Disclaimer: APPLIED.
Advertencias: OOC. AU. Es mi fic, hago lo que me pegue con él. Hace unas diez palabras dije que era "OOC, AU" so, si quiero que Link use tutu mientras vive en China, lo hará ._. No acepto comentarios como "No puedes hacer eso D: no es su personalidad, blah, blah, blah". Si no te gusta, no lo leas, debes saber que esto se escribe para gente a quien le agrade :3. Parejas a mi gusto y parecer en un futuro, si babe, habrá amor; para prevenir y no lamentar, de una vez: Reina el ZeLink, rulea el MidZant. .
Large Summary: En un Hyrule oscuro, gris, triste y desolado reina una malvada princesa guerrera. Cansados de este monárquico reinado y de la vil manera de manejar las cosas de su gobernante, un grupo de hylians se embarcarán en una aventura para detener a esta grotesca y misteriosa muchachita. El jefe de fuerzas, Ganondorf; el segundo mando, Midna; el jefe de armamento, Link; la recién reclutada, Zelda y otros personajes que ya conocemos en una lucha contra la líder más sanguinaria de todos los tiempos. Pero, ¿Qué ocurre cuando el peligro está entre los guerreros? La princesa podría estar donde quiera, podría ser cualquiera: Killer Queen.
Killer Queen
Capítulo I
Introduction matters, even if you don´t believe it
By: dArmiitHa
Observaba con cierta tristeza su alrededor; sabía que tenía trabajo que hacer, pero, realmente no tenía ganas de nada. Sólo de pensar…Y eso no era bueno.
Miró de soslayo la larguirucha y delgada espada de plata extendida sobre su mesa, con esas elegantes incrustaciones de piedras preciosas en la empuñadura y ese grabado tan significativo en la misma hoja; astillada y maltratada de manera muy notoria. La tomó con cuidado y la analizó desde todos los ángulos que pudo, dándole vueltas y moviendo la cabeza; emitiendo quejidos a cada mirada. Al final optó por ponerla de vuelta en el lugar, dónde estaba inicialmente. Suspiró y negó con la cabeza, pensando en que sería bastante laborioso repararla; al dueño con seguridad le iba a salir un precio caro.
Ese no muy empeñoso intento de hacer su trabajo quedó en eso, un intento; y no se trataba de la única arma que tendría que reparar. Se sacudió sus ropas color café y beige, se acomodó la espada que colgaba en su cintura.
De nuevo vagaba mirando por la ventana, apoyado en el marco, viendo pasar el cielo grisáceo tan característico de Hyrule. ¿Desde cuándo el cielo era así? ¿Desde cuándo Hyrule era tan triste?
A, sí. Eso.
Frunció el ceño y rechinó los dientes de sólo pensarlo. De sólo pensarla. El estomago se le revolvió y sintió como si le apretaran el corazón. Sintió el coraje puro recorrerle, la impotencia le dio un amargo sabor de boca.
—Te ves tan tonto cuando piensas, hmp, eso es curioso. —Escuchó una socarrona voz. No tenía que voltearse para saber de quién se trataba. —Ya que te ves tonto todo el tiempo. ¿Será que la vida no te quiere o algo por el estilo?
—Hola, Midna. —Respondió con poco entusiasmo, sin dejar de mirar el ambiente por la ventana. Midna soltó una risilla traviesa, de esas que solía emitir.
—Neh, que amargado. —Se quejó al ver la reacción poco amistosa del chico, cruzándose de brazos. — ¿Tendrías la decencia de voltear la cara cuando estoy hablando contigo?, gracias.
Otro suspiro escapó de los labios del rubio de ojos azulados. Despegó los brazos de donde los tenía puestos y se puso derecho; comenzó a girar su cuerpo perezosamente hasta encarar a la muchacha. Estaba muy analítico ese día, ya que tan pronto tuvo la oportunidad pasó sus ojos sobre toda Midna, como un escáner. Nada fuera de lo común, su cabello pelirrojo recogido en una coleta y bastante alborotado—El cual, a su parecer, era tan largo y vasto que no le dejaba entender como el delgado cuerpecillo de la chica lo sostenía sin irse para atrás—, su tez blanca a un nivel extremo, sus ojos rojizos y esa sonrisa ladina y pícara tan característica de ella, con un colmillo sobresaliendo por un lado; vistiendo una capa negra con un montón de símbolos extraños de colores grises, llegándole ésta hasta mitad de la pantorrilla; descalza.
— ¿Feliz? —Habló después de un rato de silencio. Midna frunció el seño y enchuecó los labios.
—Cómprate una vida, tarado.
—Vístete bien.
—Y dime, Link. ¿Qué hacías? —O le había ignorado o siquiera había puesto atención a lo que había dicho. No quería discutir, así que sólo respondió.
—Um, descansaba un rato. —Se rascó la cabeza, lanzando un bostezo. —Pensaba…
— ¿En qué? —Le cortó la pelirroja. Él la miró mal.
—No es tu asunto.
— ¿Pensabas en nuestra querida princesa? —Cuestionó, burlona. Link la miró asesinamente. —Eso pensé…Si te unieras al grupo, tal vez…
— ¿Cuánto tiempo más vas a tratar de convencerme de unirme a eso? —Ahora fue el turno de cortarle de Link. Miró divertido a la muchacha, sin divertirse realmente. —Creí que ya te había dejado en claro que no lo haría. No me uno a planes sin futuro.
