Repito que soy del grupo de autores dementes que tienen mil ideas en la cabeza y quieren desarrollarlas todas a la vez. Aquí les tengo el prefacio de otra historia que tengo en mente hace tiempo. Ojalá les guste. ¡Avisan eh!
Hablaban rápidamente, tanto que ni siquiera yo, vampiro, pude entender qué decían. Las dos altas figuras estaban frente a frente en medio del claro que semanas atrás le enseñé a Bella. Hablaban tan rápido que no podía saber qué idioma usaban. Ambos vestían con largas túnicas tan blancas que resplandecían sobre otras menos brillantes y gruesas pero igualmente blancas. Tenían el cabello rubio platinado, algo más claro que Carlisle, liso y brillante hasta la cintura. Ambos eran extremadamente pálidos, casi más que un vampiro. Los ojos del…hombre se veían de un azul profundo y claro. No podía leer la mente de ninguno de los dos. El hombre me sacó de mi ensoñación al hablar con voz grave y firme.
- Tendrás que hacerlo, Acalia. No tienes opción – dijo con una voz serena y persuasiva.
- No tienes que decirme qué hacer, Azariel – replicó ella con voz suave y musical, pero firme a la vez -. Sé cuál es mi lugar aquí.
- Eso espero, el tiempo se acerca.
- Confía en mí. Sé lo que hago.
- No se nota, hermana. Tú…quieres a esos Cullen, no creo que te atrevas a desobedecer a los Maestros y dejarlos vivir – sentí a mi familia pegar un respingo a mi lado.
- Acabaré con los Cullen, hermano – susurró ella -. Lo haré cuando llegue el momento. Mientras, déjame disfrutar de mi primera vida humana en siglos.
¿Qué eran estas criaturas? No parecían vampiros, y desde luego no eran humanos ni licántropos. Debían ser increíblemente poderosos como para que ella pudiera acabar con todos nosotros. Los seres volvieron a hablar a toda velocidad, haciendo que nos perdiéramos parte de la conversación.
- Será fácil – replicó ella, volviendo a hablar a velocidad…normal.
- Ya lo creo – desde donde estábamos pudimos ver fácilmente la sonrisita de suficiencia del hombre -. Fue fácil acabar con todos esos vampiros inútiles.
- Kenneth estará furioso cuando volvamos.
- Bueno… él se condenó. Nadie le dijo que se metiera contigo. Sabía que lo ibas a castigar por insultarte, Acalia. Fue ingenioso eso de impedirles salir a la luz del sol y torturarlos con la sed de sangre – ella soltó una risita en respuesta.
Definitivamente esto asustaba. Por lo que entendía, estos seres eran increíblemente poderosos, inmortales como nosotros, podían encarnar en un humano y nos habían transformado en lo que éramos… hijos de la noche.
Aunque al parecer era la tal Acalia de quien debíamos cuidarnos y mantenernos lejos de ella… pero nosotros no sabíamos qué tan cerca nuestro estaba esa criatura…qué tan hondo había calado en nuestra rutina.
¿Quiénes son Azariel y Acalia? Más bien dicho... ¿qué son? El título lo dice, pero claramente no son Arcángeles como los conocemos (esos tipos alados que luchan contra el demonio para salvar al mundo). Como dice Edward, la poderosa Acalia está infiltrada en sus vidas de una forma peligrosa para ellos.
Reviews porfaaaaaa. La verdad, solo quiero que me digan si les parece... interesante.
La loca de Ayla se despide desde sus extraña nave espacial de la imaginación.