Epílogo

Los grupos de flores tenían su mejor aspecto en esa época del año. Rosalie los observó y luego se fijó en la mezcla de familia e invitados que llenaban su espacioso jardín, hasta que vio a su marido hablando a lo lejos con Jasper Whitlock.

Emmett tenía a su hija en brazos. Emma pataleaba y se reía, disfrutando del día cálido mientras su padre jugaba con sus piececitos bajo el traje del bautizo.

A Rosalie le dio un vuelco el corazón al observar a las dos personas que más quería en el mundo. Tras los mareos iniciales, su embarazo había ido perfectamente. Emmett la había malcriado y, después de que Emma naciera, había comenzado a malcriarla a ella también.

Debía de ser algo hereditario en la familia. Edward y Seth, los hermanos de Emmett, estaban igualmente enamorados de Emma.

Todos estaban reunidos ese día. Los hermanos y los padres de Emmett, aunque ésos últimos estaban sentados en esquinas opuestas, claro. Pero los dos se habían adaptado muy bien a eso de ser abuelos.

Catherine, que no podía soportar que la llamaran nana o abuela, le había mostrado a Rosalie una maravillosa técnica de masaje para hacerle a Emma después de que naciera. La madre de Emmett era a veces interesada, pero le había proporcionado al menos eso.

El abuelo McCarthy le había construido a Emma el más maravilloso set de guardería. Cuna, moisés y caballo de madera.

La familia. Rosalie volvió a mirar a su marido y luego a su acompañante. Jasper también tenía un bebé en brazos. Eliza Whitlock era mayor y más enérgica que Emma, pero parecía tener la misma determinación en los genes. En ese momento estaba intentando desabrocharle la corbata a su padre.

Jasper ni siquiera se daba cuenta.

—Sé que esta fiesta es para nuestras hijas, pero también tengo algo para ti, Rosalie.

Alice se había acercado sin que Rosalie se diera cuenta. Se giró y vio que su hermana le entregaba un pequeño regalo con una tarjeta dorada.

Los invitados habían colmado a las pequeñas primas de regalos tras el bautizo, que se había celebrado en la misma capilla donde Emmett y Rosalie se habían casado. Alice se había ofrecido a colaborar en la organización de la fiesta, pero eso se suponía que iba a ser todo. No se suponía que tuviera que hacerle ningún regalo a Rosalie.

—Venga —dijo su Alice riéndose al ver que su hermana dudaba—. Mira lo que hay dentro de la bolsa.

Rosalie obedeció y entonces comenzó a reírse también con los ojos llenos de lágrimas. Sacó la figurita y sonrió. Era la figura de un búho australiano y en el centro tenía inscritas las palabras: El viejo y sabio búho.

Alice la abrazó y luego se separó.

—Lo eres y lo sabes. Si no es por todo lo que has hecho por mí, no estaría hoy aquí con Jasper, sin secretos entre nosotros, felices con nuestra hija y nuestras vidas.

—Gracias. Es precioso, aunque no estoy segura con lo de «viejo».

Alice sonrió. Mientras lo hacía, Rosalie vio a Jasper mirándola. Entonces ella volvió a mirar a Emmett. Y él le envió una mirada de amor y promesas con la que Rosalie se quedó mientras se giraba de nuevo hacia su hermana.

—Espero que hayas ahorrado para esto, Alice —dijo tratando de sonar severa—. Debe de haberte costado por lo menos diez dólares. Quizá incluso veinte.

Alice giró la figura en la mano de Rosalie para mostrarle la pequeña etiqueta que había pegada en la base.

—En realidad cerca de quinientos. ¿Pero a quién le importa?

Rosalie se quedó boquiabierta.

—No te preocupes —dijo Alice con una sonrisa—. Puede que nunca pierda el gusto por las cosas caras, pero me he reformado. Tenía dinero para comprar esto, y cuando le hablé a mi marido de ello, se sintió tan orgulloso que me subió la pensión.

—Oh, Alice —dijo Rosalie riéndose—. Te quiero. Espero que lo sepas.

—Lo sé. Y yo también te quiero —dijo Alice, y tomó a Rosalie del brazo con decisión—. Y ahora creo que es hora de que rescatemos a esos maridos nuestros. ¿Quién sabe? Quizá lleguemos hasta allí antes de que nuestras hijas acaben volviéndolos locos con sus pequeños deditos.

Rosalie miró de nuevo a los dos hombres bajo los árboles, negó con la cabeza y dejó que la felicidad la invadiera por completo.

—Creo que ya es demasiado tarde.

Fin


Espero que les haya gustado la historia y gracias a todas por su reviews :)

Nos leemos en mi próxima historia ;)