— ¡Eso es porque eres cobarde!—Gruñó ella. Link lanzó otro bostezo y le dio la espalda nuevamente. —No es un plan sin futuro, es la salvación de Hyrule…
—Si yo soy cobarde, tu eres débil…—Canturreó Link, restando importancia al asunto con un ademán de mano.
— ¡No cambies el tema! —Al parecer, había alterado un poco a la hylian. —Y nada tiene que ver tu cobardía con que sea débil, imbécil. No-soy-débil. —Deletreó.
—Si no fueras débil, no me necesitarías, ni me llorarías tanto. —Ahora a él le tocaba mostrar esa sonrisa socarrona, seguramente Midna lo estaba odiando en esos momentos. —Podrías hacer las cosas por tu cuenta sin tener que pedírselas a otros.
—Si te estoy pidiendo ayuda, te lo prometo que no es por gusto. —Habló bastante seria; condición que había tomado poco a poco a lo largo de la charla. —Es porque pienso que tienes una habilidad que no voy a encontrar en ningún otro lado. —Se recargó en la pared más cercana y soltó un suspiro derrotado. Se dejó resbalar por ella. —Quizá tengas razón…Quizá no sea tan fuerte como presumo, o como me gustaría. —Desvió la mirada, decepcionada de sí misma. Se notaba su molestia al hablar —Eso se demuestra, ya que no puedo derrotar a Kesya sola. —Y salía el gato. Link frunció el seño, no quería escuchar nada acerca de esa persona. No quería escuchar ni la más maldita y mínima referencia. —Pensé que por tratarse de ella lo considerarías…
—Mencionándola no lograrás conmoverme, ni que me una, ni que mi corazón arda dramáticamente en ira y vaya contigo, ni nada de lo que tu cabecita pueda imaginarse. Fue un buen plan mientras te duró. —Y acabó el drama de la chica. Midna se arrancó a carcajadas, sin poderlo evitar. Link la miró con rencor.
—Diablos, eres muy astuto para mí. —Farfulló, aún entre risas. —D-debes admitirlo, casi te engañé. —Y sus carcajadas no paraban.
El sonrió ligeramente. —Te conozco desde hace mucho como para que logres engañarme con algo así, ya debes inventarte trucos nuevos. —Se acercó a la pared y se resbaló a un lado de ella, despeinándola con ternura.
—Eh, eh. Odio que hagas eso. —Se quejó, tratando de alejar al chico de su bonche enorme de pelo. — ¡Basta!
Link rió divertido. Miró la hora, poco interesado. Dejó de despeinar a la quejosa muchacha. —Debo adelantar los trabajos, será mejor que te vayas retirando. —Le plantó un dulce beso en la mejilla y se levantó, dirigiéndose a un pequeño taller. Un montón de espadas, escudos, martillos e inclusive una chimenea reposaban allí, esperando a ser usados.
—Ah, vamos. —Midna se acercó a él, insistente. —Tienes que unirte.
— ¿Nunca aceptas un no por respuesta?
—Es una de mis cualidades. —Presumió, altanera. Link se puso unos guantes de cuero y tomó una espada, poniéndola al fuego. La chica gruñó; que complicado era convencerlo.
Después de unos segundos se ver a Link ablandar la espada, se le ocurrió una brillante idea, simplemente brillante. O al menos eso pensaba ella. Una sonrisa traviesa le surcó el rostro.
—Me siento acosado…—Comentó Link, notando la retorcida sonrisa de Midna, la cual lo miró fijamente. Un escalofrío le recorrió la espalda. — Emm… ¿Qué?
—Juguemos un juego. —Dijo alzando la voz, enérgica. Antes de que el hylian pudiese quejarse, volvió a hablar. — ¡Cartas!
— Diablos, ¿Cuál es tu…?
—Si tú ganas, prometo dejar de molestarte con este asunto. —Al hylian se le iluminaron los ojos, el sólo pensar que Midna dejaría de atosigarlo con eso… ¡ERA GRANDIOSO! —Pero…—Y allí iba lo obvio. —Si yo gano, tendrás que venir conmigo, sin reclamos…
—Sabes que nadie ha podido ganarme en años, ¿verdad? —Sonrió, orgulloso. Tenía la cosa ganada.
—De nada me cuesta intentar, además, ¿aceptarías algún otro juego, con lo amargado que eres? —Resopló. Link aprobó su teoría con la cabeza, con una sonrisa de oreja a oreja. —Entones… ¿Trato?...No hay marcha atrás después de firmarlo. —Advirtió, tendiéndole la mano. Link se miró pensativo y confundido.
—No lo sé…
—Yo sólo te doy una manera fácil de librarte de mí. Y a mi un intento de tener lo que quiero. Tú decides.
No terminaba de decidirse, miraba la mano extendida de Midna, dudoso. Si, él era el mejor en cartas, nadie podía ganarle en toda la maldita frontera. Se tomó unos segundos más para pensarlo. Midna no podía hacer nada contra él…Él conocía sus trampas. Estampó su mano contra la de Midna, sonriendo confianzudo; sellando el trato. Tenía el juego ganado.
n.n
Estúpido desafío…
Estúpido orgullo del orto…
¡Estúpida Midna del demonio!
El joven Link se encontraba tirado en las afueras de Lake Hylia, o lo que eso solía ser. Ahora más bien era conocido como algo así: "El charco oloroso que solía ser el paraíso Zora". Porque al parecer en esto se había convertido aquel hermoso lugar, justo después del cambio de gobierno.
Esperaba con la frustración a flor de piel, recordando como hace unas semanas había perdido patéticamente cierto juego de cartas muy importante, tal vez el más importante de su vida. Ella había hecho trampa, estaba seguro. ¡Nadie le ganaba en eso, maldita sea!
Bueno, lo hecho estaba hecho; y por poco que le gustase, él era un hombre de palabra…Debía cumplir sus tratos, sin excusa…Aunque fuese lo menos que quisiera en el mundo.
No tuvo que esperar mucho más para ver un par de figuras a lo lejos; debían ser las personas reclutadas por Midna, serían alrededor de unas mmm... ¿Setenta? Estaba a punto de conocerlas.
La miró a lo lejos, con una sonrisa ladina. Le alegraba esa Midna tan luchadora, tan servicial. Aunque, a su gusto y parecer, bastante idiota. Probablemente se estarán preguntando algo como: "Pero, ¿que carajo ocurrió con Hyrule? ¿Por qué tanto drama?". Conforme la muchacha acortaba distancia, él recordaba las razones por las cuales Midna era como era, las razones por las cuales todos estaban como estaban.
Un otoño ventoso, hace aproximadamente unos dos años. Link podía recordarlo con claridad…La muerte del Rey de Hyrule había sido anunciada en la madrugada, el reino estaba en pánico. Sin un líder, sin nadie. La situación era horrorosa. La producción, las ventas, los robos; todo Hyrule se detuvo en unas horas. Sin rey no había mundo, sin rey no había orden. Debían hacer algo al respecto.
El líder, la cabeza, el alto del pueblo: estaba muerto. Al parecer su salud se había mantenido en un estado degenerativo desde hace meses, hasta que el anciano rey no pudo más con el peso de sus enfermedades. Todo fue rápido, nadie lo previó. Nadie lo esperaba.
Necesitaban un nuevo líder, un protector de Hyrule. Los altos cargos buscaron soluciones, debían arreglar el asunto Ipso facto. Y allí fue cuando la luz brilló…Cuando una "solución" iluminó los nublados cielos de Hyrule. Allí fue cuando pensaron en la persona más cercana al rey: Su hija. La princesa Kesya.
Grave error.
Kesya…Una misteriosa jovencita de catorce años de edad. Siempre oculta por su cariñoso padre, resguardada en un castillo. Extrañamente vista en eventos sociales, inclusive en los importantes festivales del pueblo. Pocas personas habían tenido el privilegio de ver su rostro. Se rumoreaba que era una muchachita propia e inteligente; con una habilidad impresionante en la batalla. Callada, prudente, oportuna. Inclusive toda una belleza. Indudablemente toda una princesa digna y derecha, quizá poco experimentada, pero, ¿Qué más tenían?
Al final se aprobó la idea del consejo, el pueblo estuvo de acuerdo—En un principio. —. Ella aceptó el cargo…Y allí comenzó la pesadilla.
A los pocos días de hecha la ceremonia de coronación, los pueblos fueron acorralados por montones de soldados reales. Los nobles campesinos, vendedores, cantineros, granjeros, empresarios y personas de toda clase, color y nivel social fueron arrancadas de sus familias, llevadas a las minas y al reclutamiento de guerra de Hyrule. Los recursos naturales comenzaron a ser explotados, las granjas pasaron de tener un propietario a pertenecer a la Familia Real. Miles quedaron sin trabajo…
Pero esto fue sólo el comienzo. Poco satisfecha, la ambiciosa gobernante decidió declarar guerra a son de conquista a otras razas. Ya no se trataba sólo de los hylians y humanos; ahora también quería poseer a gorons y zoras; kokiris y gerudas. Y así, el ejercito hyliano atacó sin piedad otros dominios. Las órdenes de la reina eran absolutas. Rodaron cabezas, se destruyeron imperios.
Al final, ella terminaba poseyéndolo todo. La mayoría de las razas fueron finalmente sometidas...Tomando a los no hylianos para puestos bajos; como servidumbre o mineros; pescadores si contaban con suerte. Esclavos…Hyrule estaba acabado.
Los salarios bajaron, los impuestos subieron y se implementaron un montón de leyes nuevas; todas relacionadas con bajar la cabeza y obedecer a la reina, servir sin respingar. Si estabas de acuerdo vivías difícilmente, si no, simplemente no lo hacías…
Y allí era donde entraba su eufórica amiga, allí era donde Midna, una aldeana no muy común, hacía su aparición. Midna siempre había sido una persona muy decidida, con personalidad. No sabía de donde veía ni a donde iba; simplemente sabía que era una amiga y una para toda la vida.
Harta del monárquico gobernado y de la vil manera de manejar las cosas de su gobernante, Midna, junto con su manada de hylians—como él solía llamarlos para atosigarle—, eran quienes estaban dispuestos a dar la cara por sus tierras y a terminar con tanta dictadura. Atacar el problema de raíz. Terminar con la "princesa" Kesya.
