlar sus facciones, su boca entreabierta y los gruñidos laboriosos mezclados con gemidos. Pero el joven evitaba ser más vocal, y se limitaba a morder su propia boca o besar la de ella y sofocar sus gemidos.

"¿Te trae recuerdos?" Su respiración pesada, pausaba al hablar. "Es esto lo que has querido, ¿no es así?" Con cada palabra el énfasis en su tono era recalcado con una penetración más fuerte que la anterior, a ella le quitaba el aire.

Sasuke salió de ella, su mano rodeando su miembro y moviéndose sobre él. Un breve momento que ella creyó tener, hasta que la otra mano de Sasuke fue del pezón de la mujer, sujetando y mallugando, hasta subir a su cuello. Sus dedos cerrándose brevemente ahí, pero evitando estar por mucho tiempo. Ese era un territorio que no quería retomar. En su lugar su mano llegó a su mejilla, sorprendentemente no fue rudo, pero el toque si era fuerte. Le obligó a mirarlo.

"Aun no es suficiente."

Y los ojos de Sakura se abren más, reconocimiento y miedo al ver como la tinta que forma ese sello se va dispersando, manchando la pálida piel del joven Uchiha, recorriendo terreno como una serpiente; el sello se estaba liberando, marcando toda la piel del chico.

Y de pronto ella se sentía lanzada al pasado. Recordando con tal precisión la primera que vez que eso sucedió,–el bosque de la muerte. Y es el rostro de él sobre el de ella, sus manos en su piel y su voz cruel, sus ojos no fríos, pero con una amenaza tan palpable, era esa imagen de él la primera vez que le vio desde que dejó la aldea.

"Sasu-ah!," ella no entendía el tremendo miedo que en ella se instaló, pero él no le permitía retirarse. Sus manos de nuevo separando sus piernas aún más, una de esas manos haciendo más presión en su abdomen, luego moviéndose a su cadera, y "aaahhn!,"

Es que él entra en ella de nuevo, un ritmo más fuerte y duro.

Sakura se sujetó con fuerza a los hombros de él, uñas clavándose. No había creído posible que él le penetrara de nuevo, no más violento y fuerte que antes.
Era debido a esas impurezas que marcaban de negro su piel. Era el odio que él estaba explayando. La frustración de un pasado imposible, sufrimiento de ambos. Pero lo hacía, Sasuke se adueñaba de su cuerpo y le mallugaba al punto de hacerle gritar su nombre

Ruegos, "para, detén... no,-"

Más hondo, más rápido. Más, más...

"Por favor, Sasuke-kun." Sus manos en sus hombros, atrayendo al chico hacia ella. Pecho contra pecho mientras sus caderas se movían con poca gracia y descontroladas contra las de él, chocando en ese danzar de lujuria y pecado.

Esto, no, esto no estaba bien. Y aun así ella rogaba porque la pequeña distancia desapareciera. Rogaba por mezclarse con él, fundirse en sus brazos,

Sakura aceptaba este dolor, quería tomarlo todo, mientras él se adentraba más- más más en ella, duro, profundo,

Eran sus movimientos fuertes, su respiración precipitada, el enlace entre ellos. Sus ojos rojos, furiosos, frustrados por todo lo pasado.

Ella le temía.

Tenía miedo por él. Ese joven que sufría, aquel cuya alma había sido manchada, Sakura de verdad-

"Mhmm..-" su boca dura y suplicante mallugando más sus labios, tomando todo de ella como si con esto sus pecados desaparecieran. Le lastimaba físicamente, Sasuke se movía dentro, fuera, dentro fuera, vehemente, cruel, doloroso, en ella, marcándola, pidiéndole por más. "Regresa el tiempo perdido."

"Sakura, Sakura." Su nombre era su ruego, sus ojos rojos lastimados, furiosos... y en la neblina que era su propia mente por el placer punzante del que era receptor, Sakura sabía que el joven estaba por romper en mil pedazos y entregarse al placer de la culminación.

Ella sentía el daño en su cuerpo, de esas manos clavándose en sus muslos, de su pelvis y cuerpo abusado aun respondiendo a las exigencias de él, pero sobre todo el calor sofocante en su mente, el burbujeo de ansiedad caliente en su vientre expandiéndose a cada extremidad de su cuerpo, entumeciéndole, y aun así él seguía penetrándole tan rápido y descontrolado.

Para Sakura el fin llegó con el hormigueo recorriendo su piel y su mente finalmente desfalleciendo cuando ese calor explota en ella. Uñas hundiéndose en él, boca sofocando su grito contra su cuello, dientes clavándose en su hombro, en esa marca maldita.

Y sólo es el propio gemido de su joven pareja que resuena en su mente perdida, ignorante de sus propios llamados mezclados con gimoteos. El peso de un cuerpo extra sobre ella, el aire sofocado en su pecho y la dificultad para respirar.

-ra...

Instantes de oscuridad donde su consciencia le dejó, creyendo escuchar esa familiar y joven voz llamando su nombre.

Sakura...

.

.

"Sakura,"

Su mente pastosa, sentía bandazos en su cabeza. Todo su ser pesado y su respiración irregular. Aun no se reponía del reciente orgasmo. Todo su cuerpo se sentía acalambrado, y la flacidez en su miembro no era nada a comparación de la sensibilidad que sentía en el mismo. Aun dentro de ella, una vista hasta donde sus cuerpos se conectaban y pudo ver los fluidos deslizarse de entre los muslos de ella.

Sasuke aun sentía su cuerpo arder, sentía el sudor pegándose de manera desagradable en su piel, su cabello mojado y un cansancio recaer sobre sí.

"Sakura," Volvió a llamarla, voz ronca.

Su corazón ya se recuperaba, pero sus pensamientos seguían siendo bordeados de oscuridad. Culpabilidad pegando ahora.

Siseó al salir de ella, luego se dejó caer a un lado. Rostro mirando al de ella, recorriendo la vista a su alcance y evitando hacer una mueca al ver el enrojecimiento en varias partes de ese femenino y maduro cuerpo.

Había sido tan violento y brusco con ella, dejándose controlar por una ilusión, por un recuerdo y la frustración.

"Perdón," susurró, su boca contra la piel de ella, su apariencia seguía siendo la misma, pero el sello había retrocedido, el cansancio no tenía que ver con el tono bajo y cohibido de sus palabras.

Esperaba que ella le escuchara.

Sus parpados seguía bajos, pero fue la mano delicada que se sujetaba de nuevo al brazo de él, acercándolo tanto como podía hasta ella. Fue la sutil sonrisa, el suspiro que salía de ella, la respuesta suficiente para él.

"Lo siento," repitió.

Porque realmente no se arrepentía de lo que había pasado.

Y descansó su rostro en el espacio de su cuello y hombros, aspirando el dulce aroma, cerrando sus ojos y acompañándole a esos recuerdos del pasado.

.

.

Era sentir su piel sobre su piel,

Él volvía a encontrar eso que había perdido.

En su cuerpo de miel,

Volvía a encontrarle,

Volvía a sentirle como ayer.

.


Vaya vaya, así los quería agarrar. Jpg

Tuve que dejar la moral a un lado para escribir esto, porque en lo personal no me gustan las historias donde uno es mucho menor que el otro. Aquí lo paso porque es genjutsu… pero miren que saber que este era el fetiche de muchos de ustedes…

[JA! Lo dice quien está planeando hacer más capítulos de Sakura x Sasuke-sensei].

Siguiente encuesta:

1. Trío (c/clones)

2. Versión "the last"

3. Shippuden (ambos)

Mamakura x papasuke- Este ya está siendo trabajado, así que pueden escoger otro de los mencionados para comenzar a escribir xd