¡Hola! Al fin terminé de subir los capítulos que ya fueron leídos…este que traigo ahora es totalmente nuevo y exclusivo ;) jaja. Lamento no haber podido actualizar antes, pero en fin aquí estoy trayéndoles esta nueva locura :D Agradezco a todos los que siguen la historia en la página de Facebook "Harry y Ginny AlmasGemelas" de verdad sin sus comentarios no hubiera seguido, porque la verdad sólo escribí esto para entretener un poco la página, pero después no sólo ustedes se encariñaron con "JDD" sino ¡yo misa! Adoro mi historia, y odié que la plagiaran para darle el "toque" Harry y Hermione…de verdad prefiero presentarme a una clase de "defensa contra las artes oscuras" con Dolores, Voldemort, Snape y Bella, sin haber hecho los deberes que me mandaron. Antes de volver a ver mi historia jamonizado ¬ En fin espero les guste el capítulo y como se dice, nos vemos abajo ;)
-¡Dime que no fuiste tan idiota!- bramó el rubio apuntándolo con el dedo en forma acusadora.
-ya te lo dije, cómo demonios se supone que yo iba a saber que ella había vuelto a su casa… hacía semanas que no aparecía por allí- se excusaba Karlov molesto mientras se cruzaba de brazos y se recostaba en el respaldo de la silla.
-eres un verdadero idiota.
-ten cuidado en cómo me hablas imbécil. Se suponía que estaba en casa de su hermano- Karlov se acercó amenazadoramente al rubio.
-¿piensas que podría tenerte miedo inútil? No me hagas reír… así que tú supusiste y arruinaste todo.
-ya, déjense de estupideces. No deberíamos pelear entre nosotros, más bien deberíamos ver qué demonios haremos…porque si seguimos así no lograremos nada. Par de infantes- intervino Cho separando a los hombres que se comían con la mirada.
-no sé por qué demonios te confíe esta tarea Emerson… ¡pero es que era tan sencillo!- se desesperó Angus- y ahora lo has arruinado, estarán más unidos por tu culpa ¡inservible!
-¡ya te dije que no me hables así! Además, si era una tarea tan sencilla ¿por qué demonios no lo hiciste tú?
-porque se supone que Potter es mi amigo… cómo crees que se vería que yo anduviera con su novia, estúpido.
-lo arruinaste todo- dijo Cho mirando a Karlov despectivamente.
-no me digas… zorra- contesto irónicamente el hombre- tú, mi amiga no has conseguido nada con Potter… yo al menos logré que no se hablaran un tiempo, tiempo que podrías haber aprovechado para amarrarlo de alguna forma. Pero eres una… aunque ¿qué hombre te preferiría a ti, teniendo a Ginny cerca?- terminó y sonriendo de lado agregó- serás muy bonita, pero no tienes lo suficiente para que un hombre se enamore de ti.
-claro…porque Weasley está loca contigo ¿no? Imbécil, tú tampoco tienes oportunidad a lado de Harry…rata de alcantarilla.
-pues déjame decirte que prefiero ser una rata de al…- Angus rodo los ojos y no dejo continuar a Karlov.
-en vez de pelear, mentes brillantes, mejor que piensen qué demonios haremos.
-yo digo que deberíamos dejar que las cosas fluyan por el momento, no sería muy conveniente hacer nada ahora… ellos están en alerta- reflexionó Cho
-la zorra tiene razón- concedió el morocho ganándose que ella lo mirara de mala forma.
-en dos días es la fiesta de cumpleaños de Harry, tendré que alquilar un antro muggle así podrás pasar Cho, porque si organizo una fiesta privada dudo que Ginevra permita que pases… tu deberías actuar allí- Angus parecía la mente de los tres, la oriental asintió al escuchar su nuevo deber.
-bien.
-yo me encargo de Ginny.
-tú, Emerson deja a Ginevra por ahora…ya hemos visto que no le interesas para nada, así que sería más fácil hacer caer a Harry. Después de todo, yo lo conozco, él es un mujeriego nato, y no concibo que haya cambiado de la noche a la mañana.
-¿tú crees? Porque mira que yo he intentado mucho con él y nada…-pregunto la morena arqueando las cejas.
-claro que sí. Lo he visto con acción con las mujeres, se lo que digo.
-sí, pero debieron verlo hoy cuando me dijo "aléjate de mi mujer"…creí que me atacaría el muy maldito-dijo al tiempo que arrojaba una servilleta furioso sobre la mesa.