Y en ese embrollo tan grande era en lo que se había metido…
—Creía que tendría que ir por ti a tu casa. —Se burló la pelirroja, mirándolo complacida. El resto de las personas, a diferencia de ella y alguien a quien no le prestó mucha atención, se habían quedado descansando más atrás.
—Supongo que es lindo que no tengas que hacerlo…—Le respondió, mirándola mal. Podía percibir cómo Midna se burlaba de la situación en el fondo.
—Tengo que presentarte a alguien muy importante. —Habló nuevamente, él continuó prestándole atención. Guió su mano a su derecha, donde se encontraba un hombre. Alto—demasiado para su gusto—, fornido, moreno, pelirrojo. Con una cara evidente de pocos amigos. Cruzado de brazos, mirándolo como si se tratase de una alimaña—eso no le agradó—. —Enano, el es Ganondorf. —Dijo finalmente Midna. Link miró con un poco de sorpresa al escuchar su nombre. —El antiguo Rey de las gerudo, nuestro jefe de operación….
— ¿¡Ganondorf! —Le cortó instantáneamente el muchacho, mirando al tipo con incredulidad. Tomó el brazo de la muchacha y la atrajo hacia él, ella se quejó. —Creí que tú eras la líder de operación. Nunca acepté trabajar con éste tipo…
— ¿Cuál es tu problema? —Gruñó Midna, zafándose de su agarre. —Jamás dije que fuese la líder de operación; aunque fui de las primeras en esto, Ganon lo comenzó.
—Así es…—Afirmó el hombre, sonriendo perversamente. A Link le recorrió un escalofrío. —Perdonen mi intromisión, no pude evitar escuchar a tan escandalosos muchachitos. —Hablaba muy propiamente, claro, se trataba de un ex gobernante. — ¿Hay algo que le moleste de mi, joven Link? —Y de nuevo esa sonrisa tan curiosamente emisora de maldad.
—Si debo ser sincero, así es…—Dijo serio y encarándolo, al parecer al moreno no le gustó eso. —Usted y su pueblo solían robar y atacar al nuestro, no entiendo porque debería…
Y una sonora carcajada escapó de la boca del sujeto. ¿Cómo es que alguien normal podía transmitir tanta maldad con sólo reír? —Joven, debería saber que esto no lo hago por bien de Hyrule…—Confesó. —Se trata de mero bien propio y de mi raza…Hasta usted debe admitir que para casos desesperados, medidas desesperadas.
— ¿Entonces está diciendo que es un desesperado? —Cortó Link. Midna le miró con sorpresa. Ganondorf inmediatamente se puso serio y le miró con desagrado.
— ¿Estás tratando de retarme, mocoso?
Y una pelea fue evidente. Link desenvainó su espada, con ese semblante serio que no se le quitaba del rostro. Ganondorf hizo lo mismo; ambas armas se mostraron gloriosas y preparadas para batallar.
— ¡No les he traído aquí para estas niñerías! —Gritó Midna a todo pulmón. Ambos quedaron estáticos, viéndose el uno al otro. —Estamos en una mala situación, nos mandan a matar. ¿Quieren empeorarla matándose entre ustedes? —Y ella, para su infortunio, tenía razón.
Con el orgullo hiriéndole Link devolvió su espada a su lugar, al igual que el ex Rey gerudo. Sin embargo, las miradas retadoras no se detuvieron. Ganondorf giró el rostro y caminó en dirección a las personas que se habían detenido atrás, dando por terminado aquel duelo.
—Creo que le agradas. —Mencionó la chica con sarcasmo, despeinando a Link. — ¿Porqué esa actitud, imbécil?
—No lo entenderías…—Midna lo abrazó, tumbándolo al suelo. — ¡Oye!
—Es hora de presentarte a los demás. —La chica se levantó entre risas y le ayudó a hacerlo. Lo jaloneó de la mano hasta llevarlo con el grupo.
Así pasaron unos días. Él comenzaba a conocer gente nueva, aunque la mayoría se tratase de habitantes de Gerudo´s Valley. También había algunos humanos, hylians, gorons, zoras e inclusive kokiris. Se reunían en un campo de entrenamiento; en un rincón al parecer no muy transitado del Lake Hylia. Había gente de todas disciplinas. Desde curanderas, cocineros y recolectores hasta expertos en explosivos, crianza de bestias y, por supuesto, quienes manejaban armas. Personas que él, Link, se encargaba de adiestrar y preparar para la batalla.
—Creo que deberías sostenerlo de esta manera. —Le decía a la pequeña Malon, acomodándole el arco. La muchachita tenía experiencia, pero seguía faltándole práctica.
—Um, eres muy estricto. —Se quejó. Link rió.
—No me gustaría que fallaras a tus objetivos por errores tan pequeños. Anda, inténtalo así. —Ella asintió, sonriente. Adoptó la posición indicada y dio en el blanco; para después mirar a Link, emocionada. —Ves, ¿Qué te dije?
—Bien, ganaste esta vez. —Le plantó un beso en la mejilla; Link enrojeció y rió nervioso. —Te prometo que no fallaré nada. —Le mostró una tierna sonrisilla.
