Bueno, este es mi primer fanfic y lo hice sobre una de mis parejas favoritas Lal x Colonello , espero que lo disfruten.
Siempre fue un tonto, con su tonta sonrisa y sus irritantes –pero hermosos- ojos azules. Sin embargo, por alguna razón, empezó a pensar en él, en su estúpido alumno.
-Lal! – Se oyó una voz desde lejos
-Colonello –Dijo sorprendida- ¿no deberías estar entrenando?
-Ya termine con el entrenamiento que me dejaste, Kora- respondió
-Ya veo-dijo- entonces vete a casa… hemos terminado por hoy
-No seas tan fría- dijo sonriendo el chico rubio- A veces todo lo que un alumno pide son las felicitaciones de su maestro, Kora.
-…- se quedo pensando
-bueno, para mí eso está bien, porque tu siempre serás mi querida entrenadora, Kora- le dijo abrazándola.
-que demo… suéltame! –dijo ella con la cara sonrojada, a lo que el chico solo sonrío y no la soltó- a veces no se qué pasa por tu cabeza.
-Nee… Lal! , ¿Aceptarías salir conmigo uno de estos días?, Kora- Pregunto el aún abrazándola.
-Por supuesto que no!-Dijo Lal tratando de liberarse de los brazos de Colonello- Idiota, soy tu entrenadora, ¿Cómo es que se te ocurren tantas estupideces?
-Jajajaja, me imaginaba que dirías eso-Dijo el sonriéndole y soltándola- pero ya sabes, pronto me convertiré en un oficial de alto rango como tú.
-Con mayor razón, deberías ser más maduro- dijo ella, parándose de donde estaba sentada- bueno, ya es tarde y debo irme a casa.
-Te acompaño-Dijo Colonello- está oscuro y es peligroso incluso para ti, Kora- volvió a hablar, ocultando sus verdaderas intenciones.
-Ok, pero no te quejes en el camino- Advirtió Lal.
Caminaron hasta el apartamento de Lal, era ya de noche y hacía frío, por suerte este departamento no estaba tan lejos.
-Llegamos- dijo Lal deteniéndose ante una puerta y abriéndola - supongo que quieres pasar…
-Sí, gracias- dijo el aún ocultando sus intenciones de estar a solas con Lal.
-¿Algo para beber?- pregunto tratando de ser hospitalaria
-No gracias- dijo el- tienes un apartamento muy grande, Kora.
-Sí, no me gustan los lugares pequeños- respondió ella.
-Es muy grande para alguien que vive sola, Kora- dijo él, rebelando solo un poco sus intenciones.
-¿Qué quieres decir?-pregunto ella sospechando
-Nada, solo que es un apartamento muy grande, Kora-dijo él
-Sería mejor que te fueras a casa, Colonello- dijo ella
-Si es tarde- dijo él, mientras buscaba sus llaves inexistentes en ese momento- are? Creo que deje mis llaves en casa…
-¿Qué has dicho?- pregunto ella.
-Lal, ¿me puedo quedar aquí esta noche? , Kora- dijo sonriendo y mostrando su verdadero objetivo
-Mmm, déjame revisar primero tu chaqueta en caso de que sea una escusa solo para quedarte aquí- dijo Lal, sentándose en el sillón donde estaba Colonello para revisar, en eso Colonello se hiso para atrás, semi acostándose, lo que hiso que Lal quedara encima de él.
-¿Qué demonios crees que haces?- dijo ella enojada y sonrojada.
-Ponerme más cómodo, Kora -Dijo el de forma "inocente", mientras Lal terminaba de revisar.
-Al parecer no era una broma- dijo ella decepcionada al no encontrar las llaves.
-¿Eso significa que puedo dormir aquí?- Pregunto él.
- Si, pero en el sofá, te traeré una manta- dijo ella- y si se te ocurriera ir a dormir conmigo, serás hombre muerto, ¿entiendes?-Aclaro ella.
- Entendido, Kora- respondió él.
Pasados unos minutos, Lal le llevo unas cuantas frazadas, luego se fue a su pieza a dormir.
-Buenas noches- dijo Lal.
-Buenas noches Lal, Kora- Dijo Colonello
Lal se quedo despierta por un rato, vigilando su puerta, hasta que finalmente se quedo dormida.
-¿Me pregunto si se habrá quedado dormida?- susurro Colonello, poniéndose de pie para entrar al cuarto de Lal.
Colonello entro silenciosamente a la habitación de Lal, ella estaba dormida, se coloco encima de ella.
-Oh?... pero qué cara más bonita tiene cuando está dormida, Kora- susurro el- se ve tan indefensa…- volvió a susurrar, acercando su boca al cuello de Lal y besándolo suavemente, por lo que Lal despertó.
-¿Qué crees que estas…-Colonello le puso una mano en la boca para acallarla.
-shhh… no querrás que tus vecinos escuchen tus gemidos, ¿verdad? Kora- dijo el susurrándole en el oído.
-suéltame…- dijo ella a través de su mano, intentando zafarse pero Colonello la tenia totalmente atrapada.
-que ironía, y tu decías que nunca bajara la guardia- continuó él.
Continuara
Bueno aquí termina el primer capítulo, espero les haya gustado.