-si eso hubiera pasado no estarías contando esto aquí- se burló Angus.
-en fin, nos estamos desviando- intervino la mujer.
-ya te lo he dicho, has caer a Harry en su fiesta de cumpleaños que por cierto debería estar organizando en este momento- Karlov le había dicho al azabache que por su cuenta corría la fiesta y él había aceptado.
-de acuerdo-sonrió alegre la oriental.
-¿y yo qué hago?- quiso saber el moreno.
-tú por ahora nada, ya veremos si Cho tiene éxito. Y si me disculpan debo irme- y así, sin más, Angus salió del bar dejando a los dos jóvenes, quienes se miraban con desprecio.
-Oye Cho ¿por qué odia tanto a Potter?...es decir, yo no lo tolero porque desde que me conoce me ha tratado como escoria, pero se supone que ellos son muy amigos- Karlov abordo a la morocha con la pregunta abandonando su mirada hostil hacia ella.
-no puedo decirte por qué exactamente… pero lo que sí puedo decirte es que él hará cualquier cosa para que Harry y Ginevra no estén juntos, pero sólo porque le conviene. No creas que lo hace por ayudarnos.
-¿a ti realmente te interesa Potter?
-no tengo por qué responder eso.
-no, claro que no, pero supongo que sí, si estás haciendo todo esto para estar con él- Cho lo miro fijo unos segundo.
-dime una cosa Karlov… ¿qué dirías si te digo que me interesa más una cosa que posee él, que el mismo Harry?
-diría que por fin dices algo inteligente- la oriental le hizo un gesto obsceno con la mano- es broma mujer ¡no te alteres!
-no seas idiota, y no te diré más- Cho se levantó de la mesa y acomodando su cabello se retiró ante la mirada atenta del hombre.
-Adiós zorrita- grito Karlov una vez que ella se hubo alejado lo suficiente. La gente del bar volteó a mirarla y ella bufando se retiró del lugar.
-con que quieren algo que Potter tiene, pero tiene tantas cosas…un buen trabajo, fama, una novia espectacular, dinero, fama… ¡cómo lo odio! Pero ¿Qué será lo que quieren de él?- pensaba averiguarlo, no quería quedar fuera de los planes de ese par, y la mejor manera sería abordar a Cho. Después de todo el también poseía sus encantos para con las mujeres, pensaba sonriente.
...
-¡Felicitaciones chicos!- Hermione abrazaba a Ginny. Ellos les habían contado mientras cenaban esa noche que finalmente habían vuelto. O eso le dijeron a Ron, que parecía también muy contento. Pero la castaña, que conocía la verdadera historia, brincaba junto a ellos.
-gracias Hermy- agradecía Ginny mientras le devolvía el abrazo a su cuñada, Ron se acercó a Harry mientras las mujeres hablaban por lo bajo entre ellas.
-por fin- el pelinegro asintió contento mientras recibía gustoso palmadas en el hombre de su, ahora, cuñado. Sonrió de lado al notar ese detalle.
-por fin me perdonó, la verdad es que ahora pondré todo de mí para que esto funcione- miró a Ginny, su novia, ella seguía hablando con Hermione, parecían muy enfrascadas en una conversación, sentadas en el sillón.
-sé que no hace falta decir esto, sobra decir que espero que la cuides, y que no le vuelvas a romper el corazón- el pelirrojo presionó, empleando un poco más de fuerza el hombro de Harry, y este no pudo evitar sentirse aterrado por un lado, y feliz por otro. Ahora realmente pertenecía a la familia Weasley.
-sobra decir que la cuidaré siempre Ron- su cuñado sólo sonrió satisfecho.
Mientras tanto Ginny ponía al día con todo lo que había sucedido esa noche. Ambas tomaban café mientras miraban el fuego.
-y la mujer confesó todo- finalizó la pelirroja encogiéndose de hombros, Hermione enarco las cejas incrédula.
-y tú tan tranquila… ¿la dejaste ir?- inquirió.
-sí, sé que sorprende mi actitud- Hermione la miraba aun sin comprender- soy consciente- agregó- pero qué querías que hiciera, debería agradecer que las cosas se aclararon y dejarlo por la paz…algunas veces hay que saber perdonar, y después de todo mi objetivo era que Harry supiera la verdad –
-lo sé, pero si lo piensas, Ginny, Harry se iba a enterar de la verdad gracias al video que pensabas mostrarle- Hermione no comprendía por qué Ginny había dejado ir así sin más a la "maldita embustera", sin si quiera darle su merecido.
-Hermione ¿qué sucede contigo? ¿Desde cuándo eres tan vengativa?- preguntó entre divertida y sorprendida- lo que debería importar es que ¡ya somos novios! ¿No crees?- preguntó exaltada.
La castaña la miró con ternura un momento, la veía tan feliz, su mejores amigos al fin estaban juntos, y ella allí calando en tonteras.
-lo siento, estoy muy feliz por ti amiga- Hermione volvió a abrazar a su amiga.
-lo sé Hermy- Ginny correspondió al brazo.
De repente escucharon una risotada y rompieron el abrazo para ver a sus hombres riendo de algo como dos locos.
Ginny miró a Harry quien reía, tal vez de alguna ocurrencia de su hermano, y sintió que nada podría salir mal. Él finalmente era sólo para ella.
Harry reía fuertemente sin poder contenerse, feliz por todo lo nuevo que estaba sucediendo en su vida. Y todo se lo debía a aquella mujer pelirroja. La miró al recordarla y la descubrió mirándolo sonriendo.
-¿qué están tramando ustedes dos?- preguntó divertido Hermione mientras se acercaba a Ron y rodeaba con sus brazos el cuello de él.
-nada amor, sólo recordábamos a su amiguito "Viky"- confesó el pelirrojo. Ginny se acercó también a ellos y Harry la tomó por la cintura quedando solo a escasos centímetros.
-no quiero que vuelvas a salir con él- admitió Harry mirándola y encorvando los labios hacia abajo.
-ya salió el celoso sobre protector-rió Ron mientras rodaba los ojos. Hermione y Ginny sonrieron.
-pero no me molestaría que saliera con Hermione- arremetió el azabache buscando venganza.
-¡oye!- exclamó su pareja amiga.
-eres tan celoso como yo Ron, así que no te burles- Ron emitió un inaudible "bien" y escondió la cara en el cuello de su mujer.
-bueno ya paren ustedes… ¿y reían de que nosotras salimos con Viktor?- pregunto Ginny enarcando una ceja.
-no, claro que no cielo. Reíamos que lo dejaron allí tirado para venir con nosotros- respondió su novio jugando con un mechón de ella.
Ginny miro a Hermione y compartieron una sonrisa cómplice.
-Herms, yo creo que eso descortés de parte nuestra.
-opino igual amiga, deberíamos llamarlo y disculparnos con él- Harry y Ron las miraron enarcando las cejas. Las mujeres fingían seriedad.
-ustedes que llaman a "Viky" y no sabrán de nuestro paradero toda una noche- amenazó Ron cruzándose de brazos -¿verdad amigo?- el pelirrojo busco apoyo en el azabache.
-habla por ti… Gin, si quieres puedes llamarlo- habló Harry completamente sumiso- aunque yo quiero estar presente- agrego. La desconfianza que había profesado hacia ella debía remendarlo.
-¡no seas sumiso Harry! Que no te domine este demonio pelirrojo amigo.
-¡demonio pelirrojo eres tú Ronald! Cómo puedes ser tan insensible…sólo estábamos bromeando-Harry y Ginny los miraban cansados, esos dos nunca se cansaban de pelear.
-yo también estaba bromeando amor- se excusó él.
-mejor así- sonrió la castaña y volvió a colgarse del cuello de su esposo.
-bueno, creo que mejor nosotros nos retiramos Harry- dijo la pelirroja al ver que ese par se había olvidado de la presencia de ellos dos.
-no, Ginny aún falta que les contemos algo- se apresuró Hermione.
-¿de qué se trata?
-es que, chicos… creo que estoy embarazada- largo la castaña con una sonrisa.
Harry y Ginny los miraron inmóviles por unos segundos hasta que reaccionaron.
-¡los felicito!- la pelirroja se abalanzó sobre su cuñada. Mientras Harry hacía lo mismo con Ron.
-bueno Gin, no estoy segura, es que quería que me acompañaras mañana a una clínica muggle.
-no, amiga, yo podría atenderte personalmente en San Mungo.
-es cierto Hermione… Ginny podría atenderte allí- afirmo Harry.
-lo sé, y te lo agradezco, pero prefiero que esto sea confidencial por el momento. No quiero que la prensa se entere. Sabes que siempre están pendientes de lo que ocurra con Ron, así que decidimos que hasta no estar seguros y pasar los tres meses no diremos nada.
-esa es la idea, Harry tú sabes a qué me refiero, si los medios se enteran nos acosaran día y noche, y no queremos eso.
-entiendo Ron, tienen razón, supongo que será lo mejor- Harry rascó su barbilla mientras miraba a Ginny y se la imaginaba con una pancita de embarazada. Sonrió complacido.
-bueno, en ese caso, no te preocupes que cuentas conmigo Herms.
-lo sé Gin, gracias.
-Harry seré tía- la pelirroja sonrió abiertamente a Harry mientras lo abrazaba.
-lo sé cielo, y yo ¡seré tío!- Ron y Hermione los miraban sonrientes, no era segura la noticia, pero aun así querían compartirla con ellos.
-chicos, la noticia no es segura así que por favor no se ilusionen- dijo Ron.
-Ron tiene razón, yo no me quise hacer un test casero porque prefería hacerme un análisis de sangre que es más efectivo.
-es cierto- concedió Ginny en tono de sanadora.
-en fin, cambiando un poco de tema. Harry ¿estás listo para tu cumpleaños?-preguntó la castaña.
-bueno, el encargado de organizar mi cumpleaños es Angus… eso fue lo que él quiso.
-no debería dejar eso en manos de ese mequetrefe- dijo Ginny molesta.
-Ginny tiene razón, amigo, sabes que ese hombre es demasiado fiestero…siempre que él organiza tu fiesta, el lugar se llena de mujeres prácticamente desnudas- le recordó su cuñado. Harry abrió grande los ojos haciéndole ver que había abierto la boca de más. Ginny permanecía silenciosa.
-lo sé, pero no me preocupa. Y a ti menos tendría que preocuparte cariño. Mañana hablaré con él…es más, no sé si quiero una fiesta este año.
-no Harry, es una fecha importante cariño. Sólo habla con Angus- ella no iba a dejar a Harry sin fiesta.
Harry asintió sonriendo.
-bien, ahora sí ceo que es hora Harry…mañana ambos trabajamos y estoy muy cansada- se excusó la pelirroja con su hermano y cuñada.
-recuerda, mañana- recordó Hermione. Su amiga asintió.
-sí, ya es hora. Nos vemos mañana chicos- la pareja se despidió y emprendió la marcha en el automóvil del azabache.
Llegaron al departamento de ella. Al pasar por la puerta del hogar de Karlov, Harry arqueó la boca en un gesto de desagrado.
Ginny lo notó y poniéndose en puntitas de pié, le propinó un lento beso en los labios.
-olvídalo.
-como si fuera tan fácil, es un maldito.
-lo sé, pero no ganamos nada rabiando más de la cuenta.
-tienes razón…Ginny yo quiero hablar contigo- la pelirroja asintió e introdujo sus llaves en la cerradura.
Una vez dentro Harry se tiró al sillón, tirando sus zapatos al piso. Ginny lo imitaba sacando sus tacones y lanzándolos lejos.
-no los aguantaba más, prefiero mil veces mis pantuflas de conejitos- el azabache sonrió y estirando el brazo la atrajo hacia él. La pelirroja se acomodó en el pecho del hombre.
-prométeme que no volverlas a dudar de mí.
-te lo prometo pelirroja- ella sonrió satisfecha
-¿qué querías decirme cariño?- dijo Ginny mientras le daba un pequeño beso al azabache sobre el pecho.
-mejor que sea mañana.
-no me dejes curiosa toda la noche ¡no podré dormir!- la mujer se levantó pegando un salto- cuéntame- su novio sonrió encantado.
-prometo que mañana disiparé tus dudas amor-al escuchar esa última palabra, los ojos de Ginny brillaron.
-amor…suena perfecto cuando sale de tus labios- Harry sonrió y luego la tomó por la nuca para acercarla a él y darle un largo beso. Tocando desesperado cada parte del cuerpo de su mujer.
-acostúmbrate mi amor.
-¿te quedas a dormir?- preguntó la pelirroja seductoramente. Harry sólo sonrió y se abalanzo sobre ella recostando a ambos sobre el sillón.
-y si sólo es una falsa alarma- Hermione recorría el pasillo de la clínica ante la atenta mirada de Ginny.
Habían llegado a la Clínica en Londres muggle muy temprano, de hecho estaban allí desde las siete de la mañana y ya era casi las doce del mediodía. Hermione había insistido en no moverse del lugar hasta no tener los resultados en mano.
El estómago de Ginny exigía cualquier tipo de alimento, pero prefirió no comentarlo en voz alta. Ya su amiga parecía demasiado nerviosa como para agobiarla con su extremo apetito Weasley.
-bueno, pues eso lo sabremos en un momento amiga.
-¡qué rapidez!
-la tecnología muggle ha avanzado mucho en estos años.
-sí, es cierto- Hemione se sentó en la butaca vecina a la de la pelirroja - Por cierto Gin… debo decirte algo.
Ginny la miró extrañada. El tono que había empleado su amiga no auguraba nada bueno.
-dime…
-es que, es sólo para que estés prevenida. Cada vez que Angus organiza una fiesta, las mujeres abundan, como bien dijo tu hermano…y yo creo que deberías tener cuidado ¡no de Harry!- se apresuró a añadir- si no de Angus. Ese hombre no me termina de convencer.
-sí, a mí tampoco. Cuando Harry y yo fingíamos, él se encargaba de hacérmela más difícil.
-¿lo ves? Sólo ten cuidado con él…- Ginny asintió.
-lo haré… amiga ¿has pensado si será niña o niño?- los ojos de Hermione automáticamente tomaron un brillo especial.
-de hecho no. Ron y yo, en caso de que sí este embarazada, pensamos que no importa el sexo mientras sea sanito.
-quieres decir que no tienes preferencia…
-bueno, aquí entre nosotras, puedo decir que yo siempre soñé con una niña…-ambas sonrieron.
-sería una niña hermosa- dijo tiernamente la joven- pelirroja como su única tía.
-claro que sí- concedió la castaña tocando se vientre ante la mirada de Ginny, ella la vio y deseo que fuera también ella quien estuviera ahí esperando los resultados de un posible embarazo y no simplemente acompañando. Aunque acompañar a su mejor amiga la alegraba, y sobre todo que ella quisiera compartir eso con ella, antes que con el mismísimo Ron.
-Ron también debería haber venido-habló la pelirroja recordando a su hermano.
-es que yo preferí que viniéramos solas… es que no estoy segura si estoy o no esperando un hijo. Y yo lo vi tan ilusionado que preferí estar contigo cuando me dieran la noticia. En caso de que el resultado fuera negativo, ambos quedaríamos muy tristes y preferí evitarle eso…por el momento al menos.
-entiendo…aunque él tendrá que conocer los resultados de todas formas.
-es cierto…pero yo quiero tiempo para reponerme si sólo es una falsa alarma.
-yo creo que si seré tía Herms- Ginny le sonrió y acarició el hombro de su cuñada.
-Eso espero…
-oye…Hermione, aun no sé qué regalarle a Harry y mañana es su cumpleaños-cambio de tema la joven.
-bueno…pues, yo tenía pensado regalarle un reloj y por lo que sé Ron le iba a regalar la nueva "saeta de rayo".
-¿saeta de rayo?- preguntó en con una mueca divertida- yo no sé aún qué regalarle Herms.
-debes pensar en algo que sólo tú puedas darle.
-¿sólo yo pueda darle? Es que por más que lo he pensado no se me ocurre, aunque he pensado en algo…
-y ¿qué se te ocurrió?
-pensé en un…-pero una voz llamando a la castaña interrumpió su conversación.
-Hermione Weasley- llamó una enfermera de la clínica. Una mujer que parecía fastidiada con la vida.
Harry estaba en su oficina anotando es su agenda un par de pendientes que tenía. Miró la agenda que tenía en manos y vio que había cometido más de un error y furioso arrojó el anotador lejos de él.
La noticia que había recibido hacía unos minutos lo tenía cabreado con la vida. Nunca creyó que su trabajo le disgustaría algún día. Y todo por la bendita reunión que había tenido con el ministro. Definitivamente él no quería estar ausente ese día. Y volvió a recordar su reunión con Kingsley.
Flashback
-señor Potter, el señor ministro lo solicita en su oficina en cinco minutos- Doris, su secretaria había interrumpido al azabache mientras este revisaba un par de papeles.
-en un momento iré.
Harry se levantó de su silla y se dirigió a la oficina de Kingsley. Una vez allí el señor ministro lo hizo tomar asiento.
-Buenos días Harry.
-Buenos días Kingsley ¿para qué soy bueno?
-Harry, he averiguado algo sobre el anónimo que recibiste diciendo que Fenrir Greyback está en Francia. Déjame decirte que la información no es cien por ciento segura, pero es algo, y por lo que sé, es bastante probable que él esté realmente allí- Harry lo escuchaba atentamente. Ese caso era todo un reto para él, un desafío. El caso que nadie había podido resolver. Capturar al hombre lobo.
-y si no estoy mal entendiendo quieres que yo mismo vaya a averiguar ¿cierto?
-cierto- respondió Kingsley recostándose en el respaldo de su silla.
-bueno pues… Saldré mañana mismo-
-¡no! ¿Cómo crees que te haría viajar en el día de tu cumpleaños?
-no es algo importante Kingsley, prefiero viajar en esta fecha y no más adelante- dijo recordando el cumpleaños de Ginny.
-bueno pues… aun así, mi secretaria ya te ha reservado el trasladar para el diez de Agosto.
-¡no! Lo siento pero ese día no puedo…- no podía pasar el cumpleaños de su novia en otro país mientras ella no estuviera con él.
-Harry yo también lo siento pero no te estoy preguntando. Ese es tu trabajo, y tú aceptaste salir de misión cuando entraste aquí.
-lo sé, pero es que el once de Agosto es una fecha importante, a la que no puedo faltar…no quiero estar ausente ese día- agregó más para sí mismo que para su jefe.
-¿qué puede ser más importante que atrapar a ese maldito?- quiso saber el viejo ministro.
-es el cumpleaños de mi novia- dijo seguro.
Kingsley pareció sorprendido con la respuesta. Se incorporó lentamente y mirando a Harry dijo:
-lo siento mucho muchacho, entiendo que sea importante para ti, pero también tú debes entender que esta profesión es así…
-lo sé-susurró desanimado el azabache. Ginny lo mataría y tendría toda la razón.
Fin de Flashback
Harry suspiró recordando, se encontraba en el escuadrón de aurores ultimando detalles para la misión que llevaría a cabo en pocos días. Tendría que dejar a su novia por los días que durara la misión y eso lo tenía bastante desanimado.
Ese año pretendía hacer algo especial en el cumpleaños de ella, pero el trabajo se interponía. Si las cosas se daban como creía, él no llegaría para el cumpleaños de ella.
Se iría el diez de Agosto y recién volvería el quince. Para ese entonces, ya habría pasado.
Se reventaba la cabeza pensando cómo podía hacer para no faltar a una fecha tan importante para su pelirroja, pero no encontraba solución.
El caso "Greyback" era uno de los que lo tenía obsesionado, y en el cuál nunca había logrado avanzar hasta hacía apenas dos días, cuando le llego información de que fue visto en un pueblo francés. No podía desperdiciar esa información, pero tampoco quería estar ausente para Ginny.
Para su desgracia no le quedaba alternativa, no estaría para el once de Agosto.
Ginny saltó de su asiento al tiempo que Hermione corría por el sobre que la enfermera tenía en mano.
-soy yo- habló una exaltada Hermione.
-identificación por favor- la mujer hablaba arrastrando las palabras.
-un momento- la castaña se puso a revolver en su bolso de mano. De los nervios no podía encontrarlo.
-¡Hermione tranquila! – Se exasperó Ginny- déjame a mí- tomó el bolso y lo encontró a la vista. Por lo visto los nervios nublaron la visión de su amiga.
-aquí tiene. La castaña extendió su identificación a la enfermera, esta le echó una rápida mirada y le entregó el sobre de los resultados junto con la identificación.
-¡espera! Debo llamar a Ron.
-no dijiste que…
-sé lo que dije Ginny…pero ahora quiero que él sepa la noticia conmigo… ¡y Harry! Llámalo y yo llamo a Ron.
-Hermione, mejor llévate el sobre y vamos a verlos. Allí abrimos todos justos los resultados.
-¡no! Es que no aguanto la curiosidad…
-bien- se resignó- llama a Ron, yo intentaré comunicarme con Harry, aunque debe estar trabajando en este momento.
-intenta, intenta… yo le dije a Ron que no se despegara de su móvil, que por allí lo informaría de las novedades.
Ginny asintió y tomó su móvil del bolso. Vio que su cuñada hacía lo mismo.
Marcó y espero. Primer timbrado, nada… segundo timbrado.
-Hola cariño- respondió Harry.
-Cielo, Hermione tiene en manos los resultados del análisis y quiero que los cuatro lo sepamos juntos.
-¡estoy ansioso por ver si seré tío!
-Hermy…que dice Harry que está ansioso por saber si será tío- sonriendo, se acercó a ella con su teléfono en mano, la castaña sonreía radiante.
-Ron también está aquí- informó señalando el aparato.
-Bien… a la cuenta de tres…-dijo Ginny mirando ansiosa el sobre- unos, dos ¡tres!
Hermione rompió el sobre presurosa con las manos temblorosas. La pelirroja sólo la observaba.
-veremos si serás tía o no.
-veremos si serás madre- ambas sonrieron enternecidas.
Por fin logro sacar el blanco papel de su envoltorio y comenzó a leer rápidamente. Su cuñada la miraba expectante, atenta a cualquier reacción de Hermione.
-¿qué dice?
-¡ay Ginny!- los ojos de la castaña comenzaron a llenarse de lágrimas.
-¿qué? Responde Hermione… A ver déjame ver- Ginny arrebató los resultados de las manos de su amiga para leer, primero el nombre de la clínica, luego la fecha y luego lo más importante:
Según las muestras de sangra extraídas a la señora Hermione Jean Weasley, informamos que el resultado de embarazo, ha dado NEGATIVO.
Ginny levantó la vista y miró a su cuñada que tenía los ojos empañados en lágrimas. La castaña negaba lento con la cabeza.
-no estoy embarazada amiga- hipó.
-tranquila, tranquila Herms- Hermione abrazó a la pelirroja y al hacerlo su móvil cayo de lleno al piso haciéndose pedazos. Ginny vio esto y se preocupó por su hermano que estaría muerto de curiosidad y ansiedad, además de preocupación.
-Hermy, debes avisarle a Ron.
-lo sé…soy una estúpida.
-¡No, claro que no!
-sí, mira que llamarlo para darle esta noticia…soy una tonta.
-Hermione no digas esas cosas, Ron quería compartir contigo esa noticia al igual que tú con él.
-lo sé, pero es que… ¿qué harías tú en mi lugar?-quiso saber ella.
-yo no sé Hermione…supongo que me gustaría compartir un momento así con Harry, después de todo es el hombre de mi vida… ¿quieres que llame a Ron?
-sí, por favor…-Ginny asintió y cuando miró su móvil vio que Harry seguía en linea.
-Harry ¿sigues ahí?
-sí, aquí estoy. Estaba escuchando.
-no seremos tíos- agregó al ver que Hermione se alejaba un poco de ellos.
-lo sé, pero que no se ponga así cielo, ya tendrán otra oportunidad.
-sí, pienso igual. Hermione quiere que Ron venga por ella ¿Puedes avisarle tú?
-sí, descuida yo le aviso. Yo También pasaré por ti.
-de acuerdo…tengo hambre-sonrió de lado.
-bien pasaré por ti e iremos a almorzar ¿de acuerdo cielo?
-de acuerdo amor.
-Ginny tengo que hablar algo contigo.
-¿lo que me querías decir anoche?
No, es otra cosa que me he enterado hoy…
-de acuerdo te espero aquí.
-bien, en cinco minutos estoy allí con Ron.
-está bien, te espero… te quiero- agregó dudosa esperando la respuesta de él.
Él escucho y en su corazón sintió una leve sacudida.
-yo también te quiero pelirroja mía- Ginny sonrió al igual que el azabache. Luego colgaron.
Hermione se acercaba a ella.
-¿y bien?
-ya le he avisado a Harry, que le avise a él. Vendrán por nosotras en cinco minutos.
-bien- respondió desganada.
-Hermione yo sé que tú estabas ilusionada, pero tú eres joven al igual que Ron y tienen toda la vida por delante. En cualquier momento podrás tener un mini Ron o una mini Hermy -Agregó divertida
-gracias amiga…agradezco tus palabras, y supongo que tienes razón- dijo apoyando la cabeza en la pared.
-claro que sí.
Ginny y Hermione siguieron hablando de diferentes cosas hasta que vieron llegar por la puerta principal a Harry y Ron.
La castaña se levantó de un salto y corrió a los brazos del pelirrojo. Harry siguió hasta Ginny y la saludó con un beso en los labios.
-¿tu estas bien princesa?
-sí, yo estoy bien… sólo estoy hambrienta.
-bien vámonos…Ron se llevara a Hermione para animarla un poco.
Ron y Hermione se acercaron a ellos. Harry saludó a la castaña y Ginny abrazó con fuerza a su hermano.
-lo siento Hermione, pero eres joven amiga…y las cosas pasan por alguna extraña razón- ella asintió sonriendo triste.
-lo sé, y espero que así sea.
-bien, Gin nosotros nos vamos…Harry me dijo que ustedes se irán a comer.
-sí, pero si ustedes me necesitan…
-no, claro que no- la atajó Hermione- vayan tranquilos.
-bien, nos vemos mañana o de lo contrario hoy en la noche.
-de acuerdo.
-hasta luego-las dos parejas se separaron y cada una tomó diferentes destinos.
Harry y Ginny fueron a almorzar a un Restaurante que el azabache conocía.
Escogieron una mesa que se encontraba alado de una ventana que daba a la calle. Pidieron para comer y retomaron la conversación.
-Harry ¿qué es lo que me tenías que decir?- él la miro dudoso, sin saber qué decirle.
-es que…-no quería decirle, sonaba egoísta, pero no quería que Ginny estuviera enojado con él, el día de su cumpleaños.
-es que ¿qué?
-es que sucedió algo en el trabajo.
-¿qué sucedió? Me estas preocupando Harry- él suspiró, sabía que por más que no quería que ella se enterara a horas de su cumpleaños, debía ser sincero.
-tengo una importante misión- empezó.
-es genial cariño- Ginny tomó las manos de Harry por encima de la mesa y le sonrió, pero sin entender por qué él tenía la cara de preocupación.
-sí, en parte sí.
-¿en parte? ¿Cuál es la parte que no es tan genial?- preguntó divertida.
-Ginny me voy el diez de Agosto- soltó finalmente esperando su respuesta.
-bueno, será una misión corta… ¿de qué se trata?
-no Gin…será una misión que durará un par de días- la pelirroja entornó los ojos entendiendo el mensaje.
-¿quieres decir que te iras el diez de Agosto y volverás pasado el once?- acomodó su cabello tras su oreja asimilando la información.
-cariño lo siento mucho…de verdad traté de evitarlo, pero Kingsley quiere que sea yo quien investigue el caso Greyback.
-¿Greyback dices? El hombre lobo que ataco a Bill, mi hermano…- abría los ojos grandes con cada palabra.
-exacto, y el ministro cree….
-pienso lo mismo- Ginny lo interrumpió, entendía que una misión tan importante se la hayan entregado a su novio, odiaba el hecho de pasar otro cumpleaños sin Harry, ahora lo sentiría más que los años anteriores, pero era por una buena causa.
-¿no estas enojada?- se extrañó.
-no te voy a negar que me duele, pero no puedo retener al jefe de aurores- sonrió desanimada.
-por eso te amo, porque eres la mujer ideal para mí, la más comprensiva, la mas hermosa...- agregó él sin pensar mientras decía las palabras.
Ginny lo miró sorprendida.
-¿qué has dicho?- no pudo evitar una radiante sonrisa.
-que eres la mujer ideal para mí- respondió naturalmente.
-no, no, antes…
-ahh que por eso te amo.
-Harry ¿tú me amas?
-voy a ser sincero contigo, nunca pensé que me fuera a pasar algo así contigo…es decir nunca habíamos tenido ningún tipo de relación, por eso no conocía tu desinteresada forma de querer, tu carácter endemoniado, pero a la vez dulce y tierno. Ahora que te conozco, cada día me gustas más, siento que no podría estar con otra mujer… y eso es realmente raro en mí, o bueno...al menos así era antes de ti.
-y ¿eso qué quiere decir?- seguía sin escuchar las palabras que quería.
-que te amo, y que no lo puedo evitar…no lo quiero evitar -ella lo miraba fijo a los ojos, no podía creer que todo aquello le estuviese pasando, la ternura la inundaba.
-yo también te amo- sonrió encantada, ambos se acercaron por sobre la mesa y compartieron el beso más tierno y dulce que se habían dado desde aquella alocada apuesta.
-te amo, demonio pelirrojo.
-y yo a ti, desconfiado- sonrieron.
Nota de Autora
¡Nos volvemos a encontrar! Jaja no es la gran cosa pero se deja leer.
¿El trío de estiércol (Angus, Cho y Karlov) se saldrá con la suya?
El próximo capítulo: ¡El cumpleaños de Harry! No se lo pierdan…