—Eso espero…
— ¡Tarado! —Esa era la voz de Midna. Link se giró para verla. —Esta noche vamos a la cantina del pueblo, ¿vienes?
— ¿Estás loca? No tenemos tiempo para el alcohol. —Le regañó. —Además, allí está lleno de guardias reales.
—Si están, normalmente están muy ebrios como para prestar atención. —Comentó la chica. Link no pudo evitar farfullar algo como "al parecer sabes mucho de esos lugares". Midna le miró mal. —Además, no vamos a beber. Necesitamos reclutar más gente, ya sabes. Quizá tú puedas ayudar.
—Umm…Si ese es el caso, supongo que no está mal. —Estiró sus brazos. —Será mejor apresurarnos, se hace tarde y nos agarrará la noche de camino.
—Se lo diré a Ganon. —Sonrió de oreja a oreja y salió se alejó corriendo.
—Aprovechar lugares llenos de hombres borrachos…Que astutos. —No pudo evitar comentar para sí el joven, observando como Midna se alejaba. Malon soltó una tímida risita ante el comentario.
n.n
Las noches reinaban y pocos transitaban por las oscuras calles de Hyrule Castle Town. Ellos iban protegidos por sus capuchas, ya que el notorio rey gerudo y la fastidiosa Midna no tenían muy buena fama por esos lares. No podían arrastrar a todos los rebeldes allí, así que sólo se optó por llevar unos cuantos representantes; eran siete a lo mucho, no podían provocar escándalos. Todo debía ser minucioso y precavido…Como si nunca hubiesen estado allí.
A diferencia de las pasivas calles por las que habían estado vagando—cuál entes explorando la oscuridad—, llegaron a un lugar que a poca distancia podía escucharse estruendoso y animado.
"Telma´s Bar" podía leerse en un gran letrero, el cual colgaba a un lado de la puerta. Uno de los pocos sitios no clausurados por la tirana princesa; quien sabe que habría hecho la mordaz Telma para librarse de aquella clausura.
Entraron sin menor cuidado, todos estarían muy ocupados en sus asuntos como para prestarle atención a un grupo de encapuchados. La música de acordeón; los hombres—y mujeres— brindando y gritando a todo pulmón; las carcajadas con un aire ebrio de las personas que estaban allí. Todo el ambiente de un centro de diversión nocturno.
Midna se acercó apresuradamente a la barra y saludo enérgica al mesero, el cual se dirigió de inmediato a llamar a la propietaria del lugar. A los pocos segundos la mujer de grandes dimensiones y cabellos rojizos salió quejándose, al parecer no quería ser molestada. Se tardó unos segundos en reconocer a la encapuchada hylian y después la recibió con un cálido abrazo; abalanzándose con preguntas.
— ¿Te doy lo de siempre, cariño? —Le expresó, guiñándole el ojo. Midna dejó escapar una risilla.
—Esto…—Se mordió el labio inferior, notoriamente tentada. Después negó con la cabeza, como suprimiéndose a sí misma. —Ésta vez no, Telma. He venido para algo más.
— ¿Ah sí? —Cuestionó, curiosa. — ¿De qué se trata? —Midna se acercó y comenzó a susurrarle al oído. Poco a poco una sonrisa se iba ensanchando en el rostro de la cantinera. — ¡Por supuesto que sí, cariño! Por la derrota de esa mocosa mimada, lo que sea. —Y de nuevo le guiñó el ojo.
— ¿Segura que no hay guardia peligrosa? —Espetó la chica.
—Nah, ya me encargue de ellos desde hace rato. —La mujer señaló con el pulgar una mesa del rincón; donde unos hombres uniformados conocidos como la guardia Real de Hyrule reían; con aliento alcohólico escapándose amenamente de sus bocas y caminando a trompicones. —Todo lo que hagan, digan o rompan esta noche; no será penado en este bar.
—Gracias. —Dijo Midna, para después hacerle un ademán a sus camaradas de que se acercaran. Estos obedecieron.
—Hola, lindo. —Saludó pícaramente Telma a ver al moreno y fornido hombre que se aproximaba. Ganon sonrió nervioso y trató de ignorarle.
De un momento a otro Midna ya había derrumbado las jarras de una de las mesas, dejando a los hombres que yacían en está medio atontados y confundidos. Llamó la atención de la mayoría de los presentes en el lugar.
—Hylian, Zora, cualquier raza existente en éste bar. —Comenzó a todo pulmón la muchacha, asegurándose de ser escuchada. —No soy muy buena dando discursos, realmente no me interesa serlo. Pero he venido a decirte a ti. —Señaló a uno de los sujetos que se encontraban cerca, él le miró aún más confundido. —He venido a preguntarte… ¿Te gusta el lugar dónde estás viviendo? ¿No te has cansado de éste "Hyrule" tan ruin? —Habló con el mismo volumen de voz de antes, haciendo comillas con las manos al mencionar el nombre de su reino. Muchos parecieron estar de acuerdo, compartiendo miradas. Murmurando algunas cosas. — ¿Nadie recuerda la calidez del antiguo Hyrule? ¿Nadie anhela la libertad de está replica barata de lo que nuestro amado Hyrule solía ser?
Poco a poco la gente comenzaba a animarse. Al parecer Midna les estaba conmoviendo, indignando. Algo hacía con los sujetos que parecían tan inspirados y guerreros. Link movió la cabeza de lado a lado; ella sí que sabía manipular a los demás. El discurso tomaba calor y Midna cada vez se encargaba de gritonear más fuerte.
—…Por eso, hoy, amigo mío. —La pelirroja se tomó la libertad de atrapar entre sus manos una jarra ajena y darle un tremendo sorbo. —Yo, una hylian común y corriente, te invito a unirte a las personas que estamos hartas de todo esto. Que necesitamos gente valiente…—Los ojos de muchos brillaban con la esperanza, con el entendimiento. — ¡A las personas que queremos derrotarla! ¡A quienes van a erradicar a la tirana, Kesya! —Y un silencio sepulcral se hizo presente. Muchos le miraron, atónitos. Nadie se atrevió a mencionar palabra…No ante esa propuesta tan atrevida…No ante el nombre prohibido. —Ustedes deciden…Vivir en el temor, o hacer algo por sacar a Hyrule del agujero…—Y la muchacha bajó de la mesa, pasando entre las miradas hasta llegar con sus acompañantes.
Podían escuchar a la gente murmurar, discutir tímidamente lo propuesto.
—Vaya…Parece que todos se han echado para atrás. —Comentó Link, con un aire de decepción. Realmente la palabrería de Midna le supo a victoria en un principio.
—Es por gente cobarde como ésta que Hyrule no se ha librado de esa maldita…—Mencionó un rencoroso Ganondorf, mirando con desprecio a los que yacían en el bar. —Los hylianos son patéticos, no hay verdaderas almas guerreras en ellos…Por esto es que son gobernados por la tiranía….
Fue inevitable posar su mano en el mango de su espada. Ese tipo REALMENTE le sacaba de quicio. Estaba a punto de decir una palabra para contrastar al enorme encapuchado a su lado; Link no dejaría que nadie hablase mal de su raza. Pero una voz irregular le calló de inmediato.
— ¡Yo me uniré a la lucha! —Exclamó aquella suave voz femenina, hasta un punto chillona. Las miradas se posaron sobre una damita de aproximadamente dieciséis o diecisiete años de edad, la cual alzaba una botella, decidida. Su cabello dorado era largo, liso y estaba totalmente suelto, se le notaba despeinada. Era delgada y contaba con rasgos finos en el rostro, su tez era blanca. Un par de chapitas rojas adornaban sus mejillas; probablemente debido a la cantidad de alcohol que había ingerido— ¡Vamos por todo, hylians!
Muchos parecieron sorprenderse ante la declaración de tan joven muchachita. Inclusive se mostró la indignación en los rostros de muchos hombres, avergonzados de que una mujer joven fuese la primera en entrar a la batalla. Una gran cantidad de personas comenzaron a levantarse de sus asientos ya pedir instrucciones, tantos que no podían ser bien controlados.
—Por favor, hagan cuatro filas. ¡Cuatro filas! —Exigía Midna, feliz y a la vez un poco estresada por tanta gente hablando y moviéndose. —Una con el grandote, otra conmigo, otra con el rubio cara de idiota y una más con la castaña de cabello corto. ¡Rápido, rápido!
Poco a poco lograron poner cierto orden entre las personas. Se encargaron de preguntar si pertenecían a una familia, de asegurarse no estaban completamente ebrios o si realmente estaban dispuestos a aceptar tal desafío. Muchos se echaron para atrás, por supuesto. Pero otros, como valientes y bravas que eran, definitivamente entraron a la batalla.
—Eh, eh. Aquí tengo un caso muy…Especial. —Les llamó Ganondorf, rechinando los dientes. La joven de antes se encontraba abrazada a su cintura, con el rostro recargado en su bien formado abdomen. —Y muy insistente. —Pareciera que el rey gerudo estuviese a dos segundos de golpear a la chica.
—Nii-chan, tu estomago es muy duro. —Habló la muchacha, la cual estaba bastante bebida. Aquella que había alborotado a todo el gallinero. —Perdona en haber tardado en llegar aquí, pero la gente se movía mucho y no me dejaba pasar. Hasta tuve que hacer una fila. —Se quejaba, haciendo pucheros curiosos.
—Quítenmela de encima…Ahora—Gruñó el moreno pelirrojo, mirando asesinamente a Midna y Link, los cuales apenas podían contener la carcajada.
—Etto…Pero Ganon, ella quiere abrazarte…—Exclamó una divertida Midna, disfrutando al máximo de la escena. Y ni se diga de Link, el cual se sostuvo la mano en la boca con más firmeza al escuchar lo dicho por Midna. A ese paso, tarde o temprano explotaría en carcajadas.
—Sí, sí. Quiero abrazarte por siempre, nii-chan. —Exclamó la chica, con un rostro tierno plasmado. Ganondorf rechinó más fuertemente los dientes y Midna cayó K.O. al suelo.
—Creo…Que tú no estás en condiciones para decidir entrar a una guerra…—Espetó Ganon, alejándola un poco de él. Ella hizo un gesto de enfado.
—Sí lo estoy. —Mencionó, a la vez que inflaba las mejillas. Dio un giro repentino, encarando a Link. —Díselo, Oni-san.
El joven hylian no pudo evitar sorprenderse ante tal suceso. Ahora Ganondorf sostenía una sonrisa burlona, mirándole fijamente.
—Karma, karma everywhere…—Canturreó Midna, esperando al parecer ansiosa la respuesta de Link.
—Oni-san…—Insistió la chica de cabellos dorados y hermosos ojos azules. —Díselo…Por favor. —Cerró los ojos y se tambaleó, tratando inútilmente de mantener el equilibrio. Por mero reflejo, Link se encargó de acercarse lo suficiente y atraparle; evitando una caída que probablemente le costaría a la chica un chichón en la cabeza y una jaqueca.
—Uh, se desvaneció…—Dijo casi para si Link, mirándole. Tenía sin duda unas facciones hermosas y la juventud le resbalaba por los cabellos; que lástima que tan bonita jovencita se encontrara en bares y todas esas cosas.
—Claro que se desvaneció. Está hundida en copas. —Rió tímidamente Midna, mirando divertida a la muchachita dormida entre los brazos de Link.
—Eso no es divertido. —Refunfuñó él. Acto seguido, la mujer entre sus brazos se dedicó a ponerse más cómoda, removiéndose entre los brazos del hylian. Un sonrojo involuntario le invadió. —E-e-esto no me gusta, no me gusta nada.
—Mentiroso. —Tarareó Midna.
—No te ilusiones, enano. Es demasiado para ti. —Le aseguró Ganondorf, aún con esa sonrisa de satisfacción bien pintada en el rostro. Link le miró mal.
—No es como si lo estuviese haciendo…—Respondió el rubio, enrojeciendo aún más. —Como sea… ¿Creen que venga con alguien? —Y paseó la mirada entre las personas del bar; la mayoría se retiraba a sus hogares; otros se quedaban para formar parte de la revuelta. Sólo unos pocos seguían bebiendo.
—Ni idea…—Habló Midna, imitando la acción del de orbes azules. Tornó su mirada en dirección a la barra, donde Telma cobraba la cuenta a un cliente y lo despedía. —Hey, Telma. —El cliente y la cantinera voltearon a la par. — ¿Sabes con quien podemos dejar a ésta chica? —Cuestionó, señalando a la hylian que dormía plácidamente entre los brazos de Link.
—Huy, cariño. Te he fallado está vez. Ni idea de quien se pueda tratar. —Contestó la cantinera, encogiéndose de hombros.
—Es una cliente nueva, o al menos yo no le había visto antes. —Contribuyó un hombre de edad avanzada, entregándole un bonche de billetes a Telma. Ese que estaba a punto de retirarse antes de la interrupción de Midna. El tipo pensó unos segundos más. —Viene como desde hace una o dos semanas; llega bastante discreta, bebe a más no poder y se va por su cuenta; nunca la había visto hablar con nadie; me sorprendió su actitud en cuanto a lo de la revuelta.
—Tratándose de nuestra emperatriz no sé porque le sorprende tanto. —Comentó Ganondorf, con esa voz rígida pero a la vez calmada.
—Es un muy buen punto. —Reconoció con una débil sonrisa el anciano. —Bueno, es todo lo que yo puedo decirles. Que tengan una buena noche. —Y se retiró a paso tranquilo, desapareciendo más allá de la puerta.
Link quedó pensativo. Posó su mirada sobre Telma. — ¿Habría manera de que se quedará contigo está noche?
La mujer negó con la cabeza; desconcertando al chico. —En unas horas iré de viaje, cariño. En este momento no tengo tiempo ni para ocuparme de Louise. —Cargó al gato que se encontraba ronroneándole en los pies. —Tendré todo cerrado, así que tampoco puedo dejarla dentro del bar. De alguna u otra manera tendré que sacarla al final.
—Ya veo…Entonces. —Miró a Midna y Ganondorf. — ¿Qué hacemos?
El par de pelirrojos se miraron, como buscando una respuesta en el otro. Al final parecieron congeniar y comenzar a caminar en dirección a la puerta.
— ¿Q-que se supone que significa eso? —Cuestionó entre alarmado y confundido Link, observando como sus compañeros se retiraban.
—Que hay que dejarla por su cuenta. —Dijo frío y serio el ex Rey gerudo. —Así que apresúrate, cada segundo que pasas con ella te haces más responsable de lo que pueda ocurrirle.
El rubio rechinó los dientes y miró con rencor e incredulidad a Ganon. — Sabes, de alguna manera, eres MUY parecido a Kesya. Ególatra, despiadado, sin pensar en los otros.
—El deber de un rey es cuidar a su pueblo…Esa criatura no tiene nada que ver conmigo. —Le cortó, dándole la espalda. Salió a paso firme del bar. Midna soltó un suspiro de cansancio, eran agua y aceite.
—Link,..Ganon tiene razón. No podemos ocuparnos de todo el mundo. —Confesó Midna con una falsa sonrisa. —Pero puedo proponerte algo más. Llevémosla con nosotros.
Link abrió los ojos, denotando sorpresa en su mirar. —Pero…
—Si ella está convencida de querer formar parte de nosotros, podrá quedarse. —Continuó. —Si no, yo misma me encargaré de llevarla a su hogar nuevamente. —Y le dedicó una sincera sonrisa al hylian, el cual lucía meditabundo ante tal propuesta. — ¿Te parece bien?
Link lo meditó unos segundos más; no quería cargar con tan joven vida tampoco. Pero no podía dejarla sola. Suspiró, resignado. —Creo que es el mejor remedio…—Acomodó mejor a la chica entre sus brazos, de manera que no se le cayera. Comenzó a caminar en dirección a la salida junto con Midna.
—Que te quede claro que mientras tanto será tu responsabilidad. —Aclaró por última vez Midna, desapareciendo entre las sombras junto con Link y la joven.
n.n
Abrió los ojos, asustada. Miró en todas las direcciones, tratando de adivinar donde estaba. Un área con yerbas verdes y muchos árboles; un laguillo cercano…
Intento fallido, aunque, estaba segura de que se trataba de Hyrule Field. ¿Dónde sería? Sólo las diosas sabrían. Después de todo, ella no solía salir muy seguido de Hyrule Castle Town; con toda la inseguridad que había no era nada recomendable hacerlo.
Un agudo dolor se situó en sus sienes; las talló, quejándose entre murmuros. Si algo había de malo en beber eran las jodidas crudas.
—Uh, despertaste. —Escuchó a su derecha, lo cual le exalto. Un chico salía del laguillo; sólo podía ver su bien formado torso desnudo, lo demás se encontraba dentro del agua. La reacción de la hylian fue empequeñecer las pupilas y gritar aterrorizada, lo cual también alarmo al muchacho. Ambos gritaron como idiotas, alejándose el uno del otro.
— ¿Me secuestraste? —Gritoneó, aterrada.
—No, no, no. Te equivocas. —Negaba con sus manos Link, aún aturdido por los gritos de la jovencilla. —Tu estabas en el bar; b-bebida. Y Ganon, tu Ni-chan. Y Kesya…—Balbuceó, tratando de formar una oración coherente.
— ¿Kesya? —Habló, sobándose la cabeza. Notoriamente estaba calmándose. —Tu…Los sujetos del bar. Son quienes querían rebelarse contra la reina…—Se encontraba bastante pensativa, como tratando de recordarlo todo.
—Menos mal, comienzas a recordar. Perdona por traerte aquí tan repentinamente; caíste desmayada y no sabíamos que hacer contigo. —Se excusó el espadachín, saliendo del agua —Sólo portando unos pantalones color marrón—. —Perdona si fui drástico al hacerlo; pero como estabas animada a unirte y no podíamos dejarte sola… Por eso vinimos a Kokiri Forest, aquí podemos descansar sin peligro.
— ¿Tu me has traído? ¿Te cause problemas? ¡Lo siento! —Se disculpó, con un semblante de preocupación notorio.
Era muy linda cuando se disculpaba… ¡Oh vamos! ¿En que pensaba? Las mejillas de Link se sonrosaron. —No tienes porque disculparte, tranquila. No pensaría en dejarte allí. —Le dedicó una tierna sonrisa. —En cuanto a lo del grupo… ¿Te unirás? No estás obligada a nada, podemos llevarte a tu hogar sin compromiso…
—Por supuesto que me uno…—Le devolvió la sonrisa. — ¿Puedo saber el nombre de este tan piadoso caballero? —Habló, juguetona.
—Aunque usted sea toda una señorita, yo me encuentro lejos de ser un caballero. —Hizo una pequeña reverencia, siguiendo el juego. —Link, un humilde herrero hyliano, para servirle.
—Un gusto conocerle, joven Link. —Hablaba con propiedad. Tomó aquella falda que le llegaba hasta la mitad de la pantorrilla con sus dos manos, extendiéndola, y flexionó ligeramente las rodillas. —Zelda es mi nombre, una simple aldeana de Kakariko Village. —Ella rió y adaptó su posición normal. —Espero que nos llevemos bien…
Link se enderezó y se quedaron viendo unos segundos. Segundos que parecieron eternos. Zelda rompió el contacto al ladear la cabeza y aclararse la garganta.
—Vamos a presentarla con los demás… ¿Le parece bien?
La chica asintió ligeramente y lo tomó de la mano, esperando a ser guiada por él. Link se sonrojó al instante; aunque al final optó por considerar esa actitud como normal en una jovencita.
¡ASQUEROSAMENTE LARGO!
No se ustedes, pero yo lo amo (H) (?) Ok basta de actitudes extrañas o3o. Perdonen el final tan cucho pero ya son como 13 paginas DX y como que ya me volvía loca hahaha. Si hay errores ortográficos PERDÓN. Como ya lo dije, he sido muy cucha en el final . lo primero is alredy checked. Mundo alterno babes hope you enjoy it x3 decido volver con un fic que REALMENTE ME GUSTA. Y para los que se lo preguntan, así es, es el título de una de las canciones de Queen, la cual EN LA VIDA HE ESCUCHADO. No, no me pueden culpar de plagio n.n con leer el título salió toda esta historia x3 ni idea de que trate la song. Bueno pequeños, ojala que se animen a terminar mi mega plot x3 y que sean felices. Nos vemos a la próxima, comentarios de toda raza y tamaño aceptados :3.
