— ¿Saben…? —empieza Hanji Zoe, su voz suena misteriosa y pensativa al mismo tiempo. —Hace tiempo que no tengo información acerca de Levi ocasionando revuelo en la alta sociedad.

Parece segura y al mismo tiempo desconfiada, como si estuviese a punto de descubrir la verdad acerca de los titanes. Eren abre la boca pero la cierra sin decir nada, se unió al Club de Acosadores (Oficial), luego de ser descubierto al oír el muy, muy intimo detalle de la cicatriz de Levi en un lugar muy, muy intimo; que Eren había besado mientras seguía el estrecho y oscuro camino a ustedes ya saben qué.

— ¿Eso qué significa?

—Que hace tiempo que no se coge salvajemente a alguien— .

Christa tiene la decencia de sonrojarse aun más de lo habitual en aquellas reuniones clandestinas (pero oficiales, irónicamente) de las que Levi no debe enterarse ni en las pesadillas más horrorosas. Hanji ríe ante la reacción de la acosadora mas moralista en ese lugar y Petra gira los ojos.

No deberías tener pensamientos impuros con tu superior.

Eso era lo que Petra se repetía día a día y funcionaba, pero luego Levi aparecía y todo su honor y pureza quedaban vilmente mancillados cuando la Fuerza Levi atacaba y ocasionaba que su mente imaginara cosas tan sucias que harían a un marinero enrojecerse.

—Entonces… ¿Qué le sucede? —pregunta Ymir, que siempre va a esas reuniones aunque no le gusten los hombres y corra el riesgo de volverse Levisexual. Ve a Christa de reojo y jura que un día de estos averiguará qué demonios tiene Levi que vuelve locos a todos y todas.

Petra deja los pensamientos acerca de Levi y ve a Hanji Zoe de reojo, ambas asienten, pensando en que lo que dirán será, probablemente, la revelación del milenio.

—Tiene una fijación por alguien.

Y Eren muere.

Levi tiene sentimientos.

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Rivaille lo besa, violento, brusco, pasional y al mismo tiempo cuidadoso. Muerde pero no corta. Jala pero no rompe. Eren ama eso, porque es como si su cuerpo se encendiera cuando está cerca. Rivaille es todo lo que quiere tener y desea ser y al mismo tiempo la parte suya que más le cuesta aceptar.

La noche antes de partir Rivaille lo cuida, lo trata con algo que Eren nunca había experimentado en él. Es suave, tranquilo… como quien quiere tomarse su tiempo para descubrir y sentir las cosas. Lo ama intensamente. Cuando acaba, siente el peso de Levi caer a su lado y su mirada clavada en su nuca. Eren esta sonrojado, siempre lo está después de terminar, pero esa vez es diferente. Es nerviosismo, y ese nerviosismo se convierte en emoción cuando siente un beso en el cuello. El beso es íntimo, pasivo, tierno. Del tipo que solo dan los amantes cuando comienzan a sentir algo.

Fijación. La palabra resuena en su mente y siente el calor volver a subírsele al rostro, no por el recuerdo que la noche que las paredes prometen guardar silenciosamente. Sino por el cálido sentimiento que se instala en su pecho mientras esa palabra (que antes nunca le intereso y que ahora le parecer hermosa) rebota en cada centímetro de su corazón.

Fijación.

Él era la razón por la que Levi no andaba cogiéndose a pobres y virginales doncellas.

El era la razón por la cual Irvin había dejado de recibir quejas de algunos nobles acerca de las andanzas del Soldado más fuerte.

Eren sonrió para sí mismo, aspirando, sintiendo el olor a Levi en cada centímetro de su cuerpo y pensando en que, quizá —tan solo quizá — su aroma también estaba en Levi.

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Levi se mantiene fuerte. No se doblega, no se quiebra, parece no sentir. Y Eren observa en silencio desde la carreta en la que debería estar descansando. Lo ve tranquilo, sosteniendo las riendas del caballo casi con desgana; después de todo, el animal ha recorrido miles de veces ese trayecto y sabe a dónde se dirigen. Levi es su pilar.

Levi no se rompe.

Y por eso Eren siente (y sabe), que él tampoco debería romperse.

La primera noche después de todo lo malo, el número del Escuadrón de Reconocimiento se ha reducido a menos de la mitad. Los que sobreviven por primera vez tiemblan ante el horror y la maldita realidad de los hechos: la vida puede ser aplastada fácilmente.

Casi no hay veteranos, solo principiantes con los rostros demacrados y las almas sobrevivientes, pero agonizantes.

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Eren permanece recostado en la cama de Levi. Están solos, les han dado días suficientes como para componerse y volver con la frente en alto. Pero Levi no tiene ninguna familia a la que acudir, así que se queda en su habitación, rodeado de las paredes que susurran como fantasmas los nombres de los caídos. Eren prefiere estar con él, por qué Mikasa parece estar alejada de todo eso y Armin ha descubierto que encerrarse en la biblioteca lo aleja lo suficiente de la realidad como para superarlo poco a poco.

Yaeger aun tiene el pijama puesta (es la primera vez que Levi no lo manda a cambiarse) y lo observa, en silencio, su mano izquierda se desliza por su la hoja escribiendo, firmando cartas de condolencias, su rostro no se quiebra.

Tampoco se quebró cuando vio a sus compañeros muertos, no se quebró cuando el padre de Petra le hablo, no se quebró al arrojar los cuerpos.

Pero las horas pasan y ni él ni Eren se preocupan en comer, la noche llega y Levi deja de escribir y se recuesta a su lado.

Levi no se quiebra a pesar de que Eren siente como el sol se va y la culpa comienza a llenarlo con muchos… ¿Y si hubiese hecho esto?, se atormenta en silencio y siente como al frustración lo llena; por que en un guerra donde ellos son diminutos, son débiles y mueren. Siente que esta a punto de volverse a quebrar (de nuevo), pero cuando piensa en despedirse, Levi extiende su brazo y agarra una de sus manos, y Eren puede verlo en su mirada, el miedo a quedarse solo, a recordar solo, a cerrar los ojos. Así que se tumba a su lado en la oscuridad (sin decir una palabra, sin hacer una pregunta, con la luz de la luna bañando la habitación) hasta que el agotamiento vence y la respiración de Levi se calma.

Sobre el escritorio los papeles están dispersos y la leve estela de humo de aquella vela sube deslizándose en el aire.

Eren contempla el rostro de Levi, tiene los ojos cerrados pero Eren puede sentir como las grietas comienzan a expandirse.

Y se siente como un vil criminal cuando ve como la primera lagrima se acumula en el borde de sus parpados cerrados. Una lagrima que nunca cae (es Levi, ante todo y Levi no llora), pero que demuestra que el soldado más fuerte de todos los tiempos es humano y que esta rompiéndose. Una lagrima que no cae y que significa que confía en Eren.

Fijación.

Entonces Levi abre los ojos y por primera vez en toda su vida Eren deja de verlo imponente, por primera vez en toda su vida parece que los ciento sesenta centímetros realmente son menores que él y no al revés. Por primera vez ve a Levi pequeño, encogido, aunque siga midiendo lo mismo y el no haya crecido. Y por primera vez Levi se acerca a él, buscándolo (y no al revés) y pega su frente al pecho de Eren y lo abraza.

Levi lo busca cuando esta rompiéndose y Eren comprende. Él lo sanará.

Esta vez, a Eren le toca ser el pilar.

Esa noche, el viento susurra lamentos, las lágrimas continúan contenidas y muchas palabras que quieren decirse se quedan suspendidas en el aire.

Por que Levi siempre sintió que se ahogaba en esa esquina llena de agua que nadie nunca ve y ahora Eren estaba ahí, rescatándolo.

Esa noche, dos personas se abrazan, amparadas en la oscuridad, sin saber si el mañana estará teñido de sangre o si en el brillará un arcoíris.

Esa noche, Levi se permite por primera vez en mucho tiempo ser débil frente a otra persona y esa noche, Eren es fuerte, Eren protege.

Esa noche las palabras sobran y los sentimientos fluyen.


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Creo que sobre decir que los últimos capítulos de SNK han sido un puñal a mi corazón (a pesar de que ya había leído el manga).

Ahora sí, me voy, me despido a llorar en silencio y comer helado a pesar de que hace un frió terrible.

De Aleth, besos de chocolate.