Declairmer: Los personajes no son mios son de Stephen y gracias a dios por que los invento yo solo me dedique a jugar un poco con ellos.

Aquí estaba yo, Isabella Marie Swan, la patosa de clase, la manos de mantequilla...todo lo que cogía se me caía, cada tres pasos que daba, me tropezaba. La lluvia, el hielo y la nieve era mi enemigo. Pero todo eso no existía cuando me ponía las puntas y sonaba la música. El baile era mi vida. Según mi madre, desde que di el primer paso, además de tropezarme, di mis primeros pasos de baile poco tiempo después. Mi madre vio ese talento y no dudo en apuntarme a una escuela de baile al lado de mi casa, con solo 4 años. Nada más verme, la profesora le dijo a mi madre, que no podía aceptar a un niña tan patosa, pero no me había visto bailar, porque yo sola había aprendido aquello que veía de la televisión. Me permitió una semana de prueba y me terminaron aceptando en la escuela, que realmente no era nada serio, sólo diversión y perfeccionar aquello que me gustaba.

Desde que comencé a bailar, tenia dos vidas: la niña patosa que andaba como un autentico pato, que tenia unas manos de mantequilla, que todo caía, todo rompía y tenia mala suerte. En cambio, era ensayar mis 4 tardes a la semana y cambiar completamente.

Y ahora, después de 13 años, estaba haciendo una prueba para una escuela danza profesional. Subí las escaleras tropezándome y vi como los profesores reían y cuchicheaban.

Mi música empezó a sonar. Tenia preparada esa coreografía desde hacia meses, con ayuda de mi profesora desde los 4 años, ya jubilada y contenta de mi increíble progreso y que por fin, me hubiera decidido a pedir la beca de baile de la academia de artes escénicas de Seattle. Volviendo a mi coreografía, como canción había elegido Claro de Luna, de Debussy. Mi interpretación empezó lenta y cada vez, a medida que la música iba cambiando, se volvió más insistente. Las variaciones iban acorde con la música y el final, acabo suave, y yo en el suelo disfrutando los últimos acordes de mi compositor favorito.

-Muy bien, Señorita Swan.-me dijo el que parecía más joven de todos- Ya le llamaremos para cualquier cosa. Pero ha sido un autentico placer verla bailar.

Le di las gracias con una simple inclinación de cabeza. Cogí mi mochila y baje las escaleras del escenario con cuidado de no tropezar. Lo logre, pero no ocurrió lo mismo por el pasillo. Sin mirar a la cara de los profesores, cogí mi música y salí del salón de actos.

Una vez fuera, vi que justo enfrente tenia luna de las aulas de baile, donde en ese momento había un grupo de gente bailando por libre. No estaban bailando mi estilo, si no un estilo muy diferente al mio. Era un estilo callejero, que yo nunca me había atrevido a probar, porque lo mio realmente era el clásico, pero que me parecía...increíble.

En ese momento, un chico hizo una de esas piruetas y se levanto, girando hacia la puerta, se quedo mirándome. Era un chico demasiado guapo, nunca había visto nada igual. Tenia el pelo cobrizo, bastante despeinada y en ese momento sudado. Sus ojos eran de un tono verde esmeralda, donde una se podía perder. Su cuerpo no era como el de todos los tíos, muy musculado, pero si lo perfecto para perderse por las lineas de los músculos de los brazos que se veían gracias a esa camiseta de tirantes.

Y como siempre, ese momento se rompió cuando alguien abrió la puerta de un tirón, empujándome a mi con ella y haciendo que me cayera de espaldas.

Capítulo 1.- "Seduciendo"

Y allí estaba yo, tirada en el suelo, después del golpe que alguien me dio con la puerta y ese chico de ojos esmeralda mirándome con una sonrisa en la boca.

-¿Estas bien?.-ese chico estaba realmente muy cerca de mi. ¿Quién se creía que era?.- Espero que bailando no seas tan patosa como para liarte con tus propios pies.

Esa fue la gota que colmo el vaso.

Moví la rodilla con fuera deseando darle en algún lugar que le doliera, y por lo que pude oír y ver de su cara le había dado justo donde más le dolía a un tío.

-Que te aproveche.-le dije mientras me levantaba y recogía todas mis cosas.

No logre escuchar que decía, pero estaba maldiciendo con sus compañeros ayudándolo.

Me fui a los vestuarios y me quite todo mi atuendo de clásico. También el moño que llevaba me lo deje en coleta.

Salí de la academia ansiosa de volver, sobre todo estaba deseando saber que había conseguido la beca.

-¡Bella!¡Por fin sales!Llevo esperándote media hora.-me dijo mi mejor amiga, con miles de bolsas en las manos.-Menos mal que me he entretenido durante la hora que has estado ahí dentro.

-Alice, ¿se puede saber cuanto has gastado?.-dije poniéndome la sudadera y bebiendo un trago de agua

-No te preocupes, hay de todo un poco. Ropa para ti y para mi. También hay ropa para Jasper, le compre algunas cosas.

Me reí de su cara de felicidad y no seguimos hablando. Nos fuimos al piso que compartíamos las dos en Seattle, ya que ella estaba estudiando diseño y además, Jasper estaba aquí con ella, no en nuestro piso.

Esa misma tarde, me llamo el director de la academia de artes escénicas de Seattle para decirme que me habían concedido la beca y que me esperaba al día siguiente para comenzar mis estudios de danza. No lo dude y llame a mi padre, con el que vivía desde los 14 años, tras la boda de mi madre con su novio. No me importaba vivir con ellos, pero mi madre necesitaba su propia vida. Mi padre se alegro muchísimo y me dijo que dentro de poco vendría a verme.

Al día siguiente, llegue a las 9 de la mañana a la academia y el ambiente era completamente diferente. La gente, bailaba, tocada sus instrumentos, cantaba..todo lo que sabían hacer lo compartían con los demás. Me encantaba y me hubiese puesto a bailar allí mismo si no fuera porque el chico de ojos esmeraldas, subía las escaleras riéndose con dos personas más. Una chica rubia, increíblemente perfecta y que a su lado, cualquier mujer parecía insignificante. A su lado, con el brazo por detrás de su espalda, iba otro chico, muy alto y musculado, era moreno y se reían de algo que el chico de pelo cobrizo despeinado acaba de decir.

Me dispuse a ir al aula, pero como siempre, termine tropezando contra un poste de madera. Conseguí que nadie se diera cuenta de mi descuido y me dirigí al aula, donde ya estaba el profesor y era aquel joven que me había hecho la prueba.

-Bienvenidos a todos. Nuevos y viejos.-en ese momento entro el chico de ojos esmeralda y la chica rubia a clase.- Edward y Rosalie, a ver cuando os acostumbráis a llegar pronto a clase.-dijo mirándoles fríamente.- Bien, hoy vamos a comenzar con un trabajo en pareja. Quiero ver que hacéis con vuestra sensualidad.

Vi que todos se emparejaban y que Edward,un nombre precioso que pegaba con su perfecto dueño, se ponía a mi lado.

-Encantado, soy Edward Cullen.-me tendió la mano y en ese momento empezó a sonar la música watch?v=aMpzCHOkydg

Aquello me sorprendió, ya que no me dejo hablar. Tiro de mi y me llevo a mitad de la pista. Aquella música no era de mi estilo, así que hice lo que pude.

Edward bailaba increíblemente bien. Se pego a mi lo mas que pudo y me hizo empezar a sentir calor. Puse toda mi sensualidad en ese baile. Le quite la sudadera a Edward y a mi. Di unos cuantos pasos como si fuera una modelo y di un toque de cadera, por el espejo vi que Edward hacia una cara de sexy total que me desconcertó y fue cuando me cogió y empezamos a bailar muy juntos.

La música paro y fue en el momento en que Edward me giro y se quedo justo a la altura de mi cuello, oliéndolo, y con las manos justo por debajo de los pechos.

Muy bien chicos.-me ha gustado vuestra actitud. Me miro.- Sobre todo la tuya Isabella. No te creía tan sensual.

-Bella, por corrigiendo mi nombre. Me encantaba mi nombre, pero me gustaba más solo Bella.

-Encantado Bella.-me dijo Edward pasándome una botella de agua.- Al final resultó que no eres tan patosa con el baile.

-La primera impresión no es lo que cuenta.-le dije tras dejar la botella y ponerme en mi posición.

La primera clase, trato más bien de ese estilo de música. La verdad lo había tocado poco, pero me defendía. Estaba deseando que llegara la hora de clásico y ojala tuviera a Edward otra vez de compañero...¿de verdad estaba pensando eso? Sacudí la cabeza y seguí bailando.

Ahora era mi turno. Clásico. Iba a poner en juego todo lo que sabia y más cuando vi que allí estaba él. Con aquellas mallas negras de bailarín. Le marcaban todas las piernas y lo que no era las piernas.

La música empezó a sonar y nos dijo que interpretáramos aquello que sentíamos. Me puse mis puntas y aquello ya fue rodado. Todo a mi alrededor desapareció, me estaba luciendo y enseñando todo lo que había aprendido desde mi primera clase a los 4 años. Pero todo eso desapareció, cuando el profesor estaba diciéndole algo a Edward.

Entonces me di cuenta, de lo mal que le iba el lírico. Ahora si podía llamarle yo patoso a él. No lo pude evitar me reí, y se dio cuenta.

-Deberías pedir ayuda. Admito que eres muy bueno.-dijo el profesor.- Pero tienes que pedir ayuda. Por ejemplo a Bella, es buenísima.

¡Por favor, no! Eso pensé, podría ser muy bueno y estarlo, pero su arrogancia podía conmigo.

Al final de la clase, salí y me fui a la cafetería de la academia, ya que no tenía pensado volver a casa. Tenía que ensayar.

Una vez sentada en una mesa y con mi bandeja, mire a mi alrededor y vi que Edward con su dos amigos, Rosalie y el chico que estaba antes con ellos, me estaba mirando con unos ojos de odio, y si las miradas matasen, estaría enterrada bajo tierra.

Aparte la mirada de ellos y seguí comiendo mi ensalada de pasta. Tenia que terminar pronto, porque tenia la sala reservada para una hora. Quería ponerme a trabajar duro. Pero aquella tarde, mis planes se iban a frustrar. Allí estaba él, en mi aula, con su musica y sus bailes. Me había adelantado en la cafetería, y ahora estaba bailando, increíblemente bien y estaba demasiado apetecible. Sin camiseta y unos pantalones vaqueros, moviendo el cuerpo...dejándome un poco trastocada. Pero no iba a permitir que me quitara mi ensayo por su estúpida arrogancia.

Entre en el aula y no me vio, ya que pude apagar el aparato de música y tirar mis cosas al suelo.

-¿Qué haces?.-dijo dejando de bailar.- Estaba bailando.

-Lo siento, pero tengo el aula reservada. Ya sabes donde esta la puerta.-le dije indicándole con el dedo.

-No.- se acerco a mi y cogió el mando, para poder poner la música.

Se la volví a apagar y el la volvió a encender. Hasta que me atarte y me acerque a él, dispuesta a darle una patada como la otra vez.

-Ni se te ocurra.-me dijo apartándose de mi y tapándose sus partes.- Ya tuve bastante con tu genio la otra vez.

-Pues entonces, si no te importa, quiero bailar.- esta vez me hizo un poco mas de caso y se fue a por su iPod para quitarlo del aparato. Mientras yo me iba preparando. Me quite la sudadera y el pantalón, quedándome con el body negro, mientras me ponía la falda gris, atada a la cadera, odiaba el rosa con todas mis ganas y ya lo tenia que soportar en las puntas.

-Siento haberte llamado el otro día torpe. Eres muy buena.-dijo por lo bajo.

-¿Cómo has dicho?.-dije riéndome de espaldas a él.- No te he oido.

-Que bailas muy bien.

Me dirigí con mi iPod y puse la música. Me coloqué junto a la barra mientras sonaba Chopin y me puse a hacer posiciones.

Vi que Edward no se había ido y me estaba mirando con los brazos cruzados con un semblante serio. Me estaba descentrando y tuve que parar.

-¿Quieres algo?.-dije parando y mirándolo.

-Si, quiero pedirte algo.-dijo muy serio y bastante avergonzado.- Habrás visto que soy bastante malo con el clásico y no es que no me guste, solo que...bueno, no se me da bien, pero quiero perfeccionar todo lo que pueda.

-¿Quién es el patoso ahora?-dije sonriendo. Estaba disfrutando de mi momento de gloria.

-Si, lo soy.-dijo apartando la mirada.- Pero, ¿podrías ayudarme?Necesito ser mejor en clásico y bueno.

no se me da bien, pero quiero perfeccionar todo lo que pueda.

-¿Quién es el patoso ahora?-dije sonriendo. Estaba disfrutando de mi momento de gloria.

-Si, lo soy.-dijo apartando la mirada.- Pero, ¿podrías ayudarme?Necesito ser mejor en clásico y bueno...se puede sacar mucho de mi.-dijo con una sonrisa de seductor en la cara.

-¿Porqué no se lo dices a tu novia, Rosalie?.-dije volviendo a poner la música.

-¿Rosalie?¿Mi novia?¿Celosa?-dijo con una mirada puesta en mis ojos color chocolate.-Rosalie no es mi novia, es mi prima y ella no esta estudiando danza, sino interpretación pero tenia que entrar a una clase de las nuestras para una obra que van a representar. No tiene ni idea de danza y menos de clásico.-dijo de nuevo serio con las manos en los bolsillos.-¿Me vas ayudar o no?

¿Qué podría decirle? No estaría mal ayudar a quienes lo necesitan y lo haría desinteresadamente, quizás el podría ayudarme con algunos de sus conocimientos.

Lo vi ahí, bastante avergonzado con pedirme ayuda y pensé que podía pasármelo realmente bien.

-Mira, Eddie-dije en plan coña y vi que se quedo impactado por como lo llame.- Tu no me gustas por que eres un arrogante estúpido y yo a ti tampoco me gustas, sobre todo después de la patada que te dí el primer díaTe voy a ayudar con tu problema con el clásico, pero con condiciones.

-Venga, "seño", ¿ahora me vas a poner normas?-me dijo chuleandose

-De ti depende, si quieres puedo ayudarte, pero con normas.-dije mirando sus ojos en donde se veía que

no se me da bien, pero quiero perfeccionar todo lo que pueda.

-¿Quién es el patoso ahora?-dije sonriendo. Estaba disfrutando de mi momento de gloria.

-Si, lo soy.-dijo apartando la mirada.- Pero, ¿podrías ayudarme?Necesito ser mejor en clásico y bueno...se puede sacar mucho de mi.-dijo con una sonrisa de seductor en la cara.

-¿Porqué no se lo dices a tu novia, Rosalie?.-dije volviendo a poner la música.

-¿Rosalie?¿Mi novia?¿Celosa?-dijo con una mirada puesta en mis ojos color chocolate.-Rosalie no es mi novia, es mi prima y ella no esta estudiando danza, sino interpretación pero tenia que entrar a una clase de las nuestras para una obra que van a representar. No tiene ni idea de danza y menos de clásico.-dijo de nuevo serio con las manos en los bolsillos.-¿Me vas ayudar o no?

¿Qué podría decirle? No estaría mal ayudar a quienes lo necesitan y lo haría desinteresadamente, quizás el podría ayudarme con algunos de sus conocimientos.

Lo vi ahí, bastante avergonzado con pedirme ayuda y pensé que podía pasármelo realmente bien.

-Mira, Eddie-dije en plan coña y vi que se quedo impactado por como lo llame.- Tu no me gustas por que eres un arrogante estúpido y yo a ti tampoco me gustas, sobre todo después de la patada que te dí el primer díaTe voy a ayudar con tu problema con el clásico, pero con condiciones.

-Venga, "seño", ¿ahora me vas a poner normas?-me dijo chuleandose

-De ti depende, si quieres puedo ayudarte, pero con normas.-dije mirando sus ojos en donde se veía que

De ti depende, si quieres puedo ayudarte, pero con normas.-dije mirando sus ojos en donde se veía que iba a ceder. Por fin asintió y eso fue un si a mis normas.- De acuerdo, quiero puntualidad. Todas las tardes a las 3, y no quiero que vayas con esa ropa.- le dije indicando su atuendo.- Mallas y camiseta de tirantes, también medias puntas. ¿De acuerdo?

-Si no me queda otra.

-Vale, ya puedes ir a cambiarte, empezamos ahora mismo.-volví al aparato y puse la música.- ¡Venga!¡Rapidito

Mi primera semana en la academia no estaba siendo tan mala. Las clases se me estaban dando bastante bien. Sólo tuve un pequeño incidente con las barras cuando me puse a colocarlas. Sin darme cuenta, alguien me llamo y al girarme...le termine dando a una compañera en las piernas y al girarme, le di al profesor por el otro lado. Desde entonces, me decían que no me preocupaba, que ya ponían ellos las barras. Menos mal que no provocaba verdaderos altercados mientras bailaba, si no que todo el mundo me felicitaba.

Además, no podía olvidarme de que estaba dando clases a Edward y la cosa no iba tan mal. Sabia bastante, demasiado para lo que había demostrado, pero le faltaba sentir realmente la música y todo fluiría.

Un día llegue al aula y allí estaba Edward, bailando con muchísima fuerza como si estuviera enfadado.

No llevaba la ropa para bailar conmigo, pero tampoco me importaba. Se le veía triste y enfadado.

Me acerque tras dejar mis cosas en el suelo.

-Edward, Edward.-dije gritando y cuando me iba a acercar a quitar la música, él cogió mi brazo y se puso a bailar conmigo.

No pude hacer nada para que me soltara, empezó a bailar conmigo su estilo. Demasiado pegados, tocando nuestros cuerpos. Al final no se que hizo Edward conmigo, pero termine tumbada en el suelo y el conmigo encima. Termino la música, pero nuestras respiraciones comenzaron una nueva, se quedo mirando mi cara, mis ojos y sus mano en mi cintura. Yo no sabia que hacer, el estaba ahí, sin inmutarse, sudado encima de mi, muy cerca de mi cara. Pero ese momento termino, por que su prima Rosalie entro en el aula.

-Edward.-dijo parándose al vernos, pero este se levanto rápidamente tras la llamada de su prima,- Tenemos que hablar.

-Si claro, vamos.-dijo cogiendo sus cosas y sin mirarme, se iba a ir, pero a mi me daba igual que le pasara, no iba a perder mi tiempo porque el quisiera.

-Oye, no se donde iras, pero te quiero aquí en 15 minutos.-dije levantándome del suelo y mirándole muy serio.

-No me da la gana.-dijo saliendo del aula

No me lo podía creer, me había dejado ahí plantada. Aquello me enfureció, por lo que aquella iba a ser su última clase conmigo

Si de verdad quería ser mejor en clásico, conmigo no se jugaba. Yo era muy disciplinada y no me gustaba que jugaran con el baile, ya que era mi vida y no permitiría la actitud de Edward.

No iba a desperdiciar la tarde, así que me puse a bailar, pero deje el clásico para otro momento. Necesitaba olvidarme de muchas cosas y bailar con fuerza. Me puse la musica en remix de una de mis canciones favoritas, FAME. watch?v=H8Zux512 ... re=related

Me quite las puntas y me puse a bailar con todas la fuerzas posible, olvidándome del mal momento que había pasado con Edward. El estaba enfadado por alguna razón y por su culpa, ahora lo estaba yo. Odiaba su arrogancia y su carácter de ganador, como si fuera perfecto en todo. Además de su belleza, como la de un gris griego, tenia que bailar bien. ¡Condenada genética! ¡Porque unos tantos y otros tampoco!

No me quejaba de como era. Bonita cara, con unos profundos ojos color chocolate, que según los chicos con los que había estado, uno se podía perder en ellos. Una tez pálida, un buen cuerpo, sobre todo unas buenas piernas después de tantos años de baile. No me quejaba..pero él y su prima eran increíblemente bellos. Y el chico que los acompañaba también. No me quejaba de mi, y tampoco de mis mejores amigos, Alice y Jasper, también dos personas premiadas con una buena genética.

¿Porque estaba pensando esto? Cuando termino la música, termine rendida en el suelo, de tanto moverme.

Decidí irme porque no quería cruzarme con la cara del Dios griego. ¿Dios griego?Definitivamente me estaba volviendo loca.

Esa noche, cuando llegue a casa, Alice estaba esperándome vestida con ropa para salir de fiesta. Vi que no estaba Jasper, así que planeaba una salida solo de chicas. Aquella idea me gusto y fui corriendo a cambiarme.

Alice me dijo que nos íbamos a un club cubano que había en Seattle y donde realmente podríamos bailar salsa, por lo que me puse un vestido naranja con bastante vuelo, para poder bailar un poco de salsa, que realmente no se me daba conjunte el atuendo con un abrigo, ya que hacia frío, pero dentro del club, entre las copas de más que nos tomaríamos y el calor de los cuerpos bailando salsa, no iba a necesitar nada más.

Sabía que esa noche iba a ser grandiosa y sobre todo cuando llegamos allí y me quede impactada por el ambiente y por muchas mas cosas. Sin duda alguna, mi próximo viaje sería a Cuba y disfrutar de todo aquello.

-Venga, Bella linda.-me dijo Alice intentando poner acento cubano.- Vamos a por una buena copa Cubana. ¿Te apetece un mojito?

-Por supuesto.-dije cogiendo su brazo y dirigiéndonos hacia la barra.

Pedimos dos mojitos, que estaban muy buenos y cuando nos dirigimos a la pista de baile, no me lo podía creer. Me quede parada e hiperventilando y gracias a Alice que previó mi movimiento y cogió mi vaso antes de que se me cayera.

-¿Qué pasa?¿Demasiado ritmo para mi cuerpo?

-Esto...no...puede...ser...posible

-Bella, no te alarmes, es Cuba, allí bailan así.

-No lo digo por eso.-volvi a coger el mojito y me lo bebí de un trago. Esto no iba a quedar así. Yo sabia bailar salsa y lo iba a demostrar hasta al más incrédulo